Arequipa

Umberto Jara: «Alejandro Toledo está teniendo el final que se merece»

13 de octubre de 2019

Después de cinco años la Feria Internacional del Libro regresó a la Ciudad Blanca, este año, y uno de sus invitados fue el periodista peruano Umberto Jara. En esta entrevista conversamos con él sobre la situación política del país, sus inicios en este oficio, el periodismo de investigación y sus limitaciones, y su próximo proyecto: la reedición de «Historia de dos aventureros», que retrata al expresidente Alejandro Toledo y su esposa Eliane Karp.

Por: Gustavo Callapiña D.


– En tu libro “Historia de dos aventureros” haces un relato biográfico del expresidente Alejandro Toledo y narras quién era él antes de ser presidente. Él se encuentra actualmente en prisión en los Estados Unidos. ¿Crees que se merece este final?

Sí. Yo creo que Toledo está recogiendo el final que le corresponde porque ¿qué es Toledo? Es un delincuente, es un hombre que ha ejercido la Presidencia de la República y ha tenido el disfraz de político pero su ejercicio como tal y luego como presidente ha sido siempre la búsqueda del dinero ilegal, entonces no es ninguna sorpresa que esté teniendo este destino. Al contrario, creo que hay una coherencia, es lo que le correspondía por todo lo que ha hecho, pero además es un destino que está muy ligado a su familia. Su padre estuvo preso por organizar invasiones de tierras en Chimbote en los años 50, un hermano suyo estuvo preso por robar en el Banco de la Nación, de modo que Toledo ha sido en su familia el más destacado en el ejercicio de la delincuencia.

– El periodista polaco Ryszard Kapuscinski decía que el periodismo es intencional. Al escribir el libro sobre Toledo y Eliane Karp, ¿qué intención tenías?

Siempre se ha hablado de la objetividad en el periodismo y eso no es verdad porque el periodismo está hecho por seres humanos y todo ser humano tiene una subjetividad propia, y dentro de esa subjetividad que tiene un periodista existe una obligación de tener que acercarse lo más posible a la realidad de los hechos, eso significa como dice Kapuscinski que lo que el periodista va testimoniar es su mirada de los hechos y que él ha podido conocer. En el caso de Toledo, a mí me interesaba un fenómeno que está en el título y que dice mucho, yo hablaba de aventureros, porque yo empecé a percibir de que había mucha gente que si hubiese seguido sus propias posibilidades habrían sido gentes que probablemente no tenían ni siquiera trabajo, en cambio la política les sirvió como un escenario para enfrentarse a la aventura de ser políticos sin tener capacidad, y con el fin para obtener réditos económicos, entonces a mí me interesaba saber quiénes eran estos personajes.

¿Por qué me fui hasta la infancia, la juventud y sus orígenes? Porque conociendo los orígenes de las personas vamos a explicarnos sus actos de adultos. Por ejemplo el libro que escribí sobre el caso de Abimael Guzmán, si revisas la infancia que tuvo, de niño abandonado, sin afecto, sin nada, te explica la personalidad de psicópata que llego a tener; en el caso de Toledo, fue hijo de una familia de 16 hermanos, de los cuales mueren 5 porque no tenían para alimentarse o para cuidar su salud, y él empieza a ver de qué manera podía salir adelante. Pudo ser un hombre honesto como hay mucha gente modesta, pudo ser también un ladrón de bancos o llego a ser presidente pero para robar.

– Estudiaste Derecho, ¿por qué decides cambiarte al periodismo?
Estudié Derecho pero no soy como muchos alguien que reniega de dicha profesión porque a mí me sirvió mucho y me sigue sirviendo porque aprendí el valor del razonamiento lógico y deductivo que sirve mucho en periodismo. Fui abogado en un estudio importante pero a mí me gustaba escribir siempre. Trabajé 6 años en un estudio muy importante y empecé a sentir que en mi vida estaba existiendo mucha rutina y eso me empezó a cansar, y otra de las razones es porque siempre tenía curiosidad por conocer qué había en el mundo, qué había fuera, qué ocurría en las calles. Un día me pregunté ¿dónde pagan por escribir y viajar? y eso estaba en el periodismo, y ahí decidí jugármela.

