Arequipa

Solo es una barba

2 de febrero de 2020

La búsqueda a la respuesta de la virilidad masculina en un elemento que puede resultar hasta banal.

Por: Roy Cobarrubia V.

Una tarde de junio, un 23 exactamente, visité a mi padre y cuando le vi encontré a un sujeto distinto que tenía una barba crecida y que rodeaba sus pómulos y dejaba, a golpe de vista, únicamente su par de ojos verdes.
El ex suboficial de la Fuerza Aérea del Perú con algo de pena me dijo, quizás porque le observé asombrado, “me he olvidado de afeitarme. Sonreí y le contesté, “no pasa nada viejo”.
Cuando llegue a casa observé mi rostro y traté de encontrar pelos de barba. Frente a la tabla de cristal me impuse la tarea de dejar que los filamentos de la piel crezcan. Han pasado siete meses y han crecido un conjunto de pelos algo raleados, pero esa experiencia fue el inicio de una búsqueda a una respuesta, ¿por qué la barba es tan especial?
Según la psicóloga Danna Castro Heredia la barba está relacionada a la virilidad. “El hombre con barba es a vista de las mujeres y hombres como el más fuerte”, dice.
La especialista explica que las mujeres asocian la barba con experiencia, fortaleza, agresividad, madurez y salud. Esa imagen de “mayor” tiende a que el hombre aparente un estatus social más alto. Y que incluso esa imagen de seriedad manifieste seguridad, este último punto un tema que psicológicamente atrae a las mujeres.
Paola, mi esposa cree que los vellos faciales en mi rostro no son exactamente lo que Castro señala, y como compensación dice que me quiere, pero que la barba en todo sentido no “me cae”. “No me gusta que raspes mi rostro con tus pelos de osito párvulo”, dice, y aunque ha reclamado una y otra vez que me quite los pelos de la cara, reveló que me he resistido a su pedido y que no me he afeitado desde ese junio.
Una investigación de la Universidad de Queensland en Australia, publicada en el The New York Times, descubrió, mediante 8 mil 520 entrevistas y el papel que desempeña la barba en el sexo opuesto, referido al atractivo sexual, percepción de masculinidad y las relaciones amorosas a corto y largo plazo.
“Las mujeres indicaron que los hombres más sexis eran los que llevaban una barba de algunos días, seguidos de los que la tenían con pelo corto. Mientras que los hombres con barba muy espesa y los hombres afeitados obtuvieron las calificaciones más bajas en cuanto a la escala de atractivo sexual en general”, dice el artículo publicado en mayo de 2017.
Esa investigación arrojó que con los hombres con vello facial no poblado eran los primeros en la elección de una relación corta, y de diversión, pero no eran la primera elección de compromiso. Caso distinto fue el de los hombres con barba poblada que para las mujeres al momento de elegir una pareja a largo plazo eran la primera elección.
Sarko Medina, escritor y relacionista público del Arzobispado de Arequipa, usa barba desde los 17 años de edad. El arequipeño considera que una barba le otorga al hombre seriedad y seguridad, y como dice: “La gente te toma en serio”.
“Al principio la usé porque tenía cara de adolescente cuando salía a realizar mis comisiones en RPP Noticias, cuando fui practicante y los entrevistados no me tomaban en serio. Con la barba aumenté algunos años y parecía incluso mayor. Así que desde entonces la uso. Y, aunque canas ya pinten por el lado derecho de la misma, la barba me da un aspecto serio que ahora me ayuda también en las clases que dicto en la universidad. Claro, que a veces, movido por un afán jekylliano, me corto a cero todo rastro de ella y me transformo en un joven adulto desconocido”, dice.
Cuando comencé a investigar el tema hace “ya mucho tiempo” me dije : “¡Diablos!, mi barba no es poblada. A Paola no le gusta la barba, pero ¿si bajo principios básicos de su psique tiende a lo que me contó Castro y lo que leí en ese periódico? ¿Me deja de querer? Entonces inicie una peregrinación de barba poblada”.
Los hombres con una barba “rala” tienden, en su búsqueda de no concepción de la esperanza a escudriñar una solución próxima a través de su propia mano. En Youtube se encuentran tutoriales, comida, químicos, ejercicios especiales, masajes y todo tipo de consejos. Yo, decidí por comer tomate en exceso, y parece, si es que no he comido ya hectáreas de hectáreas de la planta herbácea, que ha funcionado medianamente.
Arthur Zevallos, director de la editorial La Travesía, no recuerda desde cuándo comenzó a usar barba, pero es parte de su personalidad.
“Desde chico he querido tener una barba, no tenía un referente, fue de manera inconsciente, de copiar a alguien. No es muy tupida, sé que hay tratamientos para que sea más tupida, recién hace poco entre a investigar. Lo que sí tengo claro es que dentro de poco vamos a publicar la “Filosofía de las Barbas”, de Thomas S. Gowing, una apología del uso de la barba. Acaba de salir una traducción de la editorial y lo vamos a traducir, a cargo de ello estará Maru Delgado, arequipeña que radica en Chile y profesora de idiomas”, anuncia, y estoy seguro que será un libro para muchos hombres que podría ser hasta una especie de biblia pues según explica el literato la obra es un “repaso histórico, un apología del uso de la barba, una reivindicación en donde Gowing dice que la barba es un elemento inherente al hombre y que afeitarse a barba es un acto antinatural, y contradictorio”.
Alejandro Herrera Solari no decidió por comer tomates. Con un vello facial poco poblado decidió por utilizar un producto denominado “Minoxidil”, un elemento químico que le ha solucionado la vida a muchos. “El Minoxidil es un medicamento que se usa para estimular y detener la caída del cabello y para el crecimiento de barba la marca Kirkland es la más efectiva y aprobada por la FDA de los Estados Unidos”, dice. El hombre vende el producto y ha creado un mercado local con la venta de un elemento que ha comenzado a despegar solo, porque como dice Herrera, quien experimentó con él mismo: “Los hombres quieren tener barba”.

DATO
Es enero de 2020, nuevamente me he parado frente al espejo, Paola duerme. Me veo una y otra vez, llamo a mi padre y le digo que no me crece la barba en demasía. Él dice: “Para qué carajos quieres tener una barba a lo Fidel o Abimael”. Me rio un momento y cuelgo. Paola despierta y me dice: “Ya deja eso de la barba. ¡Aféitate! Porque un día de estos quien te va a afeitar seré yo, y eso no te va a gustar”. Me lanzo sobre la cama, le abrazo y le digo que solo es una barba.

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