Columna

The times they are a changing

11 de noviembre de 2019
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Foto: Piko Tamashiro

Cántaba Dylan en su canción del 64′, aquella que escuche por primera vez en la película Watchmen que retrataba el final de una época, violentamente. La vuelvo a escuchar ahora y se acopla exactamente a nuestro contexto contemporaneo sudamericano.

Los tiempos están cambiando y el futuro que vendrá para toda la región, es aún incierto, ya que ante posibles soluciones de tendencia izquierda o derecha, tenemos ejemplos vivos en diferentes países del continente sobre el colapso de uno u otro sistema, demostrándonos de esta manera que apostar por cualquiera de estos, nos llevarán a un colapso inevitable.

Chile está cayendo, el país que se dijera fue – no hace mucho – el oasis sudamericano por su crecimiento económico y desarrollo únicos en la región, en la otra cara de la moneda se mostraba a Bolivia como un país en vías de desarrollo por las políticas nacionalistas que tiene y que para muchos, era de aplaudir y también se le mostraba como un ejemplo por su crecimiento económico.

Eso es, al menos, lo que hemos estado percibiendo, esas son las noticias que han llegado aquí, pero esas cifras, solo indicaban eso: números, mas no el real sentir de las poblaciones de ambos países, que en cuestión de días y semanas, ante las decisiones de sus respectivos gobiernos, han salido a las calles a manifestar su rechazo y descontento para con la clase política actual.

Ambas poblaciones han tenido tristemente fallecidos en sus protestas y en presencia de esta vorágine que se nos viene, retomando la idea con la que empiezo, el panorama que se nos muestra es borroso.

¿Qué hacer? ¿Cuál puede ser la posible respuesta, solución?

El planteamiento que propongo es el de empezar a ver hacia dentro, ya que siempre hemos buscado la respuesta afuera, copiando modelos y sistemas que intentamos aplicar a nuestra realidad, fallando siempre y catastróficamente pero sin caer en un chauvinismo que nos encierre en una burbuja haciéndonos creer mejores o peores que otros.

Sin ir lejos, aquí no más, en casa, tenemos graves y extensos problemas que solucionar.

No esperemos llegar a la situación que se está viviendo en nuestros países vecinos para recién sentarnos todos juntos en una mesa grande y empezar a pensar en qué hacer. Empecemos ahora. Estamos a tiempo.

G. Herencia
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