Arequipa

¡Qué hermoso museo vivo, carajo!

22 de octubre de 2020

Por: Carlos J. Ylla Quenaya

Arequipa es el primer museo vivo del mundo según Ordenanza Municipal 1200-2020, el cual comprende 142 hectáreas de zona monumental con más de 27 estilos arquitectónicos. Esta denominación se suma a otras tantas como la que otorgó la UNESCO al declarar a la ciudad blanca Patrimonio Cultural de la Humanidad. Todos estos galardones inflan el pecho de cualquiera, basta con observar a nuestras autoridades presentarlos con gran orgullo. La pregunta es ¿Qué entienden por cultura aquellos que están encargados de promoverla?

Me imagino recorriendo el museo vivo, pasar por Jorge Chávez mientras observo el comercio de drogas a plena luz del día, caminar por la Goyeneche y ser empujado por un ladrón que pasó corriendo luego de arranchar un celular de algún bus, caminar por Manuel Muñoz Najar escuchando los gritos de los ambulantes a quienes les arranchan su mercadería o terminar en la Plaza 15 de agosto siendo testigo de las restricciones de su uso para artistas o manifestantes. ¡Qué hermoso museo vivo, carajo! Cualquiera que no sea de Arequipa se lo cree.

Este tipo de denominaciones que buscan mostrar y proteger el acervo cultural de nuestra ciudad termina siendo un saludo a la bandera sino hay una puesta en valor de estos espacios, la cultura no es estática cómo así creen quienes pretenden administrarla. Este tipo de ordenanzas esconden algo más; declarar museo vivo a la ciudad implica también restricciones más duras y severas contra el comercio ambulatorio, el arte callejero o el uso cultural y artístico de los espacios públicos. Basta con recordar las prohibiciones que se dan cuando llega PERUMIN. Sí, esas que mandan a esconder a todos los mendigos de la Plaza de Armas, no permitir ninguna manifestación social o cerrar el perímetro para que no entren los ambulantes. Arequipa debe estar “bonita” pero no para Los pobladores, sino para los turistas. Esa es la noción de cultura que tienen las autoridades. La ciudad es patrimonio y hay que mantenerla como una pieza en el museo, volverla inaccesible y excluyente. No para todos, claro está. La Municipalidad Provincial de Arequipa si puede ir a “restaurar” los florones de mármol de la Plaza de Armas con pintura blanca, luego del error, sin ningún tipo de criterio los limpia con pañitos húmedos y ya está, no pasó nada. Un atentado hacia una ciudad denominada Patrimonio Cultural de la Humanidad pasa desapercibido, nadie se hace responsable. Esa es la metáfora. Los problemas los solucionamos invisibilizándolos. No investigamos, no contratamos especialistas, compramos pintura, tapamos lo que se ve “feo” y listo.

¿Qué es la cultura entonces para nuestras autoridades? Mientras Arequipa es declarada museo vivo, se cede el local de la Casa de la Cultura para que funcione una Central de Monitoreo de Transporte. Los responsables señalan qué es solo por un tiempito, luego se reabrirá. ¿Será que nos encanta llenarnos de galardones, títulos rimbombantes, apelativos soberbios para poder ostentar nuestra ineficiencia a cualquier ingenuo? Pues, las asociaciones culturales y artísticas parecen no ser ese público. Los pronunciamientos no se hicieron esperar y a este se suma una insatisfacción fermentada, ya que sector cultural y artístico ha sido uno de los más olvidados en la pandemia. Ahora entendemos que la incapacidad y mediocridad dentro del sector público es la única respuesta posible al por qué personas como Richard Swing tienen un lugar en el estado.

Bienvenidos/as a Arequipa, el primer museo vivo del mundo.

Ciudad será declarada como «Arequipa museo vivo»

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