Arequipa

Más allá de un rostro reconstruido está la reconstrucción de una vida

21 de mayo de 2015
Más allá de un rostro reconstruido  está la reconstrucción de una vida
Hoy el suboficial PNP Marco Castro Pancorbo muestra una buena recuperación y hasta puede incorporarse y sentarse en la cama de hospitalización que le asignaron en el hospital de EsSalud.
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Por: Rocío Molina Z.
 
Las cicatrices en su rostro y  cuerpo son indudablemente la muestra palpable de la violencia con que fue agredido el suboficial de la PNP Marco Castro Pancorbo en Islay; pero las verdaderas heridas son aquellas que, a pesar de las pericias médicas, no sanarán rápidamente y por el contrario siguen siendo un recuerdo imborrable en su  mente y alma. 
Actualmente el efectivo policial muestra una mejoría considerable, pues a nueve días de la operación de reconstrucción del rostro que se le practicó en el hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo de EsSalud, su semblante luce mejor y  deja traslucir que, a pesar de la adversidad vivida, el deseo de estar con los suyos es mucho más grande.
La evolución del paciente es admirable. Puede incorporarse y sentarse en la cama de la habitación del sexto piso que le asignaron en el hospital nacional, en donde es cuidado y mimado por sus dos hijos y por su esposa, quienes no se separan  un solo minuto de él  y es más no permiten que nadie ingrese a su habitación, ante el temor que pueda nuevamente ser agredido. 
Ayer, junto a este valiente hombre  estaba su joven hija Paola  de 19 años, quien ve con amor y admiración a su padre, pues no solo es un oficial de la Policía Nacional que cumple su deber para restablecer el orden público, como lo hizo en los enfrentamiento en Islay, sino también es un luchador que no se ha amilanado ni se ha dejado vencer, pues salió victorioso de las agresiones que pudieron costarle la vida.
Su hijo, de 23 años, también está junto a él, siendo un celoso guardián, por cuanto no permite que extraños ingresen a la habitación de su padre, pues es consciente que hoy les toca a ellos cuidar de su progenitor como él seguramente lo hizo cuando eran pequeños.
Como se recuerda, el pasado 06 de marzo ingresó por la unidad de Emergencia,  junto a otros compañeros de la policía y pobladores de la convulsionada  Islay. Ellos fueron el resultado negativo de una protesta en la cual se enfrentaron  peruanos contra peruanos, unos en contra del proyecto minero Tía María y otros, tratando de restablecer el orden público en la zona.
El rostro de este efectivo fue totalmente destrozado por la insania de algunos protestantes. 
Su diagnóstico fue traumatismo del encéfalo y aplastamiento de la cabeza, además de fracturas de consideración en el rostro, producto de la fuerte agresión, siendo la razón de una oportuna intervención, en la que participó  un  equipo médico multidisciplinario.
Placas y pernos de titanio le  fueron colocados en su rostro para reconstruirlo y hoy esas heridas muestran una buena recuperación, pues este hombre de 53 años ya luce restablecido, aunque su voz aún es casi insonora, pues no hay que olvidar que las mandíbulas no las puede mover totalmente, aunque llegará el tiempo, en algunas semanas, cuando todo opere normalmente.
Las palabras, indudablemente, no tienen la fuerza de antes en la boca de Castro Pancorbo, pero su sentir se aprecia con tan solo observarlo a los ojos, porque las lágrimas que se empozan en ellos dan muestra de lo que aún guarda su mente y del terror que seguramente vivió en Islay, pero especialmente agradece a Dios y a los galenos esta nueva oportunidad de vida. 
Por su parte, el gerente de la red asistencial, Fernando Farfán Delgado, saludó la fortaleza de este suboficial de la Policía y advirtió que,  gracias a su capacidad y valor, afortunadamente no se requeriría de una nueva intervención quirúrgica, pero sí de un tratamiento psiquiátrico, pues las secuelas calaron en su subconsciente e indudablemente el cerebro también pasa su factura y genera temores y ansiedades que bien pueden ser tratados.
PRONTO, DE RETORNO A CASA
Al observarse que el proceso de recuperación del suboficial PNP Marco Castro Pancorbo ha sido bueno, se estima que la próxima semana pueda retornar a casa con la familia para ser engreído tanto por la esposa como por sus hijos.
Así lo refirió el jefe del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello de la Red Asistencial de EsSalud, Jimmy Vilca Apaza, quien señaló que, a nueve días de haber sido intervenido, su restablecimiento es muy bueno, pero aún así se tendrá que tener mucho cuidado  en los próximos 45 días de postoperatorio.
Como se recuerda, el pasado 12 de mayo fue intervenido por un equipo multidisciplinario de 15 especialistas, entre médicos, enfermeras y técnicos, reconstruyéndole el rostro, toda vez que el 90% estaba fracturado. Se le colocaron diez plazas y 49 tornillos de titanio.
Detalló que en la parte superior se utilizaron tres placas de titanio de aproximadamente un milímetro, dos alrededor del ojo, mientras que en la parte media se requirieron cinco y en la inferior, expresamente en la mandíbula una de mayor tamaño.
Actualmente, no ingiere alimentos sólidos y ello deberá ser así en los próximos 45 días y una vez restablecido, su rostro y mandíbula tendrá la funcionalidad de antes.
 
DATO
También  se le brindó el efectivo tratamiento psicológico para minimizar los efectos de la agresión que sufrió a manos de protestantes en Islay, pero también se le tratará psiquiátricamente, pues se advierte que despierta en las noches atemorizado.
 
 
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