Arequipa

“La sociedad peruana primero se enfoca en el individuo y luego en la comunidad” 

31 de agosto de 2020
Franz Rivera, psicólogo, hizo un estudio sobre el comportamiento de la población en esta pandemia.

Entrevista a Franz Rivera, Psicólogo Social y docente universitario

La muerte de jóvenes en una discoteca limeña generó un debate sobre la actitud de los jóvenes que asistieron al lugar. Desde juzgamientos, posiciones a favor, y una diversidad de opiniones. En esta entrevista con el psicólogo Franz Rivera, buscamos explicar el comportamiento de las personas en la pandemia, la poca atención a la salud mental, y un trabajo de investigación que busca darnos luces de los miedos y deseos de los arequipeños durante y después de la pandemia. 

Por: Gustavo Callapiña D.

La muerte de 13 jóvenes en una discoteca de Los Olivos ha generado un debate polarizado. Con opiniones en contra y a favor. ¿Cómo se explica el comportamiento de personas que en medio de una pandemia con muertos todos los días, deciden ir a divertirse?

Esta situación nos abre los ojos y nos confirma una realidad que existe y no sabemos cómo manejarla. No estamos descubriendo la pólvora, sino que en este contexto que estamos viviendo empezamos a ver y analizar estas situaciones. La naturaleza del ser humano, es de socializar, conversar y relacionarse. En la cultura peruana se hace de difícil manejo. Otro elemento es que los peruanos, así como tenemos aspectos positivos no necesariamente somos un ejemplo a seguir: no cumplimos normas y lo clásico que tenemos es que si le podemos sacar la vuelta a algo lo hacemos. En el tema psicológico hay dos elementos: el individualismo y la conveniencia. O sea, cuando podemos pensar solo en nosotros mismos y por lo menos en nuestro círculo íntimo y sabemos que nos conviene, el resto o la mayoría entra en un esquema diferente y eso origina las decisiones que se consolidan en la cultura del vivo que tanto daño le hace al Perú.

Una de las imágenes que más impactó, fue la del entierro de una de las víctimas en la que bailaban encima de las tumbas. ¿Qué representa ello?

El baile sobre la tumba es una autoafirmación de la idiosincrasia de los protagonistas de esta historia. Es una autoafirmación de decir “esta es mi forma de ser. Esta es mi cultura, mi forma de pensar y creer las cosas”. Es una manifestación de una convicción, están convencidos que así se vive. Además, existe una manifestación de vitalidad y fortaleza. Creen que el joven es inmunitario hacía absolutamente todo. Hay una sobrevaloración de la diversión y más aún en un contexto de pandemia donde lo prohibido se hace doblemente divertido, desafiante, la adrenalina fluye de distinta manera.

¿Desde la psicología existen teorías al respecto de este comportamiento?

Sí. La del psicólogo León Festinger que habla de la “disonancia cognitiva”. Él dice que esta disonancia aparece cada vez que entramos en contradicción cuando existen dos ideas que se contradicen o cuando lo que pensamos y creemos se contradice con nuestros actos; y es así como nace el espacio o se encaja la “justificación” mental para reducir o eliminar la incomodidad interna. Por ejemplo, cuando fumas y sabes que te hace mal. Lo sabes, pero alivias esa disonancia diciendo “de algo hay que morir en esta vida” que es tu justificación para seguir en esa línea de acción, de idea o de pensamiento.

¿Tiene justificación el actuar de las personas que incumplen las normas en la pandemia con acciones prohibidas como la que se vio en Lima?

Vivimos buscando el autoengaño para justificar nuestra forma de comportarnos. Hay un componente teórico que se llaman los sesgos cognitivos que es una interpretación errónea de la información que uno va teniendo y que ejerce influencia en la forma de razonar y tomar decisiones. Tienes un montón de información y de una forma rápida y breve te enfocas en una parte de esa información y al hacerlo generas un sesgo. Solo vemos una parte de la información y la interpretamos a nuestra manera sin ver todo el conjunto. Esto no es exclusivo del peruano, en toda sociedad existen estos sesgos que a veces se usan en forma positiva, pero otras tienen esa doble cara de poder generar problemas en la conducta y decisiones de las personas al momento de comportarse. Un ejemplo sencillo: Si creo que tomar leche es malo entonces voy a buscar la información, investigaciones o noticias que confirme ello. Lo mismo sucede en la pandemia: dicen “yo tengo que divertirme, la diversión es importante, sobrevaloró la diversión, y entonces buscaré información entre mis amigos, mis contactos que me afirmen que lo que yo pienso es lo correcto”.

Estos aspectos del comportamiento parecen no haber sido tomados en cuenta a profundidad por las autoridades nacionales y regionales en esta pandemia.

