Arequipa

«Magdala» el cuento sacrílego

23 de abril de 2019
Catedral de Arequipa

El Perú Ilustrado y la tradición conservadora de la Ciudad Blanca

Por: Roy Cobarrubia V.

El seis de septiembre de 1890 las campanas de las iglesias de Arequipa repicaron a “somaten”, era un llamado de auxilio, de levantamiento de armas, un llamado a los ciudadanos para que rugieran con furia contra aquello que amenazaba la integridad de la ciudad. El llamado no era para una guerra, para una revolución o para anunciar la muerte de algún personaje importante, era para defender el honor del hijo de Dios, pues el nombre de Jesucristo se había mancillado en una publicación del semanario “El Perú Ilustrado”, en donde un cuento del brasileño Henrique Coelho Netto, faltaba a las normas morales y católicas al decir que Jesús tenía un amorío con María Magdalena. El título de ese escrito sacrílego, que despertó la furia de la metrópoli, era “Magdala”.

“A la una, posmeridiano del día de hoy, las campanas mayores de la catedral y la Compañía llamaban al pueblo con su poderosa voz, tratábase de reunir un gran mitin con el objeto de protestar contra un artículo titulado Magdala, publicado últimamente en el Perú ilustrado de Lima. En este artículo se dirige un grosero ataque y una infamia calumnia a Jesucristo. Excitado el sentimiento religioso que es el más vivo y ardiente en el pueblo de Arequipa, ya se comprenderá que acudió en gran número como solía acudir en los más solemnes y tempestuosos días de nuestra dramática historia”, dice Jorge Polar en una crónica escrita en “Los anales de Arequipa”, escrito que lleva el nombre “El Miting”.

 

Polar informa que la manifestación fue presidida por la Unión Católica, un grupo de hombres y mujeres militantes de la religión católica dispuestos a morir, como “cruzados”, si atentaban contra sus creencias y principios. El texto termina contando que un grupo de damas se reunió en el atrio de la catedral para protestar en contra de una narración que atentaba a la moralidad, tradicionalismo y buenas costumbres.

Magdala evidencia el conservadurismo de Arequipa y la defensa de la religión católica, un momento de la historia que generó mucha controversia y aquí hubo la reacción que Jorge Polar cuenta”, dice el historiador y director de la Biblioteca Mario Rommel Arce.

Deirdre J. Good, docente del Nuevo Testamento en el Seminario Teológico General de la ciudad de Nueva York, señala en un documental de la History Channel que el nombre del María Magdalena proviene de Magdala un pueblo pesquero del mar de Galilea.

“Migdal es la palabra para torre en hebreo, así que, por supuesto algunos entienden que María Magdalena está vinculado al lugar Migdal”, dice J. Good.

Aparentemente Cohelo Netto conocía el significado y no dudó en escribir un cuento que rompía toda estructura moral de la época, un cuento que lo llevó a la popularidad y la ira de los ciudadanos que consideraron su creación como un insulto. Su cuento fue publicado en el número 172 del Perú Ilustrado el 23 de agosto de 1890. El semanario que dirigía la escritora Clorinda Matto de Turner, presentaba la imagen humanizada de Jesús y a través de un lenguaje sensorio se describía la atracción sexual de María Magdalena y Jesús de Nazareth.

María de Magdala no pudo contener sus lágrimas -la luna estaba ya muy alta, y se habían extinguido las voces en el vecino campo- la ciudad se había cerrado… y él, su amado, lejos tal vez en un sitio inculto o entre la plebe que habitaba la margen del lago de Genezareth. Iba a levantarse, para salir tal vez, sin destino, sola, por medio de los prados, en busca del preferido de su corazón, cuanto el gong vibró de nuevo”, este fragmento es el final del cuento “Magdala”, y da entender que la persona que espera Magdalena es Jesucristo tentado por la carne.

La publicación en su momento causó revuelo, y le costó a la directora del Perú Ilustrado, Clorinda Matto de Turner, ser excomulgada y su libro Aves sin nido y la revista El Perú Ilustrado pasaron a ser prohibidos.

