Cultura

Tras los pasos del arequipeño que quería alcanzar la Luna

8 de julio de 2019
Alvaro Mejía muestra placa con uno de los inventos de Paulet.

Productor y guionista realiza una investigación del científico arequipeño. Busca pruebas de sus inventos.

Por: Roxana Ortiz

Pedro Paulet Mostajo era de esos personajes que hoy habría sido calificado como un superdotado.

Hizo de todo: periodista, escritor, escultor, arquitecto, dibujante, diplomático, científico, visionario, pero también fue un inventor y aunque el mundo aún no lo haya reconocido abiertamente, habría sido el inventor del prototipo de la primera nave en el mundo y es nada menos que un cineasta peruano, quien se ha empeñado en buscar las pruebas necesarias para confirmar ese invento divulgado en El Comercio por esos años.
Álvaro Mejía Salvatierra es un productor y guionista de cine y telenovelas, que un día se puso a leer sobre la aeronáutica y surgió el nombre de Paulet Mostajo. “Si es así, esto debe ser resaltado y hasta merecería una película”, se dijo.

“Me puse a investigar un poco más en internet y obvio que estaba orgulloso de este peruano. Tenía todas las características para hacer un gran personaje de ficción”, cuenta.

De este episodio ya pasaron casi 15 años. “Me sucedió algo gracioso en ese entonces. Yo escribí un guion para una serie de ficción e incluso lo registré en el Indecopi, pero un día llegó un cineasta cubano y decidí mostrárselo para ver la posibilidad de su realización”, dice Julio.

Se trataba de Camilo Vives, quien luego de leerlo, le preguntó si dicho personaje realmente existió. Le sugirió que en lugar de una película primero hiciera un documental, de esta manera, además de investigar más sobre su vida, podría obtener fondos para un proyecto mucho más ambicioso, como se hizo, por ejemplo, con el Titanic.

Así que inició la búsqueda de documentación y sobre todo de pruebas. En el 2015 se enteró que la hija menor de Paulet, Megan, todavía vivía en Lima, así que la buscó y tuvo un testimonio vivo de su padre. Sabía del trabajo del inventor, pero no conocía los detalles. De pronto enfermó y ya no lo recibió más. Cuenta Julio que aún tenía un dejo francés al hablar, luego de haber nacido y vivido varios años en Francia. Su madre era belga.

Muchas personas aseguraban que efectivamente Paulet fue el pionero en el campo, incluso fue denominado como el “Padre de la Aeronáutica”.

Él mismo dio a conocer detalles de su creación, pero mientras no existieran pruebas, por lo menos en el extranjero, se reirían si mediante un documental se afirmara el hecho.

De pronto, el año pasado, mientras se realizaba el mundial de Rusia, apareció un aviso en un diario que ponía a la venta una placa de vidrio muy antigua.

Álvaro como parte de sus estudios de comunicaciones recibió un curso de fotografía y sobre la historia de la misma. Antiguamente, para revelar una fotografía, se hacían los negativos en placas de vidrio.

“Yo estaba seguro que esa misma placa la había visto alguna vez en la mesa de la casa de Megan, así que decidí juntar el dinero y comprarla. Lamentablemente me había demorado y ya otra persona se me había adelantado”, contó.

Entonces creó una alerta en las páginas de internet y a los diez días le llegó un correo anunciando que estaban vendiendo dicha placa. De inmediato accedió a dicha página, administrada por una española quien exigía el pago en euros.

Luego de hacer un seguimiento al seudónimo de la publicación, sin seguir todo el trámite que se tiene que hacer en este tipo de casos, como esperar la respuesta del vendedor, se contactó con quien realmente resultó ser el propietario de una casa de antigüedades.

Esta placa no es más que el negativo de una fotografía que Paulet le habría tomado a su prototipo de nave. Para que certificaran la fecha de la placa, la llevó a la biblioteca nacional, quienes estuvieron dos meses analizándola y señalaron que fue hecha entre 1910 y 1920, años en los que Paulet trabajaba su invento en los talleres de la universidad científica de Francia, ahora conocida como La Sorbona.

