Coronavirus

La vida de una fisioterapeuta en la primera línea de lucha contra el COVID-19

2 de junio de 2020
La rutina de Susan cambió desde el inicio de la pandemia. Hoy a pacientes a recuperarse del golpe de la enfermedad.

Trabaja en las UCI con los pacientes diagnosticados con coronavirus.

Entrar a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Honorio Delgado es riesgoso. Los médicos, enfermeras y una fisioterapeuta pasan sus días en este espacio y tienen una sola misión: Salvar vidas y recuperar a los pacientes críticos con COVID-19. ¿Cómo es la vida de una persona que está en la primera línea y de la que casi nadie sabe en qué consiste su trabajo?

Por: Gustavo Callapiña Díaz

Desde hace dos semanas la vida de Susan Sugey Carbajal cambió radicalmente.  Fisioterapeuta de profesión trabajaba desde octubre del 2019, en el área de hospitalización del hospital Honorio Delgado. Una orden emitida desde el más alto nivel del nosocomio, la destinaba a la Unidad de Cuidados Intensivos para pacientes con COVID-19, espacio habilitado en la parte posterior del hospital y en el que día a día, los pacientes luchan por salvar su vida. Están aferrados a un ventilador mecánico que les permite respirar. Es el límite: aquí algunos pacientes se recuperan y otros, lamentablemente fallecen. Susan es la encargada de realizar las maniobras y las estimulaciones para que boten las secreciones, y poco a poco respiren por sí solos.

Antes de trabajar con pacientes se protege para evitar contagios.

La mañana del jueves 28 de mayo, la señora Máxima Maquera de 67 años salió caminando de la UCI COVID-19 del Honorio Delgado. Luego de 24 días de estar internada, se recuperó de la enfermedad y le dieron de alta. Ahora pasaría a un área menos crítica. Fue sin duda un momento de emoción. La vida había vencido a la muerte. Como no estar alegres. El momento había que inmortalizarlo. Un grupo conformado por 31 trabajadores entre médicos, enfermeras, técnicos, fisioterapeutas en el que se encuentra Susan, se tomó una foto de recuerdo. En el video se ve a doña Máxima agradeciendo a todos los que la rodean.

Al día siguiente, la tarde de viernes Susan está en su casa y vía telefónica narra su día a día en aquello que ahora se conoce como la primera línea. Esa que está conformada por los policías, los militares y el personal de salud. Cada grupo con sus acciones busca evitar más contagios, y salvar la vida de aquellos que ya tienen el virus en su cuerpo.

Recuerda claramente a Máxima Maquera, una comerciante que adquirió el virus, mientras trabajaba como comerciante. Ha participado en su recuperación. Recuerda que la vio salir caminando y ya no necesitaba ese ventilador mecánico para respirar. La emoción la embarga. Unos suspiros de emoción y las ganas de expresarlo se oyen por el auricular del celular. En medio de todo, los momentos más felices son estos en los que uno de tus pacientes ya no está inconsciente y esboza una sonrisa antes de irse.

Marcas dejadas en el rostro por las mascarillas

SU LABOR

Pocas son las personas que conocen la labor de un fisioterapeuta. ¿Qué hace?, ¿Dónde trabaja? Ese desconocimiento de su importancia en el cuidado de la salud de las personas ha hecho que sean pocas las universidades las que enseñen esta profesión. En Arequipa, la única universidad pública, aún no cuenta con esta especialidad.

La fisioterapia es una rama de la medicina. Su principal función es que las personas recuperen la movilidad física. Para ello usan diferentes métodos y agentes como la luz, el calor, el frío, el ejercicio físico, entre otros.

Para ser un profesional en ello, las personas deben estudiar la carrera de tecnología médica. Una de sus ramas es la terapia física y rehabilitación. Cuando Susan se animó por estudiar esta carrera, eligió esta rama. La decisión de estudiar una carrera médica también tiene raíces familiares. Su mamá es técnica auxiliar en nutrición en el mismo hospital en el que trabaja ella.

Por lo general, en el mundo médico los más conocidos son los doctores y enfermeras. Unos se encargan de dar el diagnóstico del paciente, y otros de suministrar los medicamentos y algunas funciones adicionales.

Mientras ellos hacen eso, Susan se encarga de apoyar en la recuperación física de las ocho personas que están conectadas a ventiladores mecánicos. Su función es vital para que vuelvan a respirar. Los ejercicios que realiza con ellos ayudan a que el diafragma, el músculo vital de la respiración recupere movilidad. Si eso se logra, el paciente ya no requerirá de la ventilación mecánica y podrá hacerlo por sus propios medios.

Trabajó con deportistas en los juegos panamericanos de Lima 2019.

ESTUDIOS

Desempeñar una labor como la que ella hace, requiere de especialización. Para lograrla, tuvo que viajar a Lima y realizar una especialización en fisioterapia cardiorrespiratoria. Ahora es la única del grupo que se encarga que las personas recuperen la movilidad respiratoria y salgan de cuidados intensivos para continuar su recuperación en áreas de hospitalización en los que no requieren de un ventilador para dar los respiros de la vida.

La libertad de hacer lo que nos gusta la hemos perdido. Salir y reunirnos en grupos, caminar libremente por las calles ya no se debe hacer. Se puede hacerlo, lo cual significa poner en riesgo tu vida y la de los demás, pues el 80 % de personas que tienen el coronavirus es asintomática y es imposible detectar a simple vista si tiene o no el mal.

A Susan Carbajal le gusta correr. Antes de la emergencia, salía de su casa cerca el cementerio de la Apacheta, se ponía sus zapatillas, y recorría la ciudad. A veces corría hasta Characato, otras veces se iba hasta Yarabamba. Es su hobbie y hace mucho que ha dejado de hacerlo. Ella también ha perdido esa libertad de hacer lo que le gusta. Ahora intenta recrear ese pasatiempo cuando se va caminando hasta su centro de trabajo.

RUTINA

Mientras algunas personas están aún en sus casas viendo los noticieros que anuncian el incremento de casos, otros salen a las calles a vender obligados por la falta de dinero, ella entra a las 7 de la mañana a trabajar. Antes de llegar a los pacientes, lo primero que les exigen es colocarse sus equipos de protección personal que los cubren totalmente y que reduce el riesgo de un posible contagio.

Se encarga de todos los pacientes. Lee el reporte del estado de salud de cada uno de ellos. luego inicia las sesiones individualmente.

Su labor culmina a golpe del mediodía. Sale del área crítica, mientras camina por los pasillos se quita su EPP, realiza su aseo personal y se alista para llenar el reporte de cómo le fue con cada una de las personas.

De todas las horas que pasa en este lugar, las más reconfortantes es cuando observa la recuperación de sus pacientitos como los llama. “Es la mejor satisfacción. Para nosotros es un reto sacarlos lo más funcionales en su movilidad”, cuenta. A cada uno les habla, los motiva y les dice que van a salir bien de esta. No todos se salvan. La parte dura es cuando algunos no soportan la enfermedad y fallecen. Es lo más difícil. No lloras en el momento. Sales del trabajo y unas lágrimas caen por su rostro. Alguien que se aferraba a la vida ya no está. La vida está llena de retos y momentos únicos. La pandemia es una de ellas. Ha puesto a prueba el sistema de salud peruano y personas como Susan Sugey Carbajal están en la primera línea.

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