Arequipa

Las leyes deben permitir independencia de poderes para tener plena democracia

6 de octubre de 2019

Ha pasado más de una semana en que se dieron cambios abruptos en la política peruana, momentos en que el país tuvo dos presidentes, un Congreso disuelto, un presidente suspendido, la convocatoria a nuevas elecciones para parlamentarios que solo estarán ejerciendo año y medio. Los especialistas dan diversas interpretaciones legales, pero todos coinciden en que ciertas normas tienen que cambiar para ejercer mejor la democracia con independencia de poderes, como explica el politólogo Carlos Timaná Kure, director del programa de Formación Política Juvenil de la Universidad Católica San Pablo.

 

-¿Qué es lo más urgente que debe ocurrir en el país?
Lo más sano para las instituciones democráticas es que el Tribunal Constitucional haga un pronunciamiento, tal y como dice la Organización de Estados Americanos, que conoce toda la legislación de América Latina y que por años ha tratado este tipo de temas, para que haya un control institucional, porque se han cometido irregularidades de ambos lados.

-¿Qué pasa si el TC dice que no fue constitucional lo ocurrido?
Se normaliza todo, retornaría el Congreso y tocaría empezar el diálogo para que no se vuelva a producir tal situación, y llegar a un punto medio, de lo contrario, lo mismo va a ocurrir una y otra vez y eso no es bueno para la democracia

-¿Esto ocurre en otros países?
En Colombia, el presidente tiene que aguantarse el Congreso que le toca, para defender la democracia tiene que haber independencia de poderes. Lo que desfigura mucho es la “cuestión de confianza”, porque le permite meterse en las decisiones del otro y hacerle la plana al otro poder. Yo creo que si se quita esa figura de la Constitución, se tendría más estabilidad política y el Congreso tampoco debería quitar la “confianza” al Gabinete, porque el presidente debe tener el equipo de su confianza para gobernar. Lo que hay en Colombia es la moción de censura, pero solo para el ministro en cuestión y no para todo el gabinete.

-¿Dónde fue el punto de quiebre para llegar hasta donde estamos?
Lo que pasa es que hubo una lucha visceral entre el Legislativo y el Ejecutivo, por ver quién se lleva el último punto. No me dieron el adelanto de elecciones, entonces yo les digo a ustedes cómo tienen que elegir a los magistrados del Tribunal o les cierro el Congreso; no se reconoce al enemigo político y eso está mal.

-¿Qué debe pasar ahora?
Hay que comenzar a trabajar por medio del diálogo que es como se tienen que canalizar esas cosas y que el TC, en estos aspectos, debe hablar y pronunciarse, sino seguirá siendo la cenicienta del cuento. Es el que tiene que servir de árbitro. La OEA conoce todos los ordenamientos jurídicos de América Latina y por algo lo indicó así. Una respuesta daría legitimidad al gobierno.

-¿Es muy difícil acceder a un pronunciamiento del Tribunal?
En Chile y Colombia todo pasa por el control constitucional. En Colombia cualquier ciudadano puede tramitar una acción de inconstitucionalidad, tanto de leyes como en procesos administrativos hay un mayor acceso, aquí es muy limitado. En Chile hay una bicameralidad y allí se resuelven las controversias. El derecho constitucional aparece para controlar el Ejecutivo y no haya excesos.

-¿El próximo Congreso podrá ser distinto?
No podemos pretender tener un PHD en política o en derecho, eso no va a pasar. En todos los lugares del país no hay universidades y de buena calidad. No puedo defender la actuación del congresista Mamani, por ejemplo, pero la forma cómo se han ensañado con él, tan solo por llevar el apellido Mamani es terrible, eso no se debería permitir.

¿Pero tampoco ha sido nada ejemplar su comportamiento?
Pero Vicente Zeballos, que ha sido parte del Congreso, no reconoció a su hija por 21 años y ahora es el flamante premier y no lo han tratado de la misma manera. Entonces uno dice por qué esa doble cara.

