Arequipa

Los capturadores del tiempo

9 de junio de 2019

Relatos de periodistas gráficos encargados de inmortalizar una imagen.

Por Gustavo Callapiña D.

Siempre están allí. Con el lente enfocado y listos para grabar y tomar fotos que capturen hechos alegres, trágicos, de jolgorio y también de pena. Son los reporteros gráficos de la Ciudad Blanca. Son los que llegaron -en su mayoría- por casualidad o necesidad al mundo del periodismo y que hoy con muchos años de experiencia nos cuentan algunas anécdotas de lo que pasaron buscando la información, que siempre está en la calle. En un partido de fútbol, en un accidente, en una violenta protesta, que vieron y retrataron para que un día después sea parte de la portada de un diario o un reportaje televisivo.

Estas son las anécdotas de tres reporteros gráficos que desarrollaron su labor en la Ciudad Blanca. Carlos Zárate, Jorge Esquivel y Mario Gutiérrez, son los hombres de prensa que dedicaron una gran parte de su vida a viajar, caminar y estar en los lugares donde está la noticia. Su objetivo era uno solo como menciona Zárate, “andaba por los techos, por las calles, por las ventanas con el fin de sacar las mejores fotos”. Esa es su chamba.

Cuando Jorge Esquivel Góngora culminó la secundaria en el Colegio Independencia Americana, necesitaba trabajar. Vivía por ese entonces en la primera cuadra de la calle La Merced y cerca de su casa se comenzaba a instalar el añejo diario Correo. Decidió entonces acercarse y pedir trabajo como oficinista. Pensaba juntar un poco de dinero para poder postular a la Universidad y continuar una carrera profesional. Sin embargo, la vida llena de sorpresas le aguardaba un futuro diferente. Uno que no se había imaginado. El de formar parte de una redacción como reportero gráfico.

“Me presente para buscar trabajo como auxiliar de oficina sin embargo recién estaban armando e implementando el local, así que me dijeron no hay nada para hacer pero si quieres nos puedes ir ayudando a implementar las oficinas, y vino un fotógrafo del Correo de Lima, alemán él para hacer el archivo del periódico, y como yo estaba solo dando vueltas me dijo que lo ayude y así comencé sin saber ni michí. Yo no sabía ni cargar una cámara ni nada, así que él me enseñó a preparar la mezcla con los químicos porque en esa época así era, y ya pasando un tiempo me enseñó a tomar fotos”, rememora sentado en la sala de su casa Esquivel.

A su primera comisión lo mandaron solo. “Tú ya debes saber ya”, le dijeron. Era un accidente que había ocurrido en la avenida Salaverry.
“Y yo no sabía bien nada. Agarre mis rollos, cargue la máquina y fui al lugar. Tome como 20 fotos y me salieron unas 2 ó 3 buenas no más, las demás salieron movidas y de la que salió bien era un curita que salía al lado de un niño que había sido atropellado por un camión y que salió en primera”, cuenta. Ese día sin saberlo, empezó su carrera en el mundo periodístico. Ahora tenía que aprender a tomar bien las fotos, “porque me mandan y si no sabía me sacaban el ancho”, pensó al culminar esa jornada, la primera de muchas más que tendría a lo largo de sus más de 40 años de carrera.

Lo bueno del periodismo es que no todos los días son iguales. Siempre hay cosas y hechos nuevos, novedosos para uno. Y en esos días que pasa un periodista, hay anécdotas para el recuerdo, de malos y buenos ratos, y como buen reportero a Esquivel le sucedieron algunas que siempre recuerda. Una de ellas es el matrimonio de una pareja de alpinistas en el Volcán Misti, del cual fue testigo.

“Esa fue una noticia que dio la vuelta al mundo, porque era la primera vez que se casaban en un volcán. El matrimonio fue un domingo y duraba casi dos días. Esa noche nos quedamos a dormir en la mitad del volcán porque no podíamos subir de un solo golpe ya que iban bastantes mujeres”, cuenta como una de las experiencias que le tocó vivir e inmortalizar con su cámara fotográfica.

Así como él, Mario Gutiérrez, otro de los reporteros gráficos de la Ciudad Blanca estuvo presente en un hecho trágico ocurrido en el año 1996. La caída del avión Boeing 737 de la compañía Faucett en el distrito de Yura, en el que fallecieron los 123 ocupantes de dicho vuelo y es considerada como el accidente aéreo más impactante ocurrido en Arequipa.

“Ocurrió un 29 de febrero. Eran las nueve de la noche y estábamos en el canal cuando me comunican del accidente. Llamamos a uno de nuestros dateros del Aeropuerto y nos confirman que si era cierto. Así que tomamos un Volkswagen que era de Televisión Continental, llegamos y todo era una locura, ya estaban los medios, las ambulancias, y vemos una cruz en llamas que era el avión que estaba con fuego” rememora Gutiérrez, 23 años después, quien recuerda que se encontraba en short y sandalias debido al calor del verano. Cuando descendían la quebrada para realizar las tomas de la impactante escena, ocurrió algo imprevisto. Una de las sandalias con las que se desplazaba se rompió. “No me acuerdo claramente quién fue que me dijo: ‘Mario ponte los zapatos del muerto’, y me los puse y me baje a hacer la nota que fue un de las experiencias más impactantes de mi vida ya que era desastroso prender la cámara y captar ello.

En el mundo del periodismo, Don Mario Gutiérrez es bien conocido. Son cerca de 30 años en este ámbito que también le han traído satisfacciones. La principal de ellas: la de poder ayudar a la sociedad.

“Una vez me pasó una anécdota en una combi. Me subí a una combi y un señor me dice que tenía a su esposa con un mal en la cabeza y me pide si podemos ayudarlo. Así que hicimos toda la gestión, logramos apoyarla para que la operen y se salvó. Creo que esas cosas son las que dignifican la labor de un reportero gráfico, ya que dentro de todo lo malo encuentras partes buenas en esta vida y es la de apoyar”, finaliza.

Carlos Zárate es probablemente la persona viva que más veces ha escalado el volcán Misti. Combinó su pasión de ser un gráfico del periodismo con las largas caminatas. Tiene 95 años y lo encontramos en su casa de la urbanización Jesús María en el distrito de Paucarpata. Nacido en Lima, se trasladó a los 32 años a la Ciudad Blanca. Aquí empezó su Labor de capturar fotos en el Diario El Pueblo.

A la par de su labor periodística abrazó como nadie la pasión por escalar el volcán más representativo de los arequipeños.

“Inicie a escalar el Misti en el año 55, lo hacía porque siempre un volcán a uno le llama la atención por su paisaje y tengo 515 ascensos”, rememora Zárate, quien recibió reconocimientos de distintas entidades por esta labor que realizó con pasión. La misma que le ponía a cada una de sus fotos.
Con la mano apoyada en un bastón y sentado en una silla de su sala. Carlos Zárate recuerda sus años en el periodismo cuando caminaba por las calles arequipeñas, se trepaba a los techos y ventanas con un único objetivo: tomar las mejores fotos.

 

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