Arequipa

MARIANO MELGAR: MISTI, MESTIZAJE E INTERCULTURALIDAD

18 de marzo de 2015
MARIANO MELGAR: MISTI, MESTIZAJE E INTERCULTURALIDAD
Hugo Carrillo Cavero
Congresista de la República
 
 
Mariano Melgar nació el 10 de agosto de 1790 y murió fusilado por el ejército realista, luego de la derrota de las fuerzas patrióticas del Brigadier Pumacahua en la Batalla de Umachiri, el 12 de marzo de 1815. Nació y vivió bajo el influjo de la Revolución Francesa, entre la toma de la Bastilla y el ocaso de Bonaparte. Fueron escasos 24 años y 7 meses de vida a lo largo de los cuales, el joven Mariano Melgar tuvo una copiosa producción de Odas, Yaravíes, Fábulas y Sonetos, que han sido publicados de manera muy rigurosa por la Academia Peruana de la Lengua en el año 1971 y reproducida el año 2012 por el Gobierno Regional de Arequipa, en una magnífica reedición que la Comisión Celebratoria del Bicentenario de la Muerte de Melgar del Congreso de la República se propone volver a publicar. 
Es ciertamente muy importante para las letras nacionales recordar a Mariano Melgar, por la trascendencia de su obra poética, por su significación como joven patriota, que se siente convocado por los clamores de la libertad de los pueblos y cediendo a su llamado, no duda en enrolarse en la formación del Brigadier Pumacahua. Estas fuerzas patrióticas formadas en Cusco en agosto del año 1814, marcharon a Arequipa donde vencieron a los españoles en la batalla de Apacheta el 9 de noviembre de ese mismo año, ingresando a la blanca ciudad al día siguiente. El 30 de ese mismo mes las fuerzas de Pumacahua se retiran hacia el Cusco con el propósito de hacerse fuertes allí con el apoyo de la población y Melgar va con estas tropas, con las que enfrenta el 11 de marzo de 1815 a las fuerzas del rey español en Umachiri, Puno, cayendo prisionero y fusilado al día siguiente. 
Celebrando los aniversarios del nacimiento y la muerte de Mariano Melgar lo recordamos como poeta y valoramos su producción artística como exponente máximo y precoz de la poesía romántica en el Perú, por el tratamiento del tema amoroso y la fuerza que imprime a sus versos. También se le reconoce la vena patriótica que expone en sus odas, el amor a la libertad como sentimiento nuevo en esta parte del mundo americano y por su puesto a su tierra, Arequipa, a la que canta en toda su obra. 
Pero la poesía de Melgar trasunta aún más en lo profundo a la patria nueva que está en formación, pues no solo canta sentimientos y propone objetivos libertarios, sino que nace de una compenetración sustancial con su realidad, que es a la vez quechua y europea, que es mestiza, que contiene elementos de las culturas de las que ella misma es resultado. Solo así podemos explicarnos como en los yaravíes que nuestro poeta escribe y que hasta hoy cantamos en Arequipa, se mezclan a la perfección los Harawifunerarios quechuas, que se ejecutan acompañados de quenas de caña y hueso con las formas musicales españolas que se acompañan de flautas y cuerdas. 
Este sincretismo cultural es el que va a dar a luz el espíritu del nuevo país y en ese sentido es perfectamente correcto decir que en Melgar podemos encontrar las bases del nacionalismo y de la interculturalidad, combinando los elementos culturales existentes en un nuevo producto que descubriremos, andando el tiempo, en la obra de otros literatos y músicos que han generado lo que somos hoy, un país multicultural y multiétnico cuya diversidad es nuestra principal riqueza, que aún no terminamos de descubrir y valorar adecuadamente.
En este bicentenario de su heroico sacrificio, recordemos a Melgar en todas sus facetas y valoremos su aporte fundamental en la formación de nuestra nación. No nos limitemos a recordarlo brevemente en los libros de historia o de literatura sino que hagamos de su obra, motivo de estudio y descubrimiento de nuestros orígenes. 
 
(*) El volcán arequipeño no tuvo nombre conocido hasta principios de la República y se le denominó Misti finalmente,  por ser un cerro mestizo, bicolor, de cuerpo moreno coronado por nieve blanca.   
 
 
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