Arequipa

Los 399 años de la construcción en piedra del Molino Sabandía

9 de septiembre de 2020

El Molino de Sabandía es uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad de Arequipa, hasta donde llegan decenas de visitantes nacionales y extranjeros para gozar de la combinación de la naturaleza representada en la cascada de agua que movía la pesada piedra que permitía obtener a harina; con la impresionante construcción en piedra de sillar.

Esta construcción debe cumplir sus 400 años justo con el Bicentenario Nacional el próximo año y no siempre estuvo en las condiciones en las cuales se encuentra en la actualidad, porque luego que el molino fuera abandonado, también quedó en ruinas por la falta de mantenimiento.  

Según los documentos encontrados, al parecer, inicialmente se utilizó la palabra “SAGVANDÍA” para referirse a dicho lugar. Un vecino de origen hispánico, don García de Vargas Machuca encargó su construcción al «maestro de arquitectura y cantería» Francisco Flores, de acuerdo al contrato que suscribieron un 27 de agosto de 1621 ante el escribano de Cabildo D. Pedro Ibanez de Irruegas.

Para entonces, el ciudadano García de Vargas Machuca ya había recibido del Virrey la propiedad del terreno y la licencia para «hazer un Molino en el asiento de SAGVANDÍA», según la transcripción literal del referido documento.

Una vez construido, el molino fue por siglos el abastecedor de harina para el alimento de los pobladores de Arequipa. En el siglo XX, fue abandonado debido a que surgieron nuevas formas, más modernas y menos costosas para elaborar la harina y con el tiempo se convirtió de la construcción solo quedaron ruinas.

Por el año 1971, el entonces presidente del desaparecido Banco Hipotecario, Arturo Seminario García, se había propuesto prestar apoyo a la restauración de una serie de monumentos arquitectónicos de la Ciudad Blanca, en el cual se incluyó a dicho molino, del cual no quedaba mucho en pie.

De este modo, encargó esta labor al arquitecto Luis Felipe Calle, quien consideró una tarea titánica de restauración, sobre todo para esa época, porque según explica su hijo Juan José Calle, quien administra ahora el lugar, no era cosa de retocar, reparar o limpiar; había que volver a levantar el edificio y obviamente no había ni siquiera planos.

El arquitecto Calle se fue a vivir a la zona bajo una carpa, a la intemperie. Y antes de mover nada, conversó con viejos campesinos tomando referencias y comprobándolas con las líneas elementales que quedaban en pie del viejo edificio.

Algunos pobladores lo tomaron como un “loco” por irse a vivir en esas condiciones y más para interesarse en una construcción, que para muchos ya no valía nada. El 14 de setiembre de 1973, alrededor de mil quinientos invitados participaron de una noche para el recuerdo, al abrirse los portones del Molino de Sabandía, rescatado para la ciudad y para el mundo. Desde entonces es uno de los grandes atractivos turísticos que enorgullece a Arequipa.

DATO

Cuando los trabajos del molino quedaron concluidos, el Banco Hipotecario puso a la venta este edificio, pero no se presentaron compradores. Y posiblemente por el amor y dedicación con el que se entregó el arquitecto Calle a los trabajos, el banco hizo que él asuma personalmente la dirección del molino, convirtiéndose en su nuevo dueño y es su familia la que hasta la actualidad lo administra.

 

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