Arequipa

Los secretos de la ex pareja presidencial Ollanta y Nadine

6 de agosto de 2018

H&H es un libro que retrata lo que alguna vez fue el matrimonio más poderoso del Perú (Ollanta Humala y Nadine Heredia). A través de estas 300 páginas conocemos el otro lado, ese que no captan las cámaras de televisión, de la ex pareja presidencial. El texto ya está disponible en las librerías de Arequipa.

Por: Christiaan Lecarnaqué L.
El libro H&H: Escenas de la vida conyugal de Ollanta Humala y Nadine Heredia de Marco Sifuentes inicia con un párrafo revelador.

“Miró su celular, suspiró hondo, se puso de pie y, de golpe, abandonó la oficina, con el rostro enrojecido. Ollanta Humala no hubiera querido que nadie lo viera llorar. Pero lo vieron.
«Con quién se van a quedar mis hijos», dijo.

La escena corresponde al final del interrogatorio fiscal desarrollado el 25 de noviembre del 2016 en la Segunda Fiscalía Anticorrupción en Lima. El expresidente declaró por cinco horas por el caso gasoducto.

El libro presentado en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL 2018) retrata a la expareja presidencial, Ollanta Humala y Nadine Heredia, antes, durante y después de abandonar Palacio de Gobierno.

La investigación del periodista Marco Sifuentes nació en abril del 2017 y casi un año después terminó. Pero desde el 2002 ya seguía a estos personajes. Demandó la consulta de 71 fuentes para alcanzar un perfil de los personajes que alguna vez fueron considerados los más poderosos del país. No hay versión de los protagonistas en el texto.

A través del libro asistimos a los inicios convencionales de una pareja que aprovechó oportunidades para alcanzar, lidiar y conservar el poder. Pero sorprende el retrato de un exmilitar radical, duro, confrontacional ante las masas, y dependiente, normal y hasta sensible en su intimidad.

Porque las lágrimas descritas en el primer párrafo no fueron las únicas, según este libro. Hubo más y unas atribuidas a Nadine Heredia.

“El domingo 27 de abril del 2014, Humala, más solitario que nunca, llama a Salomón Lerner. Desde que se alejó del gobierno, se ven de vez en cuando, siempre sin Heredia. Le pide que lo visite en Palacio.

– Estoy en una situación desesperada- le dice
(…)
– ¿Tú crees que ha querido herir mi prestigio?- pregunta el presidente con los ojos húmedos”

El párrafo correspondiente al capítulo Cosas de locos se refiere al momento en que Nadine Heredia concede una entrevista a la revista Cosas. Se suponía que ese encuentro periodístico funcionaba para contar el otro lado de la exprimera dama de la Nación, lejos de la política. Pero Heredia habló demasiado. “Por ejemplo, el levantamiento de Locumba se dio luego de varios intentos –dice con un nuevo impulso–. En uno de los intentos, él no estaba bien de ánimos para hacerlo (…) En la siguiente vez, quince días después, me puse firme y le dije: “Tienes que hacerlo, no hay forma de que no lo hagas…” Si él me ve más firme, se fortalece…”. Muchos, sobre todo los enemigos políticos de los dos, tomaron esa respuesta como una evidencia de la autoridad de Nadine Heredia sobre el expresidente.

Nadine Heredia intentó evitar la publicación de ese artículo. Según este libro habló con el periodista, directivos de la revista Cosas y accionistas del grupo El Comercio, dueño de este medio, para evitar que la crónica sea conocida en el país. Finalmente no lo logró. La nota salió y luego ella denunciaría que sus palabras fueron tergiversadas o sacadas de contexto como les encanta decir a los políticos cuando intentan explicar que no dijo lo que dijo. Además, por coincidencia, Graña y Montero, cercano al grupo El Comercio, perdió varias licitaciones, luego de ese artículo.

Nadine Heredia y Ollanta Humala mantenían una relación donde cada uno tenía roles asignados. Mientras el expresidente se sentía cómodo discutiendo sobre políticas militares o programas sociales, el resto estaba a cargo de su esposa. Incluso, según el texto, a Nadine se le notaba más aplicada tomando notas y ayudando a comprender, principalmente políticas económicas, al exmandatario. O sea funcionaba, también, como traductora.

“-Tampoco es tan fácil como decir que él es el pelele de ella-explica un ministro de entonces-Pero sí es cierto que sí Humala no estaba contigo en algo, podías acudir a Nadine para que lo hiciera cambiar de opinión”.

