Arequipa

Recuerdos compartidos

22 de diciembre de 2019

Recuerdos de tiempos y personajes que ya no están en Arequipa.

Por: Ayar Peralta V.
Es nostálgico contemplar el local del Congreso, antes era la Cámara de Diputados, el Senado funcionaba en otro ambiente. Tantas y tantas cosas han sucedido en el Parlamento. Tantos y tantos ilustres personajes han ocupado sus escaños que sería tarea de “locos” que hicieran la historia detallada, lo que es trabajo de historiadores, políticos, literatos, etc. Me atrevo a reseñar algunos puntos.

En julio dejó la Presidencia del Congreso el señor Daniel Salaverry Villa. Hecho que ha trascendido hasta nuestros días. Ya no funciona el Parlamento, pero todos están libres y algunos van a volver a candidatear.

Al observar el local del Congreso me viene el recuerdo de cuando mi papá Antero era diputado en 1945. La Célula Parlamentaria Aprista ocupaba el lado izquierdo, el asiento de mi papá Antero estaba en la segunda fila. Este Congreso funcionó hasta el 3 de octubre de 1948, fue derrocado por un golpe militar. La mayoría de los miembros de la Célula cayeron presos o fueron deportados. Hay una gran diferencia, de lo que vi a mi padre en su escaño a la fecha han pasado 75 años, pero el recuerdo queda.

Recordemos algunos datos biográficos de Doris Gibson Parra del Riego, fue hija del poeta arequipeño Jorge Antonio Percy Gibson Moller y de la ilustre dama Mercedes Parra del Riego Rodríguez, por supuesto también nacida en la Ciudad Blanca. Los Gibson descienden de ingleses llegados al Perú, quienes iniciaron la exportación de lanas de vicuña y alpaca a Inglaterra.

Vecina a la casa de mis abuelos, el inmenso Tambo Ruelas, de antigua historia, donde nací, estaba la Lanería Gibson, una especie de industria incipiente donde muchas mujeres obreras juntaban las lanas, las clasificaban, y encerraban en sacos apretados y después las enviaban a Inglaterra para que hagan los casimires de fama mundial. Los propietarios de esta lanería habrán sido parientes cercanos de Doris. Jamás imaginé que entre ellos estaba la genial periodista, que en cierta forma éramos vecinos.

¿Dónde nació Doris? Desde su origen ya despertó polémica, sino veamos. Se dice que sus padres ya estaban cómodamente sentados en el buque alemán que los traería del Callao a Mollendo, cuando la urgencia del parto del primerizo obligó a que se desembarque y la niña vio la luz un 28 de abril de 1910 en la calle Orejuelas del jirón Ica de Lima. Pasada urgencia la familia continuó viaje hasta Arequipa, donde además de Doris nacieron ocho hijitos más, en cierta forma ella contribuyó en la crianza de sus hermanos menores debido a que los padres por razones de trabajo viajaban constantemente. Criar a tantos menores despertó el carácter de mando y ternura por los niños. Pasó su niñez y adolescencia entre su casa y chacras de maizales y trigales de la campiña characata. Alguna vez le preguntaron a Doris si era limeña o arequipeña, ella respondió: “Es más provocativo decir que soy arequipeña”. Se decía que una arequipeña nacía donde quería. Por ancestro y temperamento se la considera arequipense. Su carácter la revela de volcánica estirpe. Su lema: No dejarse doblegar por adversidad alguna.
Su padre, el poeta Percy Gibson Moller, estuvo relacionado con el grupo Colonida de Abraham Valdelomar. Fue discípulo de Manuel Gonzales Prada cuando trabajaron juntos en la Biblioteca Nacional entre 1912-18. Doris fue sobrina por línea materna de otro poeta, Juan Parra del Riego. Se casó a los 19 años con el diplomático argentino Marco Aurelio Zileri, con quien tuvo un solo hijo: Enrique Zileri.