En Arequipa de acuerdo al diario La Bolsa, con fecha seis de septiembre de 1890 se escriben dos páginas enteras en referencia al tema, reclamos y noticias en donde los arequipeños y católicos protestaban fervientemente contra una publicación de 4 mil 235 caracteres, una cifra pequeña en comparación a los millones de críticas que generaron por esos días.

“Señor agente de ‘El Perú Ilustrado’ Pte. Muy señor mío: La Sociedad que tengo el honor de presidir, me encarga dirigirme a usted para manifestarle que desde la fecha se retira de la suscripción de ‘El Perú Ilustrado’ por haber visto publicado en el N° 172 de este semanario un artículo titulado “Magdala”, que encierra el más grave insulto a la religión, a la moral y a la cultura de la sociedad entera. Soy de usted atento y S.S.”, dice Santiago Mostajo.

Pero el fundador de la Nueva Sociedad de Artesanos no es el único en hacer queja, la Municipalidad Provincial de Arequipa emitió el siguiente comunicado en el área denominada “Sección municipal”: “Visto en sesión de Junta Directiva de ayer, el oficio que precede del señor Inspector de Instrucción, y habiéndose tenido en consideración los fundamentos en que se apoya, que se reproducen de conformidad a lo acordado, se resuelve: Que no se admite desde la fecha en la Biblioteca pública de esta ciudad “El Perú Ilustrado” de Lima ; como una manifestación del profundo desagrado, con que el Concejo, interprete de los sentimientos católicos del pueblo que representa, heridos groseramente en lo más íntimo, ha visto publicado en dicho periódico, el artículo sacrílego “Magdala”, en que ultraja la Divina Persona del Salvador. Regístrese, transcríbase a los señores inspectores de Biblioteca y de Instrucción y archívese. Moscoso Melgar. F. Javier Delgado. Secretario.

A estas críticas se suman el Círculo de la Juventud Católica, representado por José Ruda, secretario de la mencionada organización felicita a Francisco Javier Delgado, quien dirigía la agencia de El Perú Ilustrado en Arequipa, señalándolo como inteligente y moral haber tomado tal decisión. El saludo es además a María Nieves y Bustamante quien también renunció al mencionado semanario en su condición de colaboradora.

La iglesia en Arequipa protestó aquella vez mediante el siguiente texto: “RP – Sala capitular de Arequipa, septiembre 5 de 1890. Al ilustrísimo y reverendísimo obispo de esta diócesis doctor don Juan Ambrosio Huerta. El V. Capítulo Catedral se ha impuesto con profundo dolor de un artículo publicado en el N° 172 de El Perú Ilustrado que se edita en Lima, con el título de Magdala, en el que con una impiedad que aterra y con un atrevimiento que indigna y subleva el corazón se ataca, Itmo. Rv. Señor, no ya a la religión ni a sus dogmas, ni a sus sagradas practicas… Se ataca al dueño y soberano de los cielos y la tierra, al autor de la religión y de los dogmas”.

Eso hizo Magdala, causó un terremoto que remeció los corazones religiosos de muchos pero que marcó un hito en la historia.

“María de Magdala, desnuda, con un velo transparente, apenas envuelto al vientre, sofocaba los precipitados movimientos de su moreno cuello, y ahogaba los continuos suspiros que le subían a la garganta. A su derecha y a su izquierda dos esclavas inmediatas a su lecho la incensaban, y atrás dos le hacían aire con enormes abanicos. Ella, sin embargo, distraída, poco se ocupa de lo que en torno de ella se agitaba; sus grandes ojos negros no se separaban del pórtico y el más mínimo movimiento del eunuco que guarda la entrada le agitaba un estremecimiento nervioso y su boca roja como la flor del cactus se entreabría para desabrochar un beso”, dicen los párrafos del cuento, un cuento que debe leerse, debe tenerse en cuenta y no solo por el ritmo literario sino por aquello que muchos creen que no se puede lograr con unas letras, hacer historia.

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