Columna

Solidarios del mundo, uníos

28 de abril de 2020
Parroquias entregan canastas de alimentos.

Por Ricardo Montero Reyes

Los humanos buscamos actuar con justicia, prudencia y solidaridad, pero las dificultades nos pueden llevar a responder con avaricia, egoísmo, cobardía, crueldad y caer hasta en corrupción. Somos humanos, seres inteligentes cargados con virtudes y también con vicios.

¿El mundo será más solidario al final de esta crisis? En medio de ella observamos conductas muy fraternas, como la de los trabajadores del sector salud o la de policías que exponen su vida y la de sus familias. En España, por ejemplo, la Plataforma del Voluntariado ha multiplicado por cuatro el número de personas que quieren sumarse a la solidaridad desde que empezó el confinamiento. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha instado a los países más desarrollados a contribuir con el fortalecimiento de los sistemas de salud de los países menos desarrollados. “Debemos responder de manera decisiva, innovadora y conjunta para contener la propagación del virus y abordar la devastación socioeconómica que el COVID-19 está causando”, dijo en una reunión virtual con líderes del mundo.

¿Cuántos países han escuchado el llamado? Pocos, muy pocos. Al menos Perú lo sabe, pues ha debido enfrentar el sinsentido de naciones dispuestas a confiscar sus importaciones de productos médicos. La encargada del Comando de Operaciones COVID-19, Pilar Mazzetti, lo denunció días atrás: “Nuestros pedidos tienen que pasar por cierto país muy poderoso que ha confiscado el contenido de los aviones que aterrizan en su suelo”.

Si en tiempos de crisis inmensamente menos profunda que la actual se actúa con avaricia, egoísmo, cobardía y crueldad, cómo podemos esperar que actúen de forma diferente en un escenario de crisis como el que padecemos.

Pero la pregunta que originó este comentario es: ¿cómo será el mundo cuando termine esta crisis generada por el COVID-19? Pienso como la mayoría: viviremos en un mundo más justo, más solidario, más prudente. Pero la realidad nos pegará en el rostro y nos hará ver que esa solo es una ilusión, pues el mundo seguirá moviéndose por intereses, y los intereses casi nunca son los de la mayoría.

Ya hay proyecciones de un futuro muy incierto. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) ha lanzado una: este 2020 se incrementará en más de 130 millones los seres humanos que padecerán hambre aguda en el mundo por el impacto económico del covid-19, sumándose a los 135 millones que existían hasta el 2019. ¿Qué tan solidarios seremos con ellos?

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Policía sigue llevando alimentos a familias del distrito de Cayma

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