Arequipa

Quieren salvar de la extinción al gato andino

1 de septiembre de 2019

Vive en Perú, Argentina, Chile y Bolivia. Se estima que hay más de dos mil.

Por: Roxana Ortiz A.

Dentro de la colección de monedas del Banco de Reserva del Perú, “Fauna Silvestre Amenazada”, se consideró al “Gato Andino”, entre los 10 animales en esa condición, debido a que esta especie se encuentra amenazada y en el Perú existirían apenas 463 animales; pero hay quienes se han empeñado en que este bello felino, que muy pocos han tenido la fortuna de observarlo vivo, no desaparezca para siempre.

Gabriel Llerena Reátegui es prácticamente el único empeñado en la titánica labor que busca que el gato andino no se convierta en algunos años en un animal extinto. Gabriel es un joven egresado de la carrera de Biología y desde hace varios años está tras esta especie que habita territorios del Perú, Argentina, Chile y Bolivia, en donde se cree hay un total de 2 mil 755.

Este felino pesa entre 4 y 6 kilos. Se le conoce en algunos territorios como el «Fantasma de los Andes”, precisamente porque es muy difícil, casi imposible, ubicarlo. “Yo quise hacer mi tesis sobre este animal, pero mi asesor me recomendó que no lo haga, sino nunca me iba a graduar”, comenta, porque no se tiene mayores registros sobre él.

“Solo una vez vi un gato andino vivo y fue en Argentina, cuando se le puso un collar para hacerle seguimiento, pero este método ya no se usa porque es muy costoso”, añadió. Si hay diez personas que lo han visto, es mucho, agrega.

El gato andino es parecido al gato doméstico, pero un poco más grande. Tiene un color plomizo con manchas marrones y amarillas en el lomo. Chuño negro y orejas redondeadas; pero lo que más llama la atención es una larga y peluda cola, que tiene rayas plomas y marrones, similar a las de un lémur o mapache.

Se cree que puede tener una o dos crías y en esta temporada del año se alimenta de vizcachas, roedores o aves, y habita en zonas rocosas y bofedales. Como un felino salvaje es probable que tenga unos 10 a 12 años de vida.

El gato andino, en territorio aimara en Puno, era considerado como una especie de deidad en la antigüedad, debido a que una vez capturado y muerto le retiraban las entrañas y lo rellenaban de algodón, y tenerlo en casa y rendirle tributo supuestamente era para mejorar la producción de ganado. Ese fue uno de los motivos por los cuales comenzó a desaparecer.

Como Gabriel se llegó a obsesionar con él, decidió crear una ONG integrando a miembros de los países donde existe el gato, buscando su preservación y también buscando profundizar en su estudio. Es por ello que desde hace varios años atrás comenzó a hacerle seguimiento a través de las llamadas “cámaras trampa”, que ha instalado en varios lugares donde se supone habita.

No fue sino hasta el año 2015, luego de tres años de larga espera, que una de las cámaras logró captarlo, hecho que fue motivo de gran felicidad, porque su paciencia comenzó a rendir frutos y tuvo por fin, una prueba que el gato andino no es precisamente un fantasma.

Decidió incrementar el número de “cámaras trampa”, que ha colocado en diversos sectores, como Salinas y Aguada Blanca, en anexos de Puno y otros lugares, investigación que resulta costosa, porque cada cámara tiene un valor aproximado a los 800 soles.

Como no podía ser diferente, le han robado cinco cámaras que fueron descubiertas por sujetos inescrupulosos. “Lo peor no es que se lleven el equipo, sino la información que cada una de ellas debe contener”, añadió.

“En Puno no nos han robado, pero, por ejemplo, los pastores que las han visto, las colocaron boca abajo, como para que no los vigilen”, dice. Con estas cámaras, que se activan con un sensor de movimiento, ya tienen una mayor cantidad de fotografías. Luego de instalado el equipo, cada seis meses regresa a recoger la información que se guarda en una memoria y también para cambiar las baterías.