En la revista Hildebrandt No 427 del 11 de enero del 2019, Pág. 28, está el artículo “Zileri recuerda a Doris” del que sacaremos algún hecho los que con poco de imaginación y generosidad me permiten estar en ellos:
En Bolivia el mayor Gualberto Villarroel fue Presidente en los años 1943-1946. Se escribe que Zileri de 12 años fue a encontrar a su madre en el aeropuerto de El Alto, que estaba prácticamente deshecho por los balazos de la reciente revolución del Movimiento Nacionalista Revolucionario contra la Rosca (así le decían a los grupos de poder de la derecha minera reaccionaria ¿? ).

La ciudad de La Paz está a 3640 metros sobre el nivel l del mar y la ciudad de El Alto está más elevada a 4150 metros, es decir, que hay una diferencia de 510 metros, alturas suficientes para que una persona que ascienda de la costa enferme de soroche, médicamente llamado Mal de Altura o Enfermedad de Monje, en honor al sabio medico peruano. Se escribe que Doris descendió en un vehículo, con toda seguridad por la carretera antigua sin asfaltar. Yo conocí ese aeropuerto, era el único edificio en esa amplísima pampa denominada El Alto, desde donde se descendía por tren, años después mediante una modernísima autopista. Doris llegó al Hotel Sucre, que era el equivalente del Hotel Bolívar de la Plaza San Martín de Lima, pero su fachada que daba a la avenida principal de la ciudad, llamada El Prado, centro de toda la elegancia y confort, también estaba maltratada por los balazos y las pedradas. Los alojaron en las habitaciones del fondo, en un tercer piso, aparentemente qué bonito y seguro, pero la ciudad de La Paz es totalmente desnivelada. El tercer piso de la entrada correspondía al primero de atrás, daba a una calle sin asfaltar. Si los insurrectos hubieran querido atacar hubieran encontrado blanco fácil, pero, al parecer había toque de queda y nadie caminaba. Yo vivía en la calle San Pedro, a menos de media cuadra de donde estuvo Doris. Años después con motivo de una convención médica me alojaron en el tercer piso de dicho hotel, y me correspondieron también las habitaciones del fondo. Qué coincidencia, hemos estado en el mismo ambiente solo que con mucha diferencia de años.

A los tres años por otro golpe de Estado cayó Gualberto Villarroel, una “turba organizada entró al Palacio de Gobierno, en Bolivia, lo llaman Palacio Quemado, y sacó al Presidente a rastras, lo apuñaló y lo colgó en un poste de la plaza principal, llamada Plaza Murillo. Doris lo relata como si hubiera estado presente al momento de ser arrastrado. Yo caminé muchas veces por esa plaza y contemplé los postes, mudos testigos de ese acto duro y doloroso».

El Palacio Quemado da a la calle, no hay reja ni patio que lo separe del público, la guardia que lo custodia siempre será insuficiente. He visto que detrás del Palacio de Gobierno han construido un edificio de muchos pisos, según la TV, en uno de ellos, en el más alto, vivía el expresidente Evo Morales. Algo es algo.

Doris continuó viaje a la Argentina por tren, el que demoraba cuatro días y cuatro noches. En el lado boliviano hay estrechez y cierta incomodidad, igual que en el Perú, pero al llegar a territorio argentino todo cambia, los mozos, policías, mucamas, empleados de hotel. Estaban bien informados, eran gordos y chaposos. Cuando se llega a la zona calurosa no se puede estar ni con ventana abierta ni con ventana cerrada.
Yo conversé con Enrique Zileri en un restaurante de la Plaza de Armas de Lima y le pregunté si conocía o cómo podía averiguar quién sabía de un escrito, tipo poema, que hizo su papá Percy Gibson y que decía más o menos así: refiriéndose a los “lonccos” de Arequipa:
“Bajan de Cayma los cholos Lozada
con sus apocalípticos caucachos
destrozando las piedras de la calzada.
El Zacarías el Elías el Temistocles, etc., etc. No recuerdo más.
El señor Zileri se emocionó y me prometió que iba a averiguar dónde podía conseguir esos versos

Nota final. Estas notas las he obtenido de la internet y de dos de las revistas mencionadas. Cómo será.

Compartir

Leer comentarios