Internacional

Lula da Silva vuelve a dar pelea en política de Brasil

16 de septiembre de 2020

“Lula está de regreso al ring, pero ya no depende más solo de sí mismo. Su vida está atada a lo que decida el Poder Judicial», refieren.

En la semana en que se conmemora la independencia de Brasil, un movimiento atrajo la atención de todos. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), regresó al ring de la política. Aprovechó la fecha patria del 7 de septiembre para, en un video divulgado en las redes sociales, revivir su pulso con el presidente Jair Bolsonaro. Apostó como nunca por un discurso a favor de las minorías, hizo críticas al Gobierno y su manejo de la pandemia, habló de economía y de política exterior. También ensayó soluciones.

Lula difundió su discurso en español, inglés y francés. En 23 minutos de video, dejó un interrogante: ¿será candidato a la sucesión presidencial en 2022? La pregunta fue hecha hasta por la consultora de riesgo internacional Eurasia. Si dependiera del Poder Judicial, la respuesta es no. Lula está condenado en segunda instancia por corrupción y, por lo tanto, su candidatura está considerada “ficha sucia”. En otras palabras, la ley le impide competir en cualquier elección.

Los choques con la justicia están lejos de acabar. Además de estar acusado en seis causas judiciales, este lunes los fiscales del caso Lava Jato presentaron una nueva denuncia contra Lula, por presunto lavado de dinero a través de una donación de la constructora Odebrecht a su instituto.

La defensa del expresidente rechazó la acusación: dijo que los fiscales no tienen ninguna prueba y que apenas reaccionan a los reveses que el caso Lava Jato sufrió en el Tribunal Supremo.

De hecho, el clima cada vez es más hostil hacia el Lava Jato en la Corte. Lo que alimenta la esperanza de los petistas es una posible victoria en el Supremo en las causas que piden que el exjuez Sergio Moro, que dejó la magistratura para ser ministro de Bolsonaro, sea considerado parcial cuando condenó a Lula por corrupción y lavado de dinero.

Una de esas causas es la que resultó en la sentencia de nueve años y medio de prisión que Moro emitió contra Lula en el caso del tríplex de Guarujá (la condena fue posteriormente aumentada para 12 años en la segunda instancia). Esa causa, que está en trámite en el Tribunal Supremo de Brasil, ya tiene dos votos contrarios a Lula (Cármen Lúcia y Edson Fachin) y dos apoyos (Gilmar Mendes y Ricardo Lewandowski). Mendes pidió vistas del proceso y prometió llevarlo a juicio antes de noviembre, cuando el otro ministro de la sala y potencial voto decisivo, Celso de Mello, debe jubilarse.

Para el politólogo Paulo Cesar Nascimento, profesor de la Universidad de Brasilia, el discurso del expresidente sirvió para incentivar el clima de radicalización y polarización con Bolsonaro, en un momento en que el líder de la ultraderecha brasileña ve crecer su popularidad. El éxito de la estrategia aún es incierto.

“Lula está de regreso al ring, pero ya no depende más solo de sí mismo. Su vida está atada a lo que decida el Poder Judicial. Mientras tanto, el PT continúa agarrándose a la figura de su principal líder”. Y esa polarización es lo que ambos lados quieren.

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