Arequipa

Los restos de Melgar no están en Apacheta

1 de marzo de 2015
Los restos de Melgar  no están en Apacheta
Por: Marianela Martínez M.
Fotos: Diego Ramos L.

Más dudas que certezas se tienen en torno a los restos óseos del poeta Mariano Lorenzo Melgar Valdivieso, que hace 200 años murió fusilado el 12 de marzo en Umachiri junto a otros  prisioneros.


El historiador Mario Rommel Arce Espinoza refiere que ya en 1965 la Municipalidad Provincial de Arequipa, a través de la Inspectoría de Cultura, y la Corte Superior de Justicia proponen la conformación de una comisión técnica y científica integrada por los historiadores Guillermo Zegarra Meneses y Marcial Barriga Velarde; el antropólogo Augusto Mazeira; el médico legista Edmundo Muñoz Llerena; el experto en balística Alfredo Sánchez Tasara; y Eduardo Ugarte y Ugarte, quienes el 23 de julio de 1965 emiten su informe señalando que no eran los restos atribuidos al vate mistiano.

Eran osamentas que correspondían a seis personas diferentes, incluso una de ellas una mujer. Es decir, la disposición  dada por los generales Juan José Salas y Domingo Nieto no se cumplió. Según refiere Pedro José Rada y Gamio en su obra “Mariano Melgar, apuntes para la historia de Arequipa” en 1826 se dispuso al teniente Gonzales Taramona junto con varios colaboradores traer los restos de Melgar


En una de las crónicas publicadas en el diario “El Republicano” del 17 de setiembre de 1833, se señala que lograron encontrar los huesos del mártir en la Capilla de Santiago, perteneciente al curato de Ayaviri. El texto señala: “Con la singularidad que desde esa época hasta el día de hoy no se había enterrado ahí más que al auditor de guerra Melgar y al teniente coronel Dianderas, exhumando el cadáver conteniendo el cráneo perforado por las balas que le quitaron la vida”.

Mario Rommel agrega que en las crónicas se advierte que tuvo que ingresar a hurtadillas para retirar las osamentas de Melgar, pues la población de Ayaviri se oponía a su traslado. Todo hace presumir que le fue muy complicado retirar los restos y trasladarlos a Arequipa, de allí viene la farsa.

Las osamentas de Melgar tuvieron un apoteósico ingreso el 17 de setiembre de 1833. “El Republicano” publica los detalles dos días después sobre el homenaje que se le rindió.  Indica que el general Nieto mandó fabricar una urna con una lira y el gorro de la libertad en su centro. El 17 de setiembre de 1833 en la Catedral de Arequipa una comitiva acompañada de autoridades, representantes de instituciones y una inmensa masa de gente a caballo y a pie, se dirigieron en romería hacia el cementerio de la Apacheta, el que se inauguraba con el entierro de los restos de Melgar.

La crónica señala que  se había instalado al ingreso del camposanto una capilla portátil, al fondo un “Salón Artificial” y al frente de este una “Plataforma”. La urna fue conducida hacia la Plataforma”, concluida la bendición se condujo la  urna a la capilla portátil, se entonó el responso y se mandó sepultar llevándola al “Salón Artificial” para luego regresar a la Plataforma. Allí se abrió la  urna y se puso a la vista la calavera perforada  sobre la plataforma.

El deán Juan Gualberto Valdivia pronuncia un emotivo discurso y don Manuel Gregorio de Rivero y Ustáruiz, sargento mayor, agradece a nombre del Ejército por la recuperación de las osamentas del vate mistiano. Sin embargo, cabe destacar que en ningún documento se precisa el lugar exacto del entierro, pero se cuenta que tenía una profundidad de tres metros, con unas gradas de sillar para facilitar su ingreso y una bóveda de piedra en su base donde se ubicó la urna.

Don Gualberto Valdivia dijo: “El lugar debía conservarse hasta el final de los tiempos como un ornamento de nuestra patria”.

Según Manuel Rodríguez Velásquez (Marove), periodista e historiador arequipeño que realizó una investigación en torno a los restos de Melgar, publica una extensa crónica  en los años 80 revelando que, sin duda, los restos traídos desde Umachiri no le pertenecían al poeta arequipeño.

En la obra “El poeta mártir Mariano Melgar” de Gustavo, Jorge y Xavier Bacacorzo, el poeta, político y soldado Mariano Melgar fue acribillado con balas calibre 48 el 12 de marzo de 1815 por orden del español Juan Ramírez. Algunas crónicas orales informan que los restos de Melgar, junto a otros acribillados, habrían sido exhibidos sobre el puente del río Llalli, camino a Umachiri, para que sirva de ejemplo y escarmiento para los traidores a la corona española. Asimismo, se señala que sus despojos fueron guardados en la cercana capilla de Macarimayo y de allí luego pasaron a la iglesia de Ayaviri.

