Arequipa

¿Qué es lo que no entendimos de estos días de crisis?

23 de septiembre de 2020
Foto: PUCP

Por: Lucas Z. Granda

La sociología puede entenderse como el estudio de los fenómenos sociales, dentro del mapeo de los actores sociales, las relaciones vinculantes, la estructura cohesionada o anomia de la sociedad y los cambios a corte, mediano o largo plazo que pueden darse. Quiero empezar con este concepto a propósito, porque el mensaje escrito que se da, es para los receptores sensibilizados al concepto, entonces el mensaje que contiene información, ideas, sentimientos, emociones y que cargan significados (Prevención y Transformación de Conflictos. 2012) no se dan a entender con facilidad, excluyendo a las personas que no necesariamente deberían de conocer el concepto, pero guarda interés muy claros del emisor del mensaje.

En el portal informativo del Ministerio de Salud (MINSA) “Perú en tus Manos” nos refleja que para el día 19 de septiembre del 2020 se han reportado 31 369 fallecidos por la COVID-19, son 762 865 casos positivos, se han procesado más de 3.5 millones de muestras, se han recuperado más de 600 mil personas, 1421 personas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y manteniendo un grado de letalidad de 4.14%. Estos son datos que refuerzan la mirada comunicacional que tenía el concepto de sociología, es de información pública para que cualquier peruano y peruana pueda analizar, discutir, informarse y tomar decisiones en relación a cifras científicas que podrían salvarnos la vida. La pregunta surge, ¿si la población adulta o mayores de 18 años que son el sostén de los 33 millones de habitantes entienden los mensajes que les quieren dar estas cifras? De la misma manera pasa con la interpretación de las normas, decretos supremos o comunicación oficial bajo documento que se hace público, es por ello que los medios de comunicación, ya sea en su modalidad radial, televisiva, redes sociales o demás, han cobrado un papel vital para la opinión pública del país, porque la desinformación ciudadana va acompañada de la inercia social sobre la problemática local, regional y nacional, cerrando con un sistema educativo deficiente aún para crear valores en la ciudadanía, dejando de lado un comportamiento racional, preventivo y de resguardar la vida por un pandemia mundial a cambio de un sentido común que basa su mayor argumento en reuniones familiares y botellas de cervezas vacías.  

Basándome en el axioma que “es imposible no comunicar”, siendo hasta el silencio un mensaje. Manteniendo la costumbre del pensamiento regional que siempre las decisiones se toman en la capital, en Lima, y llega la medida a tu localidad la primera respuesta es de no acatar, de la misma manera se tomó la COVID-19. Cuando llego a los distritos antiguos de pescadores artesanales, donde la mayoría eran adultos mayores y se conocían de décadas, lamentablemente cuando muere una o uno de ellos el pueblo llora y se enluta, ese es el mensaje que nadie elaboro, pero se dio a conocer de una manera que todos sabían de qué se trataba.

Y es clara la posición agresiva y pasiva que tuvo la ciudadanía en relación a la COVID-19, pero la posición asertiva nunca estuvo en las calles, con un rol obligatorio por parte del ejecutivo y un congreso que intento regular el taxi-colectivo, legitimando las invasiones y la creación de distritos en medio de los cadáveres, mirando muchos problemas y creando crisis políticas en el país, ¿Cuál era el mensaje? De incertidumbre, aprovechamiento y de quedarme en el puesto o tal vez ser presidente de la República del Perú.

Coincido que la comunicación es eficaz cuando se promueve las relaciones de transparencia y de confianza, pero en estas dos últimas semanas hemos presenciado audios que han desacreditado la institucionalidad y la envestidura presidencial, motivo por el cual las campañas comunicacionales que se venían haciendo en favor de la lucha contra la COVID-19 está perdiendo vuelo, creando barreras comunicacionales muy claras. Comenzando con el estado emocional de la ciudadanía, sintiendo que se burlan de las personas desempleadas, los ancianos que mueren en las calles y de los informales que viven para el diario, y este mensaje recibido será contestado en abril del 2021. Por el lado cognitivo popular, hay muchos prejuicios y limitaciones de procesar los mensajes diversos, sencillos y amigables, suponiendo que se han blindado entre el legislativo y el ejecutivo. En lo generacional, el mensaje que tienen los jóvenes sobre  sus representantes en la vida política es decepcionante, y para las personas que pasan los 50 años de repente es algo que lo veía venir. En el mensaje de género, con la Sra. Karen Roca y Sra. Mirian Morales personas cercanas al presidente y gozando de su confianza, se está prestando un mensaje machista y dogmático sobre la participación y el empoderamiento de la mujer en la vida política que debe ser contestado con un mensaje por sectores a favor de los derechos de la mujer en estos espacios de representación. Y por último los culturales, para los quechuas, aimaras, comunidades campesinas e indígenas, no hay una cohesión en base a una idea de nación, reflejado hoy en las brechas tangenciales como infraestructura, educación y salud, con respecto a la COVID-19 fueron los últimos en tener la información amigable para poder entender porque las personas se caían en las calles.

Cada historia de cada peruano y peruana es muy particular que se moldea según los factores en que ha convivido en todo el territorio nacional (La Comunicación Interpersonal como Proceso Básico de la Interacción Humana: Entendiendo las Barreras Comunicacionales. 2015), es por ello que las estrategias de comunicación verbales, paraverbal y no verbal que se impulsa por toda institución privada o pública, más aun en la resolución de un conflicto, tiene que tener el objetivo de transformarlo en una oportunidad de entendimiento, diálogo y desarrollo.

Bibliografía:

  • Unidad I del curso.
  • Bedoya, César; Caravedo, Javier; Moreno, Gustavo e Iván Ormachea (2012). Prevención y transformación de conflictos: Guía metodológica. Módulo 5: Comunicación. Lima: ProDiálogo.
  • Puma, Liz  y César Bedoya (Ed.) (2015). Transformación de conflictos: aportes al análisis y abordaje de conflictos para el desarrollo sostenible. Lima: UARM, ProDiálogo.  pp. 187-204.

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