A favor de Humala es que se le consideraba un adicto al trabajo. “Muy responsable, profesional, siempre toma nota de los pendientes. Aunque la cualidad que más destacan es su preocupación social”. El libro dice que pocos exministros guardan malos recuerdos de él.

A Nadine se le describe como una controladora. “Es una maniática del control y el orden-dice un alto funcionario que la conoció en el Puericultorio-.Tenía varios cuadernos temáticos, al parecer, y allí apuntaba todo”. He ahí la explicación del por qué tenía tanto detalle en sus agendas que la tienen arrinconada a la fecha.

Pero también se nota un cambio después de ganar el poder. Hasta en su forma de hablar con sus interlocutores dejando en claro quién mandaba por esos años. Hábil para las gestiones y dominante en su círculo.

De Humala se lee que no pretendía la presidencia. Gustaba más de la vida hogareña. No era muy sociable. Hasta que llegó la oportunidad y la aprovechó.

H&H contrasta bien los momentos de la expareja presidencial. Cuando alcanzan el poder y las sonrisas fluían y cuando lo pierden, asustados por el porvenir, menos jóvenes, más enfermos (incluso a Nadine Heredia se le caía el cabello por el estrés) y solos, con pocos políticos animados a defenderlos.

Cierto es que los últimos días de gobierno intentaron indultar a Alberto Fujimori para evitar un contraataque fujimorista dueño de más de la mitad del Congreso de la República. Y de yapa liberar a Antauro Humala. Ollanta ve como su madre le llora para que saque a Antauro. Le promete que lo evaluará. En las últimas semanas hay muchas gestiones. Isaac Humala presiona. Pero Humala retrocede y deja en la cárcel a Alberto Fujimori.

“No sabes, era un hombre destruido-dice alguien que lo vio por esos días-. Pálido, deprimido. Creo que ya no veía las horas de dejar Palacio y, a la vez, estaba muy asustado por perder el poder”, se lee en H&H.

EL PADRE
La Tercera de Chile publica un artículo sobre el libro de Sifuentes y lo titula como “El Luisito Rey de los Humala” apelando al villano de moda de la serie Luis Miguel de Netflix. El padre del cantante se comportó más como un antagónico, que un personaje protector. La misma analogía podría aplicarse para Isaac Humala, quien ve en sus hijos la oportunidad de tomar el poder.

Desde pequeños los instruía en ese camino y se involucraba en su educación al proveerles lectura de adultos que luego se sometía a un examen diario, luego del lonche de las 7 de la noche.

“-Imagínate: a los 14 años, las obras escogidas de Marx y Engels-se ríe Ulises Humala, el mayor de los hermanos-. ¡Mi viejo estaba loco!”

Los hizo estudiar. A Antauro y Ollanta los obligó a seguir estudios en una escuela militar. Aunque Ollanta Humala ingresó a la universidad agraria a zootecnia. Al padre no le importó y él trazo el camino de los oficiales del Ejército. Incluso pensó en lanzarlos a la Presidencia en 1995 cuando Alberto Fujimori buscaba su reelección, pero desistió por un plan de golpe en 1999. Esa idea se frustró por una falta de coordinación. Luego vendría el levantamiento de Locumba, que hizo popular a nivel nacional a Ollanta Humala y su hermano Antauro.

Hoy la relación de Ollanta Humala y su padre no existe. No se hablan. Isaac Humala nunca visitó a Humala cuando estaba detenido en la Diroes y durante su gobierno, fue uno de sus opositores. Fue duro con sus hijos. Nunca dio su brazo a torcer. Tuvo varios hijos fuera del matrimonio. Pero siempre mantuvo una imagen de rectitud que en la práctica sonaba a incoherencia.

Al final Ollanta cumplió sus sueños. Aunque no significó que sus ideas pasaran de la teoría a la práctica.

SOBRE EL AUTOR
Periodista. Conocido en internet como @ocram. Creador de Útero.Pe y La Mula. Actualmente columnista de La República. Ha escrito crónicas y cómics. Condujo programas de radio y televisión. Ha trabajado para la prensa peruana y extranjera. Fue reportero, camarógrafo, editor, entrevistador, productor, director, corrector, consultor, stringer y bloguero. Autor del primer reportaje televisivo sobre la familia Humala y del primer reportaje televisivo sobre la familia Heredia. Vive y escribe en Madrid desde el 2015.

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