El periodista Marove agrega  que fueron entre 7 y 8 personas a las que mando fusilar el brigadier Ramírez Orosco, entre los que había incluso un español y un cacique, lamentablemente, el pueblo de Arequipa ante tales hechos no reaccionó, al parecer por temor, no en vano nos dieron el título de “la muy noble y leal Ciudad Blanca”.

Para Mario Rommel, sin duda, los restos no llegaron a Arequipa y presume que el trabajo debe centrarse en ubicar las osamentas por donde algunos cronistas revelan como la antigua capilla de San Francisco de Asís en Ayaviri – Puno.

LAS OSAMENTAS
Las piezas evaluadas por la comisión presidida por Zegarra Meneses se trata de 2 fémures, 2 tibias, sacro, 10 vértebras, 1 maxilar inferior, 10 costillas, entre otros restos. Francisco Mostajo estaba en lo correcto ya que con este estudio se comprueba la incompatibilidad del maxilar inferior respecto al cráneo perteneciente a una mujer de aproximadamente 30 años de edad, que, además, mostraba un orificio de bala que no corresponde al calibre utilizado en esa época.


Sin duda, el peritaje balístico, forense y odontológico descartó que se trataran de los restos de Melgar. Sin embargo, todos estos datos durante años fueron guardados para no decepcionar a la comunidad. Pero el teniente Gonzales Taramona no cumplió la orden de sus superiores y levantó de cualquier cementerio de la zona restos de diferentes personas.

El dictamen de la copia publicada por la revista “El Yaraví” a cargo de la Casa de la Cultura  señala en sus considerandos que luego de las dudas generadas por Francisco Mostajo y Eduardo Cornejo Bouroncle y las crónicas de “El Republicano” de 1833 se contrastó la información y advierte lo siguiente:
1. Que  El lugar donde se encontraron los restos que se atribuyen a Melgar en 1950, no coinciden con aquel en que se exhumaron en 1833.
 2. Que la actual caja metálica tampoco coincide en sus características con la urna en que fueron depositados los restos de Melgar.
 3. Que los restos que contienen dicha caja pertenecen indudablemente a varias personas de distinto sexo y edad.
4. Que el cráneo que se encuentra en dicha caja no coincide tampoco con la mandíbula, siendo esta de una persona mucho mayor.
 5. Que el cráneo presenta características femeninas.
 6. Que el cráneo presenta un orificio de bala, deformado por la acción del tiempo, causado por un proyectil de calibre no menor de treinta y dos ni mayor de treinta y ocho (dictamen PIP) y que las balas que se utilizaban entonces eran de calibre 48 (dictamen histórico).
 7. Todas estas comprobaciones, cuya explicación detallada se encuentra en los documentos anejos a este dictamen, han llevado a la Comisión al convencimiento que los restos que fueron hallados en 1950 por don Eduardo Cornejo Bouroncle y atribuidos por él a Mariano Melgar, no corresponden a los de dicho poeta y prócer.
Fue firmado por con fecha 23 de julio de 1965 por los integrantes de la comisión presidida por Guillermo Zegarra Meneses.

Por muchos años, este informe fue ocultado por las autoridades de aquel entonces, pues demostraban que Arequipa había sido objeto de un engaño histórico. Sin embargo, fue el periodista Marove quien logra publicar el documento pues asegura en su texto que poco antes que muriera el antropólogo Augusto Mazeira, este le permitió leer el citado reporte que fue entregado por su hija. Se supo que tras conocerse la verdad Eduardo Cornejo Bouroncle y su familia se fueron a radicar a Lima.

De allí  el historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán afirma que los restos de Melgar fueron hechos polvo en Umachiri, esparcidos por todo el universo gracias a los vientos que ululan en esa zona del Altiplano.

MARIANO MELGAR
Sin duda, hablar sobre la vida de Melgar sería extenso, pues a pesar de su corta existencia se trata de las figuras más destacables en la historia de Arequipa.  Mariano Melgar Valdivieso nació en agosto de 1790 en Arequipa (fecha también discutible). Sus padres fueron Juan de Dios Melgar y Andrea Valdivieso. Compuso poemas y yaravíes en su mayoría dedicados al amor de su vida, María Santos Corrales, «Silvia», aunque ella se casó con otra persona.

Mariano Melgar se enroló en las fuerzas de Mateo Pumacahua en 1816, revolución organizada para conseguir la independencia del Perú. Mariano Melgar ejerció como auditor de guerra, sin embargo, fueron derrotados en Umachiri, en Puno. Melgar fue fusilado el 12 de marzo de 1815 cuando tenía 24 años.
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