Arequipa

La Venerable Hermandad de Caballeros del Santo Sepulcro

29 de abril de 2020
Foto: El Pueblo

Por Roberto Lazo Zapata

En medio de los inquietantes, pero no desesperanzadores días a consecuencia de una flagelante pandemia que viene azotando a gran parte de la población mundial, no podemos dejar de recordar, ya que no se puede festejar en medio de las cuantiosas cifras de infectados y muertos en nuestro país y región, también debido a la negligencia en un estado de Gobierno que sólo busca extender la cuarentena en una búsqueda de “aguantar” el tiempo, con múltiples improvisaciones, muchas de ellas ideologizadas, pero sin ningún buen resultado, previsión e implementación sanitaria eficiente para enfrentar adecuadamente.

En todos los campos de la sociedad, a éste virus chino, motivo por el cual, también nuestros templos y actos públicos, religiosos y civiles, no se puedan realizar a puertas abiertas, lo cual los católicos esperamos que no sea por mucho tiempo, ya que las transmisiones por internet, a estas alturas, ya no consuelan la vida sacramental de los fieles, y que este virus, no sea una excusa más para una persecución religiosa bajo sombra de “prevención” como vienen ya ocurriendo en varias ciudades de Europa, donde se ha llegado a prohibir, civilmente, la pasada Semana Santa, pero no así el reciente “Ramadán” de los musulmanes.

– Este año la procesión del Santo Sepulcro no recorrió calles de la ciudad.

