Arequipa

Monseñor invoca a jóvenes a no ser egoístas y quedarse en casa

16 de agosto de 2020

La pandemia del coronavirus ha desnudado las fragilidades del sistema político y económico en el país, pero además ha puesto en evidencia la falta de valores de los seres humanos, pues al momento muchas personas actúan de forma incorrecta.

Así lo precisó ayer el arzobispo de Arequipa, monseñor Javier Del Río Alba, durante el sermón que realizó durante la misa de fiesta en honor a Nuestra Señora de la Asunción, que se festeja cada 15 de agosto, coincidentemente con el aniversario de Arequipa.

Arequipa es una de las regiones más golpeadas por la COVID-19, donde la gente sigue muriendo, pero aún así vemos a personas, sobre todo jóvenes, que siguen saliendo a la calle de modo egoísta llevando el virus a la casa y a los lugares por donde transitan, haciendo daño a mucha gente. Cuánta falta de caridad se observa”, dijo Del Río Alba.

Recalcó que en la medida que el hombre se aleje de Dios va camino a su destrucción, y por desgracia hay muchas personas que se están desviando del sendero correcto, por lo que, los invocó a corregir sus actos y ser más solidarios y empáticos con el resto de fieles.

APERTURA DE TEMPLOS

En otro momento, monseñor Del Río dio a conocer que, en los próximos días, los sacerdotes de la Arquidiócesis irán reabriendo los templos para que los fieles puedan ir a rezar de manera individual. En ese sentido exhortó a los fieles a cumplir del mejor modo posible los protocolos establecidos por cada jurisdicción para evitar que la COVID-19 siga infectando a la población y ocasionando muertes.

Entre las medidas que forman parte del protocolo se establece que no asistan las personas vulnerables o que eventualmente puedan estar infectadas, respetar el número limitado de asistentes a fin de que se mantenga el distanciamiento personal, el uso adecuado de los dispositivos de protección como mascarillas y protector facial, la higiene personal, desinfección al ingreso y el uso de alcohol o alcohol en gel.

Del mismo modo, al ingresar al templo se recomienda no tocar nada, ni siquiera las imágenes, rezar solo de pie o arrodillarse en el piso, más no en los reclinatorios y por el momento no habrá agua bendita en la entrada.

Recalcó que los sacerdotes también continúan disponibles en los despachos o casas parroquiales, para los que deseen confesarse, la atención a los enfermos, exequias de difuntos u otra necesidad.

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