Quienes han tratado de restarle méritos a Pedro Paulet, aseguran que en los talleres de dicha universidad, no había las condiciones para poder haber hecho un invento de esta envergadura.

Sin embargo un experto aeronáutico francés, Jean-Jacques Serra, luego de haber hecho sus propias investigaciones, dijo que efectivamente dichos talleres estaban muy bien equipados con materiales, sustancias, herramientas, equipos y máquinas para hacer ese tipo de motores.

“El mismo Paulet lo dijo en una entrevista donde describió su invento y luego en una carta enviada a El Comercio. Sería tonto pensar que un sabio como él pudiera inventar tal cosa, además se le conocía como un hombre honrado, católico, super honesto”, añade Julio, quien ha enviado la placa de esta fotografía a analizar en el extranjero, para culminar su investigación.

“Lo ideal hubiera sido encontrar el plano, pero no sabemos si algún día aparecerá”, añadió.

El documental podría ser presentado en un año, con el auspicio del Ministerio de Cultura y espera sea transmitido en televisión para que se conozca la vida de este valioso personaje peruano.

Lo del cine es algo muy grande, sobre todo costoso, así que mientras tanto podría hacerse una miniserie para Netflix, dijo.

QUIÉN FUE PAULET MOSTAJO

Nació en Tiabaya el 2 de julio de 1874. Estudió en el colegio del padre Duhamel y desde muy niño mostró interés por los cohetes y fabricaba sus prototipos inspirándose en los fuegos artificiales que se utilizaban en las fiestas patronales del pueblo tradicional. Era un adolescente muy habilidoso, no solo con las ciencias, sino también con el arte.

Es así que ingresa a la Universidad Nacional de San Agustín para estudiar dos carreras, letras y ciencias. Debido a su talento, el gobierno decide otorgarle una beca para que se vaya a estudiar ingenierías a Francia. Allí también estudió arquitectura y luego química aplicada. Fue ahí donde investigó el tipo de combustible necesario para volar en el espacio. Luego se matriculó en las escuelas de arte fino y decorativo.

El científico decía, además, que el Perú tenía las condiciones para convertirse en un país con alto desarrollo tecnológico. Debía tener una industria que otorgue valor agregado a sus recursos naturales; el desarrollo de una gran infraestructura que interconecte puertos y ciudades de Sudamérica con los centros de producción y mercados mundiales y con ello lograr el bienestar y progreso permanente de los peruanos.

La trascendencia histórico-tecnológica de su invento se realizó por la llegada del hombre a la Luna en 1969 y, décadas después, por la puesta en órbita del satélite PerúSAT-1 por parte de la Agencia Espacial del Perú.

En ambos proyectos se utilizó el tetraóxido de nitrógeno, uno de los componentes energéticos principales de la tecnología desarrollada por este peruano y qué ha sido usada también en la sonda Juno, que explora el sistema solar.

Pedro Paulet tenía como ideal transformar al Perú en una potencia mundial, a lo que dedicó toda su vida diplomática y científico-tecnológica. Su visión comprendía que la educación, la ciencia y la tecnología debían de integrarse desde la niñez, a partir de la creación de un currículo escolar intensivo en ciencia y tecnología, capaz de modernizar y transformar al Perú en un país competitivo.

Propuso la alianza estratégica entre Fuerzas Armadas, sectores de la ciencia, tecnología e industrial –alianza que los países adelantados tienen hoy como puntal de su desarrollo económico y de seguridad nacional.

Otra de sus propuestas visionarias fue la creación de una infraestructura nacional para el desarrollo del Perú, que integrase a Sudamérica. Se compondría de tres pilares: la industrialización del país, la carretera Transoceánica y un gran ferrocarril desde el Callao hasta el puerto de Buenos Aires. Fue muy amigo del expresidente Fernando Belaunde Terry, a quien le dio la idea de la carretera Marginal de la selva.

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