Tecnología

Invicto elementary: una forma de alejarse de la tecnología

17 de marzo de 2018
Invicto elementary: una forma  de alejarse de la tecnología
Por Roy Cobarrubia V.
Paulo Gómez de verdad es terco, y persistente, una maldición y una actitud que pocos tienen. En el 2017, presentó el juego de mesa “Pacha”, una creación con la que participó en el Innóvate / StartUP, del Ministerio de Producción, un certamen nacional que casi logra ganar, estuvo entre los finalistas y en la votación del público le fue mal. Era una idea innovadora y con un profundo mensaje, dejar el celular y aprender quechua de manera lúdica. El Dorian Grey de los innovadores, por su cara de Harry Potter niño, no se cansa y hoy ha vuelto a la escena con un nuevo producto, un nuevo equipo, y como dice: “Una idea ganadora”. 
Carolina Chávez, es una joven estudiante de Ciencias de la Computación de la Universidad Nacional de San Agustín, que soñó de niña tener una empresa dirigida por ella misma. De pequeña aprendió y utilizó sus habilidades para lograrlo y como dice mejorar su “situación financiera”. Les enseñaba a sus amigas matemáticas y cobraba por ello, y en un momento se le pasó por la mente la idea de unirse con otras chicas, con las mismas habilidades y ser una especie de docentes, pero no había muchas niñas como ella. Y ese deseo de algo suyo, de independiente la persiguió siempre. En un momento tejió pulseras y las vendía, no era muy rentable, pero era una especie de innovación en su colegio, fue la primera que había establecido un negocio de ese tipo. Intentó también ser comerciante con un mercado estudiantil que era desatendido. Una mañana en la escuela, en el patio observó que los niños intercambiaban cartas coleccionables de DC Comics y se dio cuenta de algo los niños tenían las mismas tarjetas no habían otros héroes, solo tenían de Batman. 
Regresó a su casa con una idea, debería existir en algún lugar de la ciudad, del país, del mundo tarjetas nuevas y nuevos héroes. El lugar lo encontró caminando por San Camilo, el precio era ínfimo. Así que encontró el método de negocio, compraba tarjetas a bajo precio y luego las vendía a uno mayor a través de un intermediario, era tímida y no se acercaba a los chicos, contrató a un primo que cerraba los negocios, hoy eso ha cambiado, ya no es timorata. 
Paulo, en la misma línea de tiempo de Carolina, en la etapa escolar, había aprendido a jugar Ajedrez, Dominó, Damas, Damas Chinas, Póker, y solía jugar con su primo y con su hermano, que era extremadamente serio, pero apasionado como él. A veces, cuenta, creaban nuevos juegos, utilizaban tijeras, goma, papeles de colores y ponían sus propias reglas y nuevas formas de juego en sus nuevas invenciones, tarjetas y tableros. 
Paulo, vive hoy en Alto Selva Alegre y Carolina en José Luis Bustamante y Rivero, y por casualidad y porque a veces suele ocurrir, ambos coincidieron en un mismo tiempo y lugar y se enamoraron del emprendimiento. Fue el 26 de noviembre del 2016, en un evento de la Incubadora de Negocios Kaman de la Universidad Católica San Pablo (UCSP). Allí, en una de esas reuniones periódicas que desarrolla la casa universitaria para promocionar la innovación, se conocieron. En un grupo de trabajo Paulo salió con eso de los juegos y a Carolina le gustó, la idea. 
Ese día nació “Invicto Elementary”, un juego de mesa basado en la creación de estrategias y soluciones rápidas. 
“La idea, es que la gente se aleje de los teléfonos por unas horas, que vuelvan a interactuar entre ellos, porque los juegos de mesa tienen esa característica, se basan en teorías del aprendizaje, sociabilización y el desarrollo del pensamiento analítico”, dice Gómez. 
En el grupo estaba Soleil Meneses, una estudiante de Turismo que desarrolló gran parte del juego, pero por sus ocupaciones, normales de trabajo dejó el proyecto, sin darse cuenta o tal vez estando al tanto de ello, que había sido parte de una gran idea. 
Hoy Chávez y Gómez han lanzado su proyecto al público, después de un año de errores y aciertos, a través de la modalidad de crowdfunding, un método de financiación colectivo, el segundo en Arequipa, después de la idea de Sergio Rivera, quien bajo este método intentó financiar la creación de un teléfono móvil llamado, “Privat”. 
“Decidí invertir mi tiempo, mis habilidades y mi voluntad en Invicto Elementary, porque no me gusta la dependencia, hoy trabajo en programación en una empresa, pero deseo ser la líder de mi propio emprendimiento. Además sé que aportaré un cambio, porque existe tanta tecnología que pienso que la gente, las personas, las familias necesitan un espacio real, un juego de mesa es un espacio real”, dice Carolina. 
El juego utiliza cartas con imágenes de los elementos de fuego, tierra, agua y viento, pueden participar hasta 6 personas. Cada tarjeta está compuesta por diferentes valores y consiste en que los jugadores lleguen a cero, a través de comodines y retos basados en la formación de grupos de cartas, como escaleras o conjuntos de tarjetas con las mismas cifras. El juego se basa en sumar y restar y realizar las mejores combinaciones, tácticas y estrategias. 
“Yo espero que nos puedan ayudar a llegar a nuestra meta, tenemos el apoyo de la UCSP y sé que tendremos el apoyo de todos aquellos que sueñan con ser emprendedores que ya dieron el paso, que aún no lo dan o lo darán pronto”, dice Paulo. El objetivo de ambos jóvenes es el de llegar a la pre venta de 400 ejemplares, al costo de 16 soles a través del crowdfunding. A la fecha ya han vendido 55, en menos de 4 días de lanzamiento y tienen como fecha límite para llegar a su meta tope hasta el 20 de abril.
La página web bajo la cual reciben apoyo es “www.invictoelementary.com”. Se recuerda que el crowdfunding consiste en que los interesados puedan “invertir”, o apoyar un proyecto y cuando este haya sido terminado, recibir el producto. 
DATO
Paulo y Carolina no se duerme en sus laureles, pues este año a través de la UCSP, participarán en el sexto concurso de StarTup, con la idea Kusa Toys, una idea basada en desarrollo de inteligencia artificial. Además trabajan también la idea de un proyecto más complejo de realidad virtual y un proyecto denominado “Huarcaya Labs”.
 
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