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Los hijos son motor para el desarrollo de una mujer, no un impedimento

19 de mayo de 2019
Los hijos de Ana Villanueva nacieron mientras estudiaba en Brasil.

Hace algunos años, Hillary Clinton vaticinó que en esta nueva era, la mujer iba a tener un papel más preponderante, no solo el rol de madre que le asignó la sociedad por años, sino también en el campo profesional, donde está destacando notablemente, sin dejar de lado la crianza de sus hijos.

Por Roxana Ortiz A.

En Arequipa hay mujeres que han elegido un rol un tanto más difícil para desarrollarse, como es la ciencia y es el caso de Raquel Patiño Escarcina, Patricia Castillo Araníbar o el de Ana Villanueva Llapa, quienes son ingenieras, doctoras graduadas en el extranjero, investigadoras reconocidas por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, además de ser docentes y destacadas científicas; pero sobre todo mamás.

MAMA APASIONADA POR LA ROBÓTICA

En 2012, Raquel Patiño Escarcina recibió la distinción a la Mujer Investigadora Peruana, tres años antes, en el 2008 recibió la mayor distinción de su vida cuando nacieron sus mellizos Sebastián y Sofía. En aquel entonces, junto a su esposo estaban en Brasil estudiando sus posgrados. Ahora junto a sus 3 pequeños, hace 5 años llegó Benjamín, ha vuelto a Brasil con su familia, para estudiar un posdoctorado en Ingeniería Mecatrónica becada por la Universidade Federal do Rio Grande do Norte.

“Cuando decidimos ser padres, estábamos estudiando nuestros doctorados y eso es muy demandante. Para tener hijos no hay que buscar un momento perfecto sino tener mucha fe. Fue muy exigente para nosotros pero salimos adelante en nuestros estudios y con nuestros pequeños que vinieron en pareja”, comenta la Dra. Raquel.

En 2010, ella y su esposo volvieron de Brasil con la meta de hacer de Arequipa un referente en robótica, campo en el que estudiaron sus posgrados y lo lograron. La Universidad Católica San Pablo acogió su iniciativa. Ambos lideraron el Club de Robótica y el Grupo de Investigación en Automatización Industrial, Robótica y Visión Computacional. Ganaron varios concursos de fondos y pudieron ejecutar proyectos como una flota de robots de rescate en desastres, el kit de robótica peruano, entre otros de aplicación industrial.

Ella es una de las principales promotoras de la robótica educativa mediante el Club de Robótica de la UCSP en donde enseñan a niños desde los 6 años. Junto a los escolares participó en los mundiales de robótica en Brasil, China y Canadá, ganando varios premios.

En 2013, cuando estaba embarazada de Benjamín, organizó el Simposio y Competencia Latinoamericana de Robótica. Fue la primera, y única vez que Arequipa y Perú fueron sede de este evento. Ese año trabajó hasta pocos días antes que el tercero de sus hijos nazca.

“La maternidad es un regalo de Dios. Es una gran responsabilidad. Mis hijos son una parte de mi cuerpo y de mi alma. Realmente es para maravillarse. Claro que tienes miedo, pero con fe logras superarlo. Cuando nacieron mis primeros hijitos, yo tenía miedo de amamantarlos y lloraba pero vino una enfermera y me dijo: Si Dios te ha mandado estos dos bebés es porque tú puedes, eso lo tengo muy presente”, recuerda.

A sus hijos les quiere dejar el testimonio de esfuerzo en sí misma, tanto como madre y profesional. “Quiero que sueñen, que amplíen sus horizontes, su visión del mundo. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo para hacer de ellos buenas personas y que sean felices”, sostiene.

MAMÁ E INVESTIGADORA

Este año, Patricia Castillo Araníbar obtuvo su doctorado en Multimedia y Comunicaciones por la Universidad Carlos III de Madrid con una calificación de sobresaliente. Igual de sobresaliente es como mamá de Luciana, de 9 años, y de Rafaela de 4. “Ellas son todo, son vida, son el fruto del amor que nos tenemos con mi esposo. Cuando siento que ya no doy más, en verdad son el impulso que me saca adelante”, sostiene.
Patricia es directora de la Escuela de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones (IET) de la UCSP, docente y destacada investigadora. Su campo de estudio son las antenas y microondas. Ha desarrollado varios proyectos, entre ellos, el lograr que Arequipa tenga la única cámara anecoica completamente implementada del país. Este es un sistema que permite la medición y caracterización de las antenas. Ha ganado varios concursos.

“Hacer investigación es satisfactorio porque puedes probar tus ideas y planteamientos, llegar a resultados, descubrir aplicaciones, pero sobre todo saber que con tu trabajo contribuyes a mejorar la calidad de vida de las personas.”, afirma.