En este contexto, nuestra ciudad de Arequipa, conocida como “La Roma del Perú” entraña desde hace un siglo y medio a una de sus instituciones más emblemáticas y que el día de hoy conmemora el sesquicentenario de su fundación y por la presente circunstancia, no se podrá continuar celebrando como estaba previsto en un extenso programa, ya empezado, con una serie de eventos que esperamos se puedan retomar; nos referimos a la Venerable Hermandad de Caballeros del Santo Sepulcro, institución piadosa que se fundó el viernes 29 de abril de 1870 en el templo de Santo Domingo, siendo sucesora de la otrora Archicofradía de Caballeros de la Vera Cruz, fundada entre los años 1545 – 1550, también en el convento dominicano. Esta Archicofradía de la Vera Cruz de Arequipa, emulando a la fundada en Lima por Francisco Pizarro en 1540, estaba compuesta por españoles, cuya Regla o Estatuto no permitía cambiarse o modificarse, estando vigente hasta las primeras décadas del siglo XIX, teniendo como finalidad rendir culto al signo, por antonomasia del cristiano, de la Santa Cruz, organizar las procesiones llamadas de “penitencia”, los días de jueves y viernes santo, en que salían en procesión con la imagen del Señor de la Veracruz, recorriendo las calles del vecindario, ingresando por las puertas principales y saliendo por las puertas laterales de los templos de conventos y monasterios de la ciudad por donde hacía su paso, así mismo, organizaba los oficios y la procesión del Viernes Santo. Era en esta procesión donde se lucían catorce lienzos del Vía Crucis y la preciada reliquia del “Lignum Crucis” (astillas de la verdadera cruz de Cristo) y, de cuyo nombre provenía la titularidad de la institución. A la desaparición de esta Archicofradía, también debido a las guerras emancipadoras, la devoción pasó a algunas familias, como los Poncignon, quienes mantuvieron por varias décadas el culto al Señor de la Veracruz. Pasados algunos años, en 1870 a iniciativa del señor Crnel. Dn. César de Rivero y Ugarte, militar de carrera y quien fungía como Prefecto de Arequipa, convocó en el templo de Santo Domingo a cincuenta y cuatro distinguidos y honorables señores: Civiles, militares y eclesiásticos, todo lo notable de la ciudad en aquella época, para fundar una institución que tenga como finalidad principal contrarrestar el influjo de las sociedades secretas y logias masónicas, que ya para aquél tiempo empezaban a infestar el orden social, así como también, para rendir culto al sepulcro del Salvador, inspirados en los nobles ideales de Godofredo de Bouillón, conquistador de Tierra Santa de Jerusalén y de los Caballeros del Templo. Aquel viernes de Pascua 29 de abril, se narra que, asistieron primeramente al Santo Sacrificio del Altar, que fue celebrado por el padre Enrique García, O.P. quien al concluir la Santa Misa pronunció un elocuente discurso expresando: “El gran placer que le causaba ver plantearse en Arequipa una institución dedicada a tan santo fin como es el de dar culto al sepulcro del Señor, y demostró que sociedades de éste género eran en el día indispensables para contrarrestar el maléfico influjo de las sociedades y logias secretas, que perturban hondamente el orden social y religioso”. Después de estas palabras todos los fundadores pasaron al Salón Capitular del Convento para celebrar su primera sesión, y proceder a la elección de Oficios. Narra el acta de instalación, que “… el Sr. Crnel. Dn. César de Rivero tomó la palabra leyendo un sentido discurso en el cual explicaba el pensamiento que le animaba a fundar esta obra piadosa para honra y gloria de la Religión, y los deseos que tenía en verla crecer y prosperar”. Después de varias proposiciones para elegir los cargos, se eligió como 1er. Mayordomo al Sr. Dr. Dn. Mariano Ambrosio Valencia, Vocal de la Iltma. Corte de Justicia y como 2do. Mayordomo al Sr. Dn. Ignacio de Olazabal; como secretario fue elegido el doctor Pedro José Bustamante y Alvizúri, eminente jurista y quien sería abuelo del Presidente del Perú, José Luis Bustamante y Rivero – cuya familia sigue perteneciendo a la hermandad, como muchas otras – como Pro- Secretario de éste, fue elegido Don Francisco Bolognesi, quien llegó a ocupar la titularidad del cargo en 1877 y a pocos años la Patria lo reclamaría en su defensa e inmolación. En aquella sesión también se acordó oficiar y dar trámite ante la Santa Sede Romana para conseguir la incorporación de la Hermandad de Arequipa en la Hermandad de la Orden de Jerusalén, para ganar y lucrar las indulgencias, privilegios y prerrogativas que le están concedidos por los Romanos Pontífices. Al respecto, como sabemos, fue Monseñor José Benedicto Torres Romero, Obispo de Arequipa en aquella fecha, quien alentó con ahínco su establecimiento en esta Diócesis, la dotó con una serie de bienes y paramentos dirigiéndola hacia el culto de la imagen de Cristo yacente, encomendándole a su vez, la propagación de la pasión del Señor a través de las ceremonias de la “crucifixión” y “descendimiento”, ritos que se mantienen vigentes, así como también, impuso al Cabildo Eclesiástico y Seminario Conciliar, su asistencia a la célebre procesión de Viernes Santo, como ocurre ininterrumpidamente y mantenida con fidelidad por sus sucesores. Con la sesión de instalación y suscripción del acta,  los fundadores no solo impregnaron sus rúbricas, sino también marcaron su propósito sincero en resguardo a la fe y moral de esta ciudad, acta que conservamos y cuyos nombres damos a conocer para el recuerdo y grata satisfacción de sus descendientes: Fr. Mariano Zegarra, O. P., Prior del Convento, fray Pío Reinoso, O. P., Fr. Enrique Matías García, Capellán, Crnl. Dn. César de Rivero, fundador y prefecto de Arequipa, Mariano Ambrosio Valencia, vocal de la Corte de Justicia y 1er. mayordomo, Ignacio de Olazábal, 2do. Mayordomo, Pedro José Bustamante y Alvizuri, Vocal de la Corte y 1er. Secretario, Mariano Valdez, Mateo Garzón, Juan Mariano de Goyeneche y Barreda, Conde de Guaqui y Duque de Gamio, Francisco Pacheco y Abril, Rdo. Padre Agustín Benavides, Canónigo Chantré de la Catedral, Bermejo O´Phelan, Manuel Vidal Salazar, José María de Romaña, José Mariano Rodríguez Montes, síndico del Monasterio de Santa Rosa, Crnel. Ignacio Somocurcio, Juan Francisco Pascual, Eduardo Poncignon, fundador