Arequipa

Lideresas aprendieron de leyes para defender a víctimas de violencia

15 de septiembre de 2019

Esa percepción de debilidad o incapacidad hacia las mujeres que se mantiene en muchos hogares peruanos, está siendo revertida por un grupo de mujeres líderes que se han capacitado para poder salir en defensa de otras que todavía continúan en el círculo de la violencia.

Por: Mariela Zuni M

La Comisión Permanente de Acceso a la Justicia de Personas en Condición de Vulnerabilidad y Justicia en tu Comunidad del Poder Judicial. Ha empoderado a un grupo de mujeres convirtiéndolas en orientadoras judiciales de la sociedad civil, cuya labor permite combatir de manera eficaz la violencia contra la mujer y miembros del grupo familiar.

Las orientadoras judiciales son mujeres lideresas representantes de las organizaciones de base, como vaso de leche, comedores populares, comités de seguridad ciudadana, entre otros, capacitadas específicamente en el tema de violencia a la mujer y los integrantes del grupo familiar

Son una bisagra entre la sociedad y el Pode judicial, seleccionadas para tener ese conocimiento profundo jurídico, psicológico y social, y a su turno puedan orientar a las personas víctimas de violencia, y puedan desde un inicio realizar un seguimiento de la denuncia para que llegue a un buen puerto.

Es un programa innovador del Poder Judicial que lleva a cabo un rol de prevención contando con los esfuerzos de la comunidad organizada, y expresamente de las mujeres lideresas. Su fin es fortalecer el acceso a la justicia a este grupo vulnerable que le permita superar barreras al momento de hacer valer sus derechos ante los órganos jurisdiccionales.

ALIADA

Vilma Zúñiga Farfán es parte de este engranaje. Ella dirige la Confederación Regional de Mujeres de Arequipa y trabaja directamente con unas 800 mujeres de todas las provincias. Hace menos de un mes culminó su capacitación como orientadora judicial, y califica la experiencia como gratificante.

Desde antes de integrarse al programa del Poder Judicial, en el ámbito de su organización, ya había asumido su rol preventivo empoderando a las mujeres reprimidas por la violencia en sus hogares. No obstante, ahora cuentan con un aliado poderoso, y es que s interacción es más directa con los operadores de justicia a donde pueden derivar los casos que llegan a sus manos.

Si bien sus conocimientos de leyes son básicos, les ha servido para conocer sus derechos y que otros en condición desfavorable accedan a la justicia en forma propicia y eficaz.

Como orientadoras judiciales, Vilma y una veintena de mujeres han focalizado su lugar de acción en los distritos de Miraflores y Cerro Colorado, donde se concentra la mayor cantidad de denuncias por violencia familiar reportados en los Centros de Emergencia Mujer (CEM) a nivel nacional.
Cuando toman conocimiento de un caso visitan a la agraviada o agraviado en su hogar, derivando el caso al Poder Judicial o la entidad que sea correspondiente. Orientan sobre el trámite de la denuncia y el seguimiento de los casos con apoyo de la comunidad.

De acuerdo a la Confederación Regional de Mujeres, se ha identificado que las principales problemáticas que afligen a las mujeres arequipeñas son la falta de oportunidades laborales y la violencia familiar.

VOLUNTARIAS

En Arequipa, la Corte Superior de Justicia, capacitó a 60 lideresas y dirigentes de base de los distritos de Miraflores, Paucarpata, Mariano Melgar y Cerro Colorado, como Orientadoras Judiciales y que están en condiciones de ayudar fundamentalmente a las víctimas de violencia familiar a denunciar cualquier acto de agresión.

Su labor es voluntaria y gratuita, tras haber asistido en los últimos meses a diversas capacitaciones promovidas por el Poder Judicial por un total de 30 horas académicas en las que fueron instruidas sobre nociones de derecho y ejercicio de ciudadanía.

Las ahora lideresas, tuvieron la oportunidad de conocer aspectos básicos del Derecho, alcances de la Ley 30364 que erradica la violencia contra la mujer y cualquier integrante del grupo familiar, procesos de alimentos, tenencia, régimen de visitas y nociones sobre el ejercicio de ciudadanía; temas que fueron ampliamente abordados por magistrados de todas las instancias.

Un grupo de voluntarias se reúnen una vez al mes en el local de la calle San Pedro 212, en el Cercado de Arequipa, allí delegan a las personas para velar por los casos reportados.

MACHISMO

Desde el Ministerio de la Mujer, también se trabaja con lideresas sociales, capacitadas para ser Facilitadoras y Agentes Comunitarios, que tienen la función de formar en cultura de la prevención de la violencia.

La socióloga Nancy Choque, integrante del Centro Emergencia Mujer de Cerro Colorado, precisó que en el trabajo de campo que se hace con las mujeres voluntarias, se ha podido identificar que persiste en el cono norte esa creencia de que el varón debe ser el jefe del hogar y representante de la familia.

Creencias machistas que se sigue inculcando a través de las generaciones. De 450 hogares donde se aplicó una cartilla de opinión, el resultado fue que el 49.5% de familias son tolerantes a la violencia ejercida del varón a la mujer. La razón es porque el hombre provee los recursos para la alimentación y educación de los hijos.

DATO
Con la intervención comunitaria se busca concientizar a las mujeres que a pesar de tener carga familiar pueden superarse, estudiar o aprender un oficio para contribuir al sustento económico del hogar.

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