Arequipa

La universidad, un camino para resolver problemas sociales

13 de septiembre de 2020

Es necesario modificar la currícula de las casas superiores de estudios y adaptarlas a las necesidades de la comunidad.

Salvo algunas excepciones, la universidad pública en el país, no aportó en dar soluciones o alternativas, por ejemplo, a la pandemia de la COVID-19 y así sucede con todos los problemas que tiene la comunidad, que es la que solventa a dichas instituciones, por lo que debería pedir cuentas sobre los resultados que se obtienen con la inversión que en ellas se realiza, señala la docente e investigadora universitaria, Esperanza Medina Lezama.

Por: Roxana Ortiz

“Hay desde siempre, un desencuentro entre los servicios que ofrece la universidad con lo que la sociedad requiere. Los estudiantes, padres de familia, los empresarios, instituciones, deben exigir que la universidad cumpla con medir su eficiencia objetivamente, en términos de los impactos que produce y la inversión que se ha hecho”, expresa la exdirectora de Educación de Arequipa.

A ello se debe sumar la evaluación constante de sus docentes para ver si están a la altura del reto, evaluar si el perfil de los alumnos se ha logrado, y si no se ha logrado, que se sancione. Comentó que, en Inglaterra, por ejemplo, el Gobierno evalúa anualmente a los colegios públicos para ver cómo han rendido y si éstos no alcanzaban una tasa aceptable, se les recortaba el presupuesto.    

“Entre más invierto, más responsabilidad tengo en verificar si se han conseguido las metas, como en una empresa privada. Es necesario una medición urgente y necesaria de las universidades, porque el dinero que las mantiene es el dinero del pueblo, a quien se le debe respeto y lealtad y no se le puede estafar de ninguna manera”, añadió.

PROPUESTA DE NUEVA UNIVERSIDAD ACCIÓN

La docente universitaria junto a un grupo de profesionales y estudiantes ha hecho una evaluación de la universidad pública peruana en general y señala que si bien a las exigencias que ha dado la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (SUNEDU) para lograr el Licenciamiento y Acreditación, han permitido cambios notables en lo que es el equipamiento y la infraestructura, pero la currícula universitaria aún no se adapta a lo que una sociedad necesita para resolver sus problemas.

“Nadie puede negar que, por ejemplo, la Universidad Nacional de San Agustín ha tenido un cambio fisionómico notable, ha mejorado en muchos aspectos, se puede ver jardines arreglados, más protegida, se ha invertido en investigación, en equipamiento, se han mejorado los laboratorios. ¿Pero podemos decir que sus profesionales en estos momentos están en la capacidad de resolver los problemas de la sociedad?, De ninguna manera y eso pasa en todas las instituciones a nivel nacional”, dijo Medina Lezama.

La comunidad técnica SABERES que preside está planteando un nuevo modelo de universidad que responda a esos problemas, ya que considera que una imagen no es suficiente para decir que hay un real cambio, incluyendo publicaciones hechas por docentes en revistas de investigación, si estas no dan soluciones a los problemas del lugar en donde están instaladas.

Aclaró que eso no solo incluye a las autoridades universitarias, los docentes o los propios estudiantes, sino que a nivel país debe haber un cambio integral, pues si bien se puede tener una excelente investigación, por ejemplo, de un foco de contaminación, se encuentra la causa y se dan alternativas, pero sin embargo el Estado les indica que lo dejen así y entonces no tiene sentido alguno que se exija una investigación.

CAMBIO EN LA FORMACIÓN

El cambio se debe iniciar desde los colegios, con un proceso de formación ética, que promueva otra forma de pensar, sobre el sentido de ser profesional. “Los estudiantes tienen metido en la cabeza un concepto equivocado de lo que es el éxito. Estudian y se gradúan para ser un engranaje más de un mecanismo, cuando su formación debe ser para generar un cambio en su entorno y ponerse al servicio de los demás”, reflexionó.

En la propuesta señala que se debe aplicar un sistema curricular abierto, diversificado y articulado a la generación de conocimiento público, en donde en los tres primeros años de la carrera puedan ser capacitados en distintas áreas de la carrera, de tal manera que en esos años de formación puedan ser reconocidos como técnicos profesionales. Luego en los dos años siguientes, continuará con una especialidad de acuerdo a sus talentos y sueños con una formación más exigente en ciencia y tecnología y de verdadera investigación.

ESCUELAS DE POSGRADO   

“Las escuelas de posgrado, en la mayoría de casos, salvo honrosas excepciones, son espacios de generación de economía para la universidad, donde se dan todas las facilidades para obtener unas maestrías o un doctorado, a distancia o presencial, y se reducen a un repaso de cursos que se dieron en las carreras; pero no hay una verdadera vocación de generar una investigación que resuelva un problema latente de la sociedad.

Por otro lado, la especialista señala que hay otros aspectos que también deben ser tomados en cuenta y que no tienen necesariamente que ver con la formación universitaria. Es necesario, indica, medir la eficiencia en la gestión administrativa, la correspondencia entre el perfil del trabajador y el puesto que ocupa que muchas veces no concuerda con la realidad. Pueden ser buenos trabajadores, pero están en un cargo en donde no pueden desarrollarse.

Igualmente se debe incidir en la comunicación entre los actores, que difícilmente se puede lograr, ya que las universidades están manejadas políticamente, y definen las cosas quienes están en el poder, mientras que las minorías no cuentan. Se tienen que simplificar y ser eficientes en el trámite administrativo, debido a que la burocracia es enorme en el sector público, debido a los demasiados pasos que se deben dar para un trámite.      

HUMANIZAR AL ESTUDIANTE   

“El eje articulador de la universidad es su vocación humanizadora y la Ley Universitaria habla de eso, pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Se debe rescatar y potenciar la esencia del ser humano en todas sus manifestaciones, poniendo a la persona como su mayor prioridad en el cumplimiento de sus funciones y eso va para todos los ámbitos. Si no es bien tratada la persona, disminuye su potencial de actuar y de reaccionar”, añadió la especialista.   

Plantean el desarrollo de capacidades para generar un verdadero cambio dentro de las universidades públicas. Entre ellas la capacidad de compromiso para dar lo mejor de sí. La capacidad integradora para saber armonizar las diversas opiniones e integrarlas.

La capacidad de socialización para hacer juntos las cosas y articular esfuerzos; la capacidad creativa debido a que no se ve más allá de lo evidente, la invención está venida a menos. Capacidad transformadora, primero cuestionando lo que se tiene para cambiar la realidad; la capacidad de resiliencia para resistir a las adversidades y superarlas. Igualmente, la capacidad interpretativa, dejar de vivir por vivir, seguir la rutina diaria en lugar de ver lo que pasa en la sociedad y buscar alternativas de cambio.

Finalmente, propone la capacidad de gestión integrada y transparente, centrada en el respeto a las personas y midiendo periódicamente el desempeño institucional. Esperanza Medina señala que es posible iniciar el cambio propuesto porque no vulnera la Ley Universitaria, pero lamentablemente señala, la política esa impregnada en todo el quehacer universitario donde se mueven muchos conflictos de intereses; por lo que plantea que los cambios se deben hacer desde fuera de la universidad, comenzando con los estudiantes de colegios, los padres de familia, la sociedad, los empresarios.

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