Arequipa

Minería y exportaciones, serán claves para recuperar economía de Arequipa

26 de julio de 2020
Economista Gustavo Riesco

La pandemia agudizó problemas que Arequipa arrastraba desde antes de la aparición del virus.

Las diferentes medidas que se adoptaron para contener el avance de la COVID-19, ocasionaron una drástica contracción de la economía. Definitivamente, Arequipa no fue ajena a esta convulsión, pero será una de las primeras regiones en recuperarse gracias a la fuerte influencia del sector minero y exportaciones de sus productos.

Lamentablemente, Arequipa se ha convertido en el nuevo epicentro de la COVID-19 en el país. Y lo peor de todo, es que el impacto no solo es sanitario, pues también está golpeando a la economía regional, principalmente en los sectores de comercio y servicios. El único dato esperanzador es que la recuperación económica en Arequipa podría empezar un semestre antes que en Perú.

Así lo proyecta el Centro de Estudios en Economía y Empresa de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), que ha venido analizado el impacto económico regional de la pandemia. El estudio muestra la situación actual y estimaciones, donde destaca que la economía mistiana empezaría a recuperarse un trimestre antes que la nacional, es decir a partir del último trimestre de 2021, a diferencia de la economía nacional cuya recuperación se prevé que inicie el primer trimestre de 2022. En esas fechas se alcanzarían los niveles de crecimiento que se daban antes de la pandemia.

Cabe señalar que estas fechas, son las estimadas sin considerar una segunda ola de contagios de la COVID-19. En caso de suceder en Perú, la recuperación de la economía nacional se retrasaría hasta por un semestre y se prolongaría hasta el año 2023 y en el caso de Arequipa se retrasaría hasta la segunda mitad del 2022. Es preciso indicar que en la región la curva de contagios sigue en ascenso, a diferencia de las curvas nacionales que están en meseta, pero aún no se logra su descenso.

VENTAJAS DE LA ECONOMÍA LOCAL

El economista Gustavo Riesco Lind, director y docente del Departamento de Ciencias Económicas y Empresariales de la UCSP, explica que a la economía arequipeña le favorece la fuerte influencia del sector minero y las exportaciones de sus productos. Indica que, si bien hay preocupación y hasta críticas por la poca diversificación económica, en esta crisis el peso del sector minero puede facilitar que la economía se reponga, gracias a commodities como el cobre.

Como se recuerda, el cobre ha venido recuperando su valor en el mercado internacional, debido principalmente a la reactivación económica de China, país que demanda de este metal para repotenciar su infraestructura. En la última semana el precio del cobre alcanzó los 6,533 dólares por tonelada, luego de caer hasta 4,371 dólares en marzo, cuando la pandemia inició en el país y Latinoamérica. La tendencia en el precio de este metal es al alza. 

“Si bien la producción minera en Arequipa cayó en 50% el primer trimestre de este año, debido a la paralización de actividades para frenar el COVID-19, el que este sector haya estado en el primer grupo de la reactivación económica nacional iniciada en mayo, refuerza las proyecciones positivas para la región y todo el país”, manifestó el especialista en economía.

Riesco Lind recalcó que la minería le da a Arequipa su principal producto de exportación. Y es allí donde radica el factor clave para la reactivación de la economía regional y que esta se dé antes que la nacional. Fuera de las exportaciones de productos primarios, este sector experimentaba una reducción desde agosto de 2018 y por la pandemia alcanzó bajas históricas, hasta -81%. 

Cabe mencionar que la minería compone el 37% del Producto Bruto Interno regional y fue el sector que motivó su marcado crecimiento por encima del PBI Nacional en 2016, cuando llegó a 24.6%, por la expansión de Cerro Verde. Antes y después de ese año, el PBI de Arequipa se ha mantenido por debajo del nacional.

OTROS SECTORES Y FACTORES

Pero como inicialmente se señaló, el impacto además se sintió en los sectores de turismo, comercio y servicios. Por ejemplo, el servicio de hospedaje que venía recuperándose en los dos últimos meses del año pasado, luego de la contracción que experimentó el primer semestre de ese año, volvió a caer por la cuarentena y el cierre de fronteras. Estos sectores también son los más vulnerables respecto al empleo en la región. Sin embargo, tienen una oportunidad en los servicios de digitalización por la mayor penetración de tenencia de computadores y servicio de internet en la región que el promedio nacional.

En este último punto también se tiene que indicar que el 12% de trabajadores formales de la región son vulnerables laboralmente, es decir que de perder su actual empleo les será muy difícil encontrar otro. Este índice sube a 18.6% si se trata de personas mayores de 50 años que no tienen estudios a ello se suma a que los niveles de desempleo en Arequipa son mayores a los que se manejan a nivel nacional. En 2018 llegó a una tasa de 3.9, una décima más que la nacional. Esto influiría en el retraso de la recuperación económica de la región.

Lo que es favorable para Arequipa es que el nivel de informalidad, no es más alto que el nacional. Ello nos permitiría tener una mejor respuesta a la pandemia, desde el lado económico.

Los sectores agricultura y ganadería son de los que no se han detenido pese a la crisis. Es más, la producción agrícola ha incrementado respecto al año anterior, impulsada principalmente por la producción para consumo interno. La orientada al mercado externo, ha subido este año después del bajón que tuvo en diciembre de 2019. La producción pecuaria se mantiene estable respecto al año pasado.

Desde la inversión pública, la reactivación de proyectos de inversión pública va a marcar un factor importante en la recuperación económica en la región y país, porque el sector construcción es, como en otras crisis, un gran impulsor del empleo y servicios conexos.

DATO

La pandemia agudizó problemas que Arequipa arrastraba desde antes de la aparición del virus, como poca capacidad del gasto público, falta de proyectos de inversión y desarrollo, y corrupción, ya que Arequipa presenta un mayor porcentaje de empresas que fueron víctimas de funcionarios corruptos de los aparatos estatales que el país en su conjunto. Perú llega al 5% y la región al 12%.

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