Arequipa

TEODORO “EL MAESTRO”

21 de marzo de 2015
TEODORO “EL MAESTRO”
Por: Victor Escobedo Tupia
En 1912 nace en la ciudad de Arequipa el muralista, docente universitario, escritor y uno de los grandes pintores figurativos peruanos, Teodoro Núñez Ureta. Sus estudios primarios los realiza en el colegio San Francisco y la secundaria en el colegio Nacional de la Independencia. En 1931 ingresa a la Universidad Nacional de San Agustín. Es deportado a Chile (1932-1933) por haber participado en protestas estudiantiles contra la dictadura del general Sánchez Cerro. De regreso en Arequipa opta estudiar Ciencias Naturales en la universidad, aunque luego cambia a Letras.Ingresa como docente a la Universidad San Agustín (1936-1950) y regentó las cátedras de Historia del Arte y Estética en la Facultad de Letras. Escribe en los diarios El Pueblo, Noticias y el Sur. En 1943 ganó el Premio Nacional del Periodismo con su artículo costumbrista “La Abuela”. Gracias a los auspicios de la Fundación Guggenheim viaja a Estados Unidos (1943-1944) para estudiar las corrientes del arte contemporáneo. 
En junio de 1950 el pueblo arequipeño se levanta por el abuso de las autoridades contra los alumnos del colegio Independencia Americana, y en contra del fraude electoral que la dictadura militar de Manuel A. Odria intentaba disimular. Según Lucy Núñez Rebaza(hija del maestro) en su libro “Gente de mi Tierra. Teodoro Núñez Ureta, el escritor”,en la rebelión del cincuenta Teodoroparticipó activamente liderando el Comité de Defensade la ciudad (NÚÑEZ, 2003; 117).Una vez sofocado el levantamiento sufrió persecución política durante varios meses.
Entre 1948 y 1950 pinta en las instalaciones del actual Hotel Libertador, dos murales denominados “La campiña arequipeña” y “La ciudad de Arequipa”. En 1953termina el mural del colegio de militar Francisco Bolognesi denominado “La Patria”, éste casi fue destruido por su contenido político alegórico. 
Ya erradicado en Lima, pinta en el antiguo local del Ministerio de Economía, su mural titulado “La construcción del Perú” (1954). Por este trabajo Núñez Ureta recibió el Premio Nacional de la Cultura Ignacio Merino. En el antiguo local del Ministerio de Educación (actual edificio Javier Alzamora Valdez) termina en1963 su mural más grande denominado “La educación en el Perú”.En 1971,en el Panteón de las Próceres,hace su mural llamado “La Independencia del Perú”. 
Es nombrado director de la Escuela Nacional de Bellas Artes (1973-1976) y presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (1978-1980). Publicó varios libros como; “Siqueiros” (1976), “Pintura contemporánea Peruana 1975-1976”, el cuento “La Waytacha” (1980) y “La vida de la Gente” (1982). Fue condecorado en Arequipa recibiendo la Medalla de la Ciudad, en Lima se le concedió la Medalla Cívica. El Gobierno Peruano le otorgó la “Orden El Sol del Perú” en grado de Gran Cruz, la “Medalla del Congreso” de Grado de Comendador y la Palmas Magisteriales en el Grado de Amauta. Teodoro Núñez Ureta muere en Lima el 26 de mayo 1988 a los 77 años. Lo más sorprendete de este arequipeño es que nunca estudió pintura en forma profesional, fue totalmente autodidacta.
En su última entrevista realizada días antes de su muerte Teodoro Núñez Ureta nos dice: “Creo que no hay nadie en el mundo que no sea autodidacta, a pesar que vaya a las mejores escuelas tecnificadas, porque uno tiene que gobernarse, uno tiene que mandarse a sí mismo, tiene que controlar su capacidad, ver cuál es el límite de su sensibilidad […] eso es ser un autodidacta, es el hombre que mide su propia fuerza y eso es lo más difícil que hay.” En otra parte de la entrevista dice: “El artista plástico o literal tiene una obligación muy grande de contribuir a la afirmación de un país tanto como el político. Al final es la forma más limpia y pura de hacer política”.
El “Tribuno de Arequipa” don Francisco Mostajo dijo una vez: “Nuestros historiadores no han mirado al suelo […] por eso no han encontrado la clave de su historia. Miremos el paisaje, aconseja suavemente Núñez Ureta. Pintores, oídlo. Poetas, escuchadlo. Sociólogos, no os hagáis los desentendidos” (NÚÑEZ, 2003; 30).   
En estos momentos, donde la cultura es la última rueda del coche, es cuando más se necesita recordar a este grande. Es una inspiración, una leyenda. 
 
 
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