Puede captar hasta tres imágenes seguidas y así han logrado incluso observar a una gata con sus crías.

EN AMENAZA LATENTE

El gato andino no aparece fácilmente por centros poblados, por lo que la gente ya no es tanto un peligro para ellos, además se los está instruyendo para que en lugar de tener un animal disecado para la buena fortuna, consideren qué es mejor tener uno vivo.

El problema para su subsistencia lo representan ahora los llamados perros asilvestrados, aquellos que, como ocurre en la ciudad, en algún momento fueron abandonados por sus dueños y se convirtieron en vagabundos. En el caso de la zona de sierra, estos animales se vuelven salvajes y ahora han formado grandes jaurías.

Los perros, por tratar de cazar más animales para alimentarse, podrían estar disminuyendo la población de gatos andinos, pero la presencia de los animales salvajes, no son la única amenaza para los gatos, sino para los animales domésticos como las llamas, alpacas, guanacos o vicuñas, sino para las propias personas.

Inés Flores, pobladora de San Juan de Tarucani, denunció hace algunos meses atrás que una jauría de perros asilvestrados asesinó a varios animales, lo que los dejó sumidos en el desconsuelo, porque la población del lugar solo vive de su crianza. Muchos de los auquénidos quedaron heridos, algunos tuvieron que ser sacrificados y de otros curaron sus heridas.

Pero el inconveniente más grave, es que al igual que en la ciudad, estos animales están infectados de rabia, y como consecuencia, al morder a los animales de corral, también pudieron contagiarlos con la mortal enfermedad y a su vez, podrían transmitirla a las personas, al consumir su carne.

Gabriel comenta que en Puno se ha detectado camélidos que tienen la enfermedad, por la misma causa, lo cual se está convirtiendo en un problema de salud pública, que no se toma en cuenta, porque ocurre lejos de la ciudad.

EL PUMA Y LOS PERROS SALVAJES

La presencia de un puma en el Cono Norte alborotó a algunos ciudadanos, pero lamentablemente en su afán de capturarlo para devolverlo a su hábitat, terminó con la muerte del felino y su “visita”, podría estar relacionado con la presencia de perros salvajes, según una teoría que maneja Gabriel Llerena, quien también ha estudiado muy bien a estos animales.

Cree improbable que alguien lo haya tenido como mascota, pero considera que pudo ser ahuyentado por una jauría de perros salvajes, puesto que indica que por la parte alta de Charcani tienen una ruta, donde se habría encontrado con los perros y huyendo de ellos ingresó a la ciudad.

Por los vídeos vistos del animal en la ciudad, dijo que estaba estresado y asustado ante la presencia del humano. Asegura que no se han registrado ataques del animal, salvo en los Estados Unidos, con personas que acostumbran correr por sus territorios. “Ellos consideran que todo lo que corre es una presa y los ataca por la espalda. Son muy curiosos y en su hábitat observan todo lo que la persona hace, pero cuando se dan cuenta que son observados, huyen de inmediato”, añadió.

Los pumas, que cazan solos, lo hacen con animales salvajes, pero cuando no encuentran alimentos, también ingresan a los corrales de los ganaderos y las consecuencias son mayores, puesto que, según asegura Gabriel, les entra una especie de frenesí y matan a varios animales, todo lo que se mueve. Cogen a su presa del cuello y solo hasta que sienten que ya no respira, lo dejan para perseguir a otro que está corriendo.

Eso solo ocurre en esas circunstancias, porque normalmente cazan a un animal, abriéndole el pecho y lo primero que comen es el corazón, se llenan y entierran la presa para regresar después, en cambio los perros salvajes atacan a la presa y de cualquier parte comienzan a comer, estando incluso vivos.

Los pobladores están alertas y por tratar de proteger a su ganado, algunas veces han matado a los pumas, por lo que también se busca proteger los corrales colocando luces a las que éstos les tienen miedo y por eso es que se viene capacitando a la población; mientras que aún no se presenta una alternativa real para los perros salvajes con rabia.

 

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