Arequipa

¿QUIÉN MATÓ A CARLOS GUILLÉN CARRERA?

27 de abril de 2015
¿QUIÉN MATÓ A CARLOS GUILLÉN CARRERA?
Por Darío Pariente Guzmán
 
A las cinco de la tarde del 2 de octubre de 1998, tres pistoleros sicarios acribillaron a balazos al ingeniero agrónomo Carlos Guillén Carrera quien salía por una puerta del flamante edificio Comercial Cayma donde lo forzaron para introducirlo a un vehículo a fin de secuestrarlo. Carlos se aferró a un poste del que le arrancaron y como se resistió le dispararon a quemarropa para luego escapar raudamene hacia el aeropuerto. Nunca descubrieron la identidad de estos asesinos. El caso está secuestrado en los archivos policiales.
Algunos transeúntes lo condujeron primero al Hospital de Policía de Cayma y luego al seguro social, pero expiró en el trayecto ahogado por la abundante sangre que derramó por defender con ardor la pureza del medio ambiente.
Egresado de la Universidad Nacional Agraria de La Molina, Carlos era un aguerrido agricultor tambeño. Había nacido y crecido en Punta de Bombón donde experimentó el cultivo de olivos con tecnología moderna. Tuvo éxito y logró exportar su producto hasta que descubrió que los humos expelidos por la fundición de Ilo y los tóxicos emanados de Toquepala dañaban irreversiblemente sus campos de cultivos y todos los del valle. Ya no respiraría más la clorofila y el olor a la tierruca de su valle amado. Impelido por ese descubrimiento inició y desarrolló una campaña a fin de denunciar a los presuntos autores de la desbocada contaminación.
En cada una de sus entrevistas en radio, televisión y prensa escrita propalaba un cuartero literario de su autoría que siempre recordamos:
 
«Quiero cultivar al hombre
y al campo pero con  aires,
agua y suelos limpios,
sin contaminación»
 
Sin tregua acudía a foros, con el pecho abierto de valiente agricultor, hablando con voz enronquecida de tanto propalar sus mensajes contra los contaminadores, el «Mártir de la Ecología», luchó varios años demostrando que las lluvias ácidas depredaban los cultivos del ubérrimo valle tambeño.
Los maleantes no le despojaron de su dinero ni de su valioso reloj. Sus 65 años de edad los dedicó a la defensa de la agricultura y a su potencial producto exportador, apoyado, sin condiciones, por su familia y los agricultores del valle.
Conocimos a Carlos con quien conversamos sobre diversos temas, sin embargo, le apasionaba el agro. Lo entrevistamos varias veces en programas de radio, TV y prensa escrita con el recordado periodista Lucho Diez Canseco y el dinámico Eduardo Coaguila Ortiz. En algún momento deslizó el premonitorio anuncio que moriría por defender su causa pero no concebimos que fuera de esa manera, tan cruel y artera. Él defendía el agro y sostenía que la minería puede desarrollarse aplicando tecnologías de punta que impidan la impía contaminación. Esos métodos, afirmaba, se aplicaban ya en los países desarrollados donde la defensa del medio ambiente es condición «sine qua non».
Esta nota nostálgica y triste recordando el paso valiente por esta tierra del amigo Carlos, es un homenaje a su límpida y justa trayectoria.
 
 
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