-¿Cómo filtrar mejor a los representantes de la patria?
Lo ideal sería que los políticos tengan formación política. Nosotros estamos formando jóvenes desde hace 5 años y la idea es generar un liderazgo, pero pensando en el bien común, una formación con ideas, criterios jurídicos y políticos para que tengan una carrera que les permita responder a los desafíos que tenga como meta la Nación. Yo creo que falta mucha cultura ciudadana.

-¿Qué falta como ciudadanía para elegir mejor?
Lo que más hace daño es la desconfianza generalizada que hay, la fragmentación social, el cholo, no cholo, el chino, el afro. La desconfianza en las microrrelaciones; no se cree en la palabra del otro y eso dificulta el desarrollo económico y la potencialidad política, y por último el tema de soñar juntos el país.

-¿Cómo así?
Aquí todos pensamos solo en nuestras necesidades, pero no en las cosas públicas. Tenemos una casa muy bonita, pero la pista llena de huecos, y debería ser lo contrario; se debe trabajar el tema de la amistad política, querer el bien del otro. El bien común permite viabilizar la meritocracia, no pensar en lo personal, en el puesto para la familia o el hijo, sino en el que tiene mayor capacidad.

-¿Pero también hay mucha corrupción?
Así es. La primera experiencia que tiene un joven con la corrupción en Arequipa es precisamente el momento cuando comienza a ejercer algunos derechos y es el tema de la licencia de conducir, porque se choca con una gran corrupción y no importa sus méritos al volante, sino la imposición del corrupto. Lo peor es que no hay un organismo al cual acuda para denunciar estos hechos y que efectivamente castigue al responsable y al final todos se hacen cómplices.

Pero es finalmente la ciudadanía quien elige a las autoridades, de las que luego se queja
Yo les decía a mis alumnos, si tuvieran una hija ¿estarían dispuestos a dejarla a solas con un gobernador acusado de violación? Todos se morían de la risa. Y entonces por qué elegimos a una persona así para que decida las cuestiones más importantes, que son las cuestiones públicas y eso es lo que está pasando, lo público no le interesa a nadie y no lo defendemos como ciudadanos.
Algo que también tenemos en el país, es el tema muy arraigado del cortoplacismo, todo lo queremos de inmediato, no planificamos proyectos para el futuro, no pensamos en más allá.

-¿Este nuevo Congreso representará un cambio?
No sé quiénes se van a meter por año y medio al Congreso y menos con reformas que no están claras. Estamos en el limbo porque no todas las reformas políticas se va a dar para las próximas elecciones.
Esta sería una oportunidad para los jóvenes que pueden tratar de hacer un cambio, pero hay que hacer un movimiento más hondo, profundo, en seis meses no se va a poder tener un Congreso diferente, distinto; va a ser complicado. Se puede tener representantes capacitados de las ciudades, pero de provincias va a ser difícil, no porque sean menos, sino que no han tenido la oportunidad de formarse. Hay que aterrizar las expectativas de la población, hay mucha esperanza en que cerrando el Congreso se va a cambiar las cosas. Los cambios deben comenzar desde las personas.

-¿En los jóvenes hay alguna expectativa?
Se puede tener exigencias de formación en cierto lugares, pero en otros ni siquiera hay una universidad. Deben tener suficiente fuerza personal para meterse en el sistema y no contaminarse, es complicado porque el cambio debe ser grupal y ahora están desunidos.

-El programa de formación política juvenil, ¿qué rol está desempeñando?
Ya vamos por cinco promociones y por cada una de ellas hay 47 jóvenes formados, la mitad de ellos becados de Arequipa, Tacna y Moquegua, de todas las realidades sociales y educativas, buscando generar el compromiso con la sociedad, salir al encuentro de los problemas, sensibilizarlos, tratar de generar cambios aunque sean pequeños, para que cuando lleguen a la política lo hagan para servir y no para servirse.

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