Arequipa

Refugiados: El dolor por no apoyar el paro

18 de mayo de 2015
Refugiados: El dolor por no apoyar el paro
En un refugio de tres niveles, los niños juegan a la “guerra”. Unos dicen ser antimineros y otros policías. Se lanzan mutuamente los juguetes como proyectiles, por ratos extienden los dedos índice y pulgar  fingiendo una pistola. Su duelo culmina cuando alguno de sus padres les prohíbe jugar de ese modo. Saben que el riesgo que vivieron en el valle de Tambo no es un juego, sino un tormento y la razón por la que 20 familias viven escondidas en un predio ubicado en Umacollo.

Son 20 menores de edad y 60 adultos que habitan un refugio facilitado por el Gobierno Regional. Todos escaparon del valle donde residieron por mucho tiempo debido a que recibieron amenazas, fueron golpeados y sus casas violentadas por no participar en el paro.

En una casa de ambientes pequeños, conviven como si estuvieran privados de su libertad. Sienten miedo que al salir sean reconocidos por los antimineros y les hagan daño, como hicieron con ellos en el valle de Tambo.

VENGANZA
El 22 de abril a las 20:30 horas será recordado por Ánthony (25) para siempre. Aquel día 14 manifestantes ingresaron a su casa en Cocachacra. Rompieron los vidrios, violentaron las puertas, destruyeron y robaron las 25 computadoras de su negocio de Internet. Indiferentes a los gritos de su abuela ciega y sin piernas, quien estaba postrada en una silla de ruedas.

La turba no dudó en prenderle fuego al Station Wagon de su madre e incendiaron la casa antes de retirarse. La progenitora del joven solo atinó a sacar a la anciana por una ventana. Lo peor del atentado no fueron los 60 mil soles en pérdidas, sino la impotencia de haber sido agredidos solo por no respaldar a los antimineros.
Anthony y su abuela huyeron del valle con lo que tenían y llegaron al refugio.

HUMILLADA
En el refugio también está Yobana Mendoza Serrano (35), quien contó que por salir a conocer al periodista Nicolás Lucar en Cocachacra fue agredida por un grupo de manifestantes el viernes pasado. La hicieron recorrer por la plaza San Francisco, la desnudaron, le cortaron el cabello y la indicaron como la culpable de que cayera el dirigente Pepe Julio Gutiérrez. Todo ante sus hijos que la seguían impotentes.

Sollozando, la dama cuenta que quisieron matarla y la tildaron de traidora. “De Milagro”, dice, está viva y tildó que el presidente de la Junta de Usuarios del Valle de Tambo, Jesús Cornejo, es el autor intelectual. Hoy está en Arequipa junto a los demás compañeros con quienes comparten la comida y el mismo temor.

El presidente de la Asociación de Jóvenes del valle de Tambo, José Díaz Sánchez, refiere que estas familias están en el refugio solamente por pensar diferente, “por apoyar la inversión responsable”, refiere.

F.CH.A. (35) cuenta que cuando despiertan sus tres hijos, siempre le preguntan si ya pueden volver a Chucarapi a seguir estudiando y correr por las chacras. Sin embargo, esta pretensión todavía no es posible. Quieren volver cuando todo se solucione.
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