del banco de Arequipa, Jacinto P. Noriega, Evaristo Vargas, rector de la Universidad de San Agustín, Ezequiel Rey de Castro, Gregorio Ugarte, Manuel A. Valencia, Toribio Llosa, Manuel G. de Castresana, Fernando Cornejo, Dámaso López de Romaña, Manuel Alcázar, Enrique de Romaña, Manuel Ignacio de Olazábal, Monseñor Nicanor Porcél, Canónigo de la Catedral, Juan Corrales Melgar Ministro de Estado, Francisco Ibáñez, fundador de la imprenta en Arequipa, Juan Manuel Diez Canceco, gobernador Manuel A. de Rivero, Luis Felipe de Olazábal, Enrique Marcó del Pont, José A. de Vivanco Romero, José Luis Ranero, Julián Valdivia, Clemente Arróspide, Juan Manuel Chávez, Mariano Guiserola, Miguel del Carpio, monseñor Mariano Lorenzo Bedoya Valverde, Deán de la Catedral y Rector del Seminario Mayor, Mariano Darío Llosa, Francisco Bolognesi Cervantes, Héroe Nacional y Patrono del Ejército del Perú, Wenceslao Santisteban, Enrique Bustamante y Barreda, José Adolfo Valencia, Abel Vargas, Juan Luis Zegarra y José María de Araníbar. Todos ellos legaron para nuestra Iglesia local y nuestra querida ciudad, una institución llamada “Hermandad”, que a través de 150 años de existencia ha sabido conservar para las futuras generaciones una rica tradición religiosa que en el día se constituye como la más importante manifestación de fe en Semana Santa Arequipeña.  Pero esta institución, no solo ha sido raíz de innumerables hermandades dedicadas al Santo Sepulcro en la ciudad y en la región sur del Perú y Lima, sino también, ha sido germen para fundar muchas iniciativas, civiles, políticas, diplomáticas, sociales, culturales, educacionales, musicales, periodísticas y religiosas que, a través del tiempo, por la participación de sus miembros en variadas realidades humanas han florecido hasta hoy en día, entre ellas tenemos: La Unión Católica de Jóvenes (1894), el Partido Demócrata Cristiano de Arequipa (1897) los Círculos Monteagudo (1900), el Circulo de Caballeros de la Inmaculada (1911), la Hermandad del Señor de la Caridad de Santa Marta (1926), Radio Arequipa, Radio Landa, Radio Fidelidad, así como también, industrias, firmas comerciales, asociaciones periodísticas (Diarios: Eco del Misti, La Bolsa, El Deber y El Pueblo) y filatélicas, caritativas: El Asilo San José,  entre otras obras de formación humana y espiritual, de apoyo solidario en pro del bien común, muchas de ellas realizadas en el anonimato institucional y personal. Asimismo, en el desenvolvimiento de labores humanísticas, ya sea como primeros mandatarios de la nación, ministros de estado, parlamentarios, Arzobispos, Obispos, vocales supremos, rectores, catedráticos, juristas, diplomáticos, prefectos, alcaldes, músicos, periodistas, artistas, comerciantes industriales, entre muchos otros. La basta historia de la Hermandad se ha engrandecido, por sus aportes a la nación, tanto en lo religioso como en lo social, como el verificado pedido elevado al Supremo Gobierno en 1983, para que se restituya el feriado no laborable para los días de jueves y viernes santo, para que la población peruana, pueda conmemorar los días santo de la redención. Grandes figuras nacionales e internacionales se han forjado en esta “Alma mater” y entre los muchísimos nombres de miembros ya son parte de la historia de la Nación, como, por ejemplo: Francisco Bolognesi, Bruno Abril, Pedro Bustamante y Alvizúri, Jurisconsulto Nacional, Presidentes de la república: Francisco García- Calderón, Pedro Diez Canseco, Eduardo López de Romaña y José Luis Bustamante y Rivero, Obispos: Manuel Segundo Ballón, Obispo de Arequipa y Obispo Auxiliar de Lima, Arzobispos de Arequipa Mariano Holguín, Presidente Accidental del Perú, Leonardo Rodríguez Ballón, Mons. Fernando Vargas Ruíz de Somocurcio, Mons. Luis Sánchez Moreno Lira, y Mons. Javier del Rio Alva, actual Arzobispo Metropolitano de Arequipa. Así también: Víctor Andrés Belaúnde Diez Canseco, Secretario de la Asamblea de la ONU, Eduardo Pérez Araníbar Diez Canseco, destacado médico cardiólogo, Roberto Ramírez del Villar, Ministro de Estado y Político, Javier de Belaunde Ruíz de Somocurcio, parlamentario y destacado político, José Gonzáles Grambell, I Decano del Colegio de Notarios, Manuel Veramendi, destacado embajador del Perú, Eduardo Ponce de Vivanco, Destacado Embajador del Perú, Rafael Julián Cedeño, exembajador de República Dominicana en Perú, Juan Manuel y Jorge Polar Vargas, maestro y pensador, respectivamente, ministro de Estado, Jorge Stafford, Rafael Belaúnde, músicos: José Arrisueño, Aurelio Díaz Espinoza, Roberto Carpio, Manuel Moscoso Vargas,  juristas Elmer Lozada Peralta, Vocal Supremo de la república, José Jiménez Mostajo, Parlamentario, Juan Guillermo Carpio Muñoz, Carlos Meneses Cornejo, entre muchos otros. Además, cuenta entre sus Protectores Episcopales a Mons. Bartolomé Herrera, Obispo de Arequipa, canciller del país y ministro de Estado, al primer Cardenal del Perú Juan Gualberto Guevara y al Cardenal Juan Landázuri Ricketts. De igual manera nuestra Venerable Institución, guarda grata memoria de innumerables frailes de la Orden Dominicana que han tenido a su cargo la Capellanía y dirección espiritual, entre ellos el Beato P. Fr. José Luis Palacio Muñíz, mártir de la Guerra Española del 36, muerto por los comunistas en Madrid y beatificado en Roma en octubre de 2007, Mons. Domingo Vargas, Obispo de Gerara, Mons. Jesús Mateo Calderón, O.P., Obispo de Puno, Pio Gonzales, José María Lazo Provincial del Perú. Fr. José Flores, O.P., Fr. Manuel Álvarez, O.P., Fr. Ángel Castro, O.P., entre muchos otros. Así también, en este siglo y medio de vida institucional, ha sido galardonada a través de varios reconocimientos, eclesiásticos y civiles, incluso internacionales, todos ellos en beneficio de la feligresía de la ciudad.

– Fueron diversas las distinciones a esta emblemática institución mistiana.

Los más resaltantes han sido: El “Privilegio Perpetuo” en la fiesta del Corpus Christi de la catedral (1907), el título de “Venerable” (1945), la Medalla de Oro de Arequipa (1970) la declaración de “Patrimonio Cultural de la Ciudad de Arequipa” (2011), entre otras.

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De la peste, del Obispo, de Mostajo y otras cosas  – FOTOS

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