Su labor de investigadora y su desarrollo profesional la ha llevado por varios países. Alejarse en distintos periodos de sus hijas ha sido lo más difícil. “Nada en la vida es fácil. Ser ingeniera, ser mamá y ama de casa, amerita mucho esfuerzo, pero tengo el apoyo incondicional de mi esposo.

De este modo creo que también les voy a dejar un dar un ejemplo de vida, de esfuerzo y superación”, comenta Patricia.

Está segura que ser profesional y ser mamá no se contraponen. Su estrategia ha sido distribuir eficazmente su tiempo para darles tiempo de calidad a sus pequeñas. Asegura que una profesión no debería ser razón para descartar la maternidad.

MAMÁ INGENIERA

Ana Villanueva Llapa estuvo 8 años en Brasil. Allí nacieron Pablo y Fernanda, sus primeros hijos. Sus estudios de posgrado, maestría y doctorado, en Ingeniería de la Producción la llevaron hasta la Universidad de Sao Paulo. Allí también se desempeñó como profesional e investigadora al igual que su esposo.

“La gran ventaja que tuve en Brasil es que la universidad tiene un guardería que permite que las mamás investigadoras podamos hacerlo, independiente de la bolsa económica que me otorgaron. Entonces mi rutina era ir, dejarlo en la guardería, trabajar, ir por momentos para alimentarlo y cuidarlo, todo era muy seguro”, cuenta la docente.

Siempre tuvo la idea de ser mamá y tener 3 hijos. Su deseo se cumplió con la llegada de Alex, hace casi un año, ya de regreso a Arequipa donde se incorporó a la UCSP como docente e investigadora y desde el año pasado como directora del Departamento de Ingeniería Industrial de esta casa de estudios.

“Escogí el ámbito académico para poder ser madre y tener un familia. Trabajo más calmado y muy dinámico a la vez. Puedes ser docente, asesor, hacer investigación pura o aplicada (con trabajo en campo), aunque con esfuerzo, pues tuve que visitar empresas incluso cuando estaba embarazada”, comenta.

La Ingeniería Industrial, su profesión, es su fascinación en especial lo relacionado a la gestión de la información y conocimiento en ambientes productivos y hacer de las empresas más competitivas. Ana integró la lista de los primeros investigadores peruanos reconocidos como tal por el Concytec el año 2016.

Para la docente, la familia es su prioridad, por eso organiza muy bien su tiempo para poder convivir con sus hijos. “En el trabajo me doy al máximo porque sé que en mi casa no voy a poder prender la computadora. Ese tiempo es para mi familia, para estar con mis hijos, leerles un cuento, jugar con ellos, pasear…También hemos adoptado una costumbre brasileña, es que los fines de semana en verdad son para nuestra familia.”, señala.

Sus hijos son su bendición, los que la llenan, por eso cuando piensa en ella misma, lo hace incluyendo siempre a su esposo e hijos. “Somos uno solo, somos los Cárdenas Villanueva”, dice. La unidad familiar que ha logrado la hace no descartar el volver al extranjero para seguir capacitándose, porque lo harían todos juntos. A sus hijos quiere dejarles una formación con valores, donde primero sea Dios y que el esfuerzo y la honestidad sean claves para alcanzar sus sueños.

EL APOYO DE SUS ESPOSOS

Estas tres mujeres coinciden en algo más, tienen en sus esposos a sus grandes apoyos y compañeros de vida. Con ellos comparten la crianza de sus hijos e incluso los retos profesionales que han asumido, pues además de ser esposos, son colegas.

“En este caso también podría decirse que detrás de una gran mujer, hay un gran hombre, un esposo que te apoya”, sostiene la Dra. Patricia Castillo. “No se trata de depender uno del otro, sino de complementarse. Mi esposo entiende que mi desarrollo profesional es tan importante como el suyo, por eso siempre he contado con él”, dice Raquel Patiño.

Ana Villanueva refiere que con su esposo saben que la crianza es una labor compartida entre ambos. “Cuando yo no estoy, está él y viceversa. Hubo ocasiones en las que teníamos que exponer en los mismos congresos o eventos académicos y tuvimos que hacerlo llevando a nuestro hijo. Mientras yo exponía mi esposo lo cuidaba y se las ingeniaba para distraerlo, luego yo hacía lo mismo”, recuerda con cariño.

Otro apoyo fundamental para las tres, son sus familias, en especial sus madres, quienes también las apoyaron en el cuidado de sus pequeños, en algunas ocasiones, las guiaron y siguen haciéndolo en el desafío de vida e importante misión que significa ser mamá.

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