Arequipa

Pamuk: “La alegría de escribir novelas, ficción, es el placer de identificar personajes que no son como nosotros”

11 de noviembre de 2019

El Premio Nobel de Literatura 2006, Orhan Pamuk, participó la tarde del sábado en el teatro Municipal de Arequipa en una charla con el fundador del Hay Festival, Peter Florence.

El escritor turco contó algunas de sus anécdotas como escritor y cómo a través de su creación literaria inició y continúa en una lucha por la defensa de la democracia, contra el autoritarismo y la búsqueda del sentir humano.
“Los colores en mis títulos, en mis textos no son símbolos de nada, sin embargo, son más bien ver cosas. Yo soy un escritor visual, escribo colores, se trata más bien de la superficie de las cosas, pero no son colores simbólicos”, dijo.

Pamuk, quien charló durante casi 30 minutos con Florence, llenó la capacidad total del teatro. Jóvenes y adultos asistieron al evento estelar del Hay Festival, que por quinto año se desarrolló en la ciudad.

“Escribí para tratar el autoritarismo tan creciente en mi país, en donde hay muy poco espacio para la democracia normal. En Turquía, desafortunadamente, no hay libertad de prensa, la libertad de palabra. Los periodistas, los escritores que se atreven a criticar demasiado van a la cárcel. Decidí escribir de este autoritarismo porque se venía encima y sigue y sigue y crece y crece más desafortunadamente”, expresó.

El escritor habló sobre literatura, el proceso de construcción de sus novelas y su experiencia como joven escritor y su lucha por hacerse un espacio en Turquía.

“Una ficción sí se puede traducir, inclusive el velorio de Finnegan se tradujo al turco, hace dos a tres años, pero el concepto, la definición de no ficción, de novela, es para mí algo que se puede traducir, creo que no hay nada que se puede reconstituir, porque si no lo hace matas la literatura, la literatura funciona con la idea de que hay otras culturas, otros lugares, otros idiomas, otras gentes, pero gentes que quieren entender la historia, aunque sean diferentes. El corazón humano es el mismo en todas partes y la literatura inicia en este punto. Y el segundo principio es que lo que tú expresas puede ser y se da traducido. Yo, no puedo decir lo mismo respecto a la poesía”, expresó.

El literato con 54 años de edad se convirtió en la segunda persona más joven en recibir el galardón del Nobel. Su obra fue traducida en más de sesenta idiomas y fue seleccionado por la revista Prospect como uno de los 100 intelectuales más influyentes del mundo en 2005 y por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes en 2006. Su décima novela,

La mujer del pelo rojo (2016), está ambientada en un pueblo a las afueras de Estambul en la década de los 80, donde un pocero y su aprendiz excavan para encontrar agua en una llanura árida, del que habló del proceso de escribir.

“Yo solía bromear respecto a esto, hace años que escribo y casi ya me olvidé de la broma, pero en realidad ya me han traducido, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a más de 60 idiomas, sí, lo más difícil fue publicar en turco porque era un autor joven que nadie conocía, y no era conocido y era una sola cosa la que mencioné en mi vida, en mi juventud no pertenecía a ningún grupo literario. Yo no, yo tuve un tiempo muy difícil para que me publicaran en Turquía, pero las ofertas realmente fueron. Tuve dificultades de publicar en Turquía porque era muy joven, en cambio no era difícil publicar en castellano”, dijo.

Entre las preguntas que hizo Florence, Pamuk reveló que combina su trabajo con el arte.

“Yo quería ser pintor primero, me considero un escritor visual. Yo veo una escena, lo primero que veo es el cuadro, no las palabras, Tolstoi, Nabokov, también son así, Proust, son historias visuales y son los mejores. Otra contradicción, Dostoyevski no es visual, no hay objetos, no hay descripciones de nada, es un drama y es el más intenso de todos los autores y contradice mi propia teoría. Por otro lado, el hecho de que yo primero veo la escena, la pienso como un cuadro, como un panorama, mi tarea es describir lo que estoy viendo con mi imaginación, con mi mente y ponerlo en palabras para que en turco o en cualquier otro idioma el lector lea esas palabras y pueda hacerse la misma imagen que yo veo en mi mente. Los escritores intentamos identificar los caracteres de modo tal que se pueda ver el mundo a través de los ojos de esos caracteres. El placer de escribir es el placer de pintar el mundo a través de los ojos de alguien que no soy yo, que no es como yo, y eso requiere mucha investigación”, dijo el Nobel.

El escritor señaló que su trabajo se basa en la investigación y la descripción de personajes, de personas, desde vendedores.

“La alegría de escribir novelas, ficción, es el placer de identificar personajes que no son como nosotros, todas estas gentes son un mundo inmenso que nos hacen imaginar, con otros ojos, en eso se basa, sobre lo más grande que hay, la gran fuerza humana, los seres humanos, confieso, somos muy crueles y muy malos. A veces intentamos ver el mundo a través de otros ojos y creo que los animales no lo hacen, y podemos analizar como otros se sienten o piensan o actúan podemos intentar entender a otros, sentimientos, penas, celos, tratamos entenderlos tal como nosotros entendemos, esto es todo, este todo es el centro, el significado de vivir”, expresó en la parte final el escritor.

Al finalizar la charla, el alcalde de Arequipa, Omar Candia Aguilar, tuvo una pequeña reunión con Pamuk a quien le entregó un diploma en el que se reconocía al Nobel como “Huésped ilustre”. Después de ello, en la puerta, seguidores y lectores de la obra de Pamuk realizaron una fila enorme que volteó hacia Rivero, a la espera de un autógrafo y una fotografía.

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