Internacional

Telefónica puso a la venta casi todas las filiales de América Latina

29 de noviembre de 2019
Foto: Getty Images
La compañía española anunció la intención de desprenderse de su negocio en Argentina, México, Chile, Perú y Ecuador, entre otros países de la región.

Después de más de 30 años de incansable expansión mediante compras, alianzas o agresivas ofertas para ganar cuota de mercado, Telefónica decidió esta semana darle un giro de 180 grados a su estrategia.

Telefónica se repliega en Latinoamérica. De ahora en adelante, el negocio de la multinacional de telecomunicaciones se concentrará en cuatro mercados: tres europeos España, Alemania y Reino Unido (a pesar del Brexit), y Brasil, el único territorio que invita al optimismo al otro lado del Atlántico.

Esta profunda reorganización, que también comprende la creación de una unidad tecnológica y de otra de infraestructuras, serviría para generar «más de 2.000 millones de ingresos adicionales», según los cálculos realizados por la empresa.

El resto, incluidos Argentina, Colombia, Chile o México, pasarán a formar parte de una nueva filial independiente con la que Telefónica tiene intención de hacer caja mediante una de estas tres opciones: vender, sacar a bolsa o buscar socios. Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela también entrarán en este esquema.

A principios de año, Telefónica había vendido a su rival América Móvil, propietaria de las marcas Claro y Telcel y cuyo accionista mayoritario es el multimillonario mexicano Carlos Slim, sus filiales en Guatemala y El Salvador. También salió de Costa Rica, Nicaragua y Panamá.

«Nuestras operaciones en Hispanoamérica eran hasta hace unos años el motor de crecimiento de la compañía. Sin embargo, las condiciones particulares en estos mercados han impactado en la evolución de nuestros negocios, mermando su contribución en los últimos años por distintos motivos (entorno macro y regulatorio, mayor presión competitiva, una escala insuficiente o la volatilidad de las divisas)», expuso en una detallada carta José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de la compañía.

Este plan de desinversiones llevará unos meses y no significa que la marca vaya a desaparecer. Si los planes de la operadora española salen bien, solo cambiará de propietarios, pero sus sus clientes no quedarán sin servicio.

La deuda ha jugado también un papel importante en esta reestructuración. La compañía acumula casi US$42.000 millones, una cifra abultada que podría haber desencadenado peticiones de sus accionistas para que la reduzca vendiendo activos.

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EPD
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