Nos faltan estudios. Han pasado más de 100 días del confinamiento para que el gobierno empiece a lanzar las encuestas por mensaje de texto, pero ya son más de 150 días de ello y no se tiene el resultado y la acción que se tomará en lo relacionado al comportamiento social. Solo basta mirar nuestro entorno para darse cuenta que ya ha habido un desgaste emocional, temores, angustias, fastidios, que han discurrido sin previsión posible de parte de los gobernantes y autoridades y si sumamos esto con la disonancia cognitiva, la cultura del vivo y la resistencia al cambio de hábitos y costumbres estamos fortaleciendo actitudes y conductas que van en tentación de romper la norma y se genera un caldo de cultivo como lo que se vio en Lima. 

-En Arequipa ha habido esfuerzos aislados para realizar esta labor. El colegio de Psicólogos ha habilitado líneas telefónicas para hacer consultas, otras entidades del gobierno regional también. Sin embargo, no se nota un trabajo articulado con las universidades, los centros de salud, entre otros.

Todos podemos hacer algo, pero ¿Cómo hacemos más fuerte una intervención: ¿Actuando como individuos o como institución es que podemos consolidar una idea en común? Este tema es interesante y lo relacionó con la historia deportiva del país. Los deportes colectivos no necesariamente han tenido los mejores éxitos y logros a nivel internacional. Hablamos de vóley, básquet y fútbol en los que no somos campeones del mundo, estamos por debajo de otras potencias y eso nos muestra una realidad. El deporte es el reflejo de la sociedad. Nosotros tenemos campeones mundiales, panamericanos, en deportes individuales y no en colectivos.  Pareciera que esta característica de que uno es más importante que el grupo o colectivo es una constante por eso ocurre lo que has visto: es más fácil hacer una intervención individual o protagónica de cada institución que juntarnos y hacer una idea en común, ahí pasa un poco el comportamiento social y vemos lo que siempre ha ocurrido y tampoco es una novedad.

¿Y cuáles son las alternativas para cambiar ello en nuestra sociedad?

Es generar un nuevo contrato social. Este concepto es algo así como una forma de asumir mi responsabilidad frente a un bien o causa común, es comprometerme; pero este compromiso como que lo estamos orientando mal en la pandemia. Insistimos con las frases “cuida a los demás”, “respeta las normas que los demás son importantes”, pero porque no cambiamos ese enfoque si ya estamos advirtiendo que la naturaleza de nuestra sociedad es primero el individuo y luego la comunidad. Entonces hay que fortalecer la individualidad y generar que las personas se comprometan consigo mismos primero y dentro de un esquema de una educación de la conciencia humana frente a las cosas que son importantes y necesarias para manejar esta pandemia que la tenemos para rato.

¿Cómo profesor universitario, hay algún trabajo que hayas realizado sobre el comportamiento y actitudes durante la pandemia?

Sí, junto a mi colega comunicadora Lorena Nova, hemos realizado una investigación denominada “Comportamiento Social durante el aislamiento social obligatorio” que se realizó desde el 16 de marzo hasta el 30 de junio. Se estudió en esa temporada porque en esas semanas se generó diferentes aplazamientos de la cuarentena y buscamos conocer la curva del comportamiento de la gente en cada postergación que se daba. Para ello realizamos un sondeo de opinión que aplicamos a 2325 personas mayores de 18 años.

¿Cuáles son los aspectos más relevantes que han investigado y que resultados obtuvieron?

Hemos abordado temas como los miedos de mayor insistencia durante la cuarentena y que es aquello que desearían hacer las personas una vez que culmine la misma que será desde este martes. En el primer tema encontramos que, de los miedos germinados en pandemia, el que tiene mayor porcentaje es el de contagiarse con la COVID-19 y contagiar a alguien de su entorno. El 33.2% de los encuestados piensan ello. Le sigue el miedo a contagiarse únicamente con 25% y solo en esas dos opciones tenemos más del 50 %, lo que significa que, de cada 10 arequipeños, cinco tienen como principal miedo el tema del contagio. Luego le sigue el miedo a la falta de trabajo o dinero con el 17.5 %, el 9.9 % tiene miedo a contagiarse y ver morir a alguien cercano a su entorno. Este último grupo es importante porque recién aparece el miedo a la muerte y el detalle es que la muestra ha tenido en su mayoría a jóvenes de 18 a 30 años.

¿Y cuáles son los resultados de aquello que querrán hacer las personas desde este martes que se levanta la cuarentena?

El 25.6% lo que quiere hacer es visitar a su familia que no vive con ellos. Es algo similar a lo que pasó y pasa en Lima. El siguiente porcentaje es de 16.5 % y respondieron que quieren visitar y salir con sus amistades. Ya son dos grupos importantes que tienen como principal deseo la interacción humana. En tercer lugar, tenemos a los que respondieron que lo que más anhelan es estudiar o capacitarse de forma presencial y que son el 16.3 %, lo cual demuestra que la labor académica del modo virtual no funciona para este grupo de personas. Finalmente tenemos un 11.5 % que quiere salir de compras, a bailar, a comer y otras actividades y un 10.6 % lo que busca es hacer deporte desde este martes.

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