– ¿En qué medios se inició?
En el grupo Apoyo empecé haciendo periodismo económico porque era lo que había, luego fui editor de la revista Semana Económica, jefe de Redacción de Perú Económico y había un mensuario cultural que se llamaba Debate, ahí me daba el gusto de hacer lo que más me gustaba.

– En la década de los 80, ¿estuvo vinculado a algunos periódicos de izquierda?
Cuando estaba en la Universidad empecé haciendo periodismo en el Caballo Rojo que era el suplemento cultural de El Diario de Marka que lo dirigía el poeta Antonio Cisneros. Ingresé como colaborador porque me gustaba la información cultural y Cisneros, que después me regaló su amistad, a mí nunca me planteó ninguna cuestión política, sino simplemente escribir bien y trabajar. Después estuve con el cuándo sacó un semanario que se llamaba El Búho y luego un mensuario “30 días”. En la revista “SÍ” publiqué algunos artículos, pero si tu pregunta va a militancias políticas es algo de lo que siempre he huido, no me gusta la militancia bajo ningún punto de vista, siempre he tenido la tendencia a ser más solitario, a tener mis cosas y hacer lo mío.

– Uno de los próximos proyectos que tienes es el de publicar una segunda edición de “Historia de dos aventureros”, ¿qué aspectos vas a considerar en esta versión ampliada?
Lo que quiero mostrarles a los jóvenes es la clase de personajes que llegan a la Presidencia. Eso es importante porque yo creo que en el Perú, mi generación y las que me precedieron no hemos sabido construir una nación y creo que los jóvenes van a poder hacerse en este siglo nuevo un mejor país; entonces yo les quiero mostrar, fíjense en este Perú por no saber elegir, llegaba un tipo a la presidencia cuya ocupación principal era beber, era divertirse, era ver cómo se llevaba el dinero, entonces ese retrato de un hombre con problemas de alcoholismo, con ambición desmedida por el dinero ocupó la Presidencia, y ese retrato creo que les va a servir para que tengan cuidado con quiénes se elige.

– Y gran parte de la población y de los medios de comunicación lo apoyaron para que llegue a ser presidente…
Yo tengo una crítica. Uno de los responsables de la llegada de Toledo a la Presidencia son los periodistas, porque ellos fueron los que empezaron a ensalzarlo, fueron los que empezaron a divulgar esa imagen de Pachacútec, lo empezaron a llamar el demócrata; y estaban haciendo política y no periodismo. De Toledo desde el año 1987 se sabe que era un hombre que estaba al límite de la ley. Ahí los medios de prensa tienen gran responsabilidad que hoy no quieren asumir, porque ellos fueron los que dibujaron al gran demócrata y ni siquiera pueden decir bueno, nos engañó, porque él ya había sido el delincuente de CLAE, ya se sabía sus vínculos que tenía con Montesinos.

– Hoy tenemos en la presidencia a Martín Vizcarra y luego de la disolución del Congreso una gran parte de la ciudadanía y también los medios, apoyan esa medida. En este escenario y frente a un Congreso corrupto, que blinda a fiscales, jueces, y demás, ¿está bien que el periodismo tome una posición marcada?

En el Perú padecemos de entusiasmos y no de reflexiones. En el caso de Martín Vizcarra el periodismo lo está ensalzando por el cierre del Congreso, pero ese no es el rol que le corresponde. En primer lugar ha tomado una medida que satisface a todos porque era un Congreso realmente impresentable, gentes que no merecían tener ese cargo y en eso estamos de acuerdo, pero eso no significa que por el hecho que yo cierro una entidad desprestigiada, odiada y que no tiene respaldo, ya me convierta de inmediato en una especie de héroe.
El señor Vizcarra primero sí ha dado un golpe porque la Constitución del Perú no reconoce la denegatoria fáctica. Él dice se puede disolver porque se denegó la cuestión de confianza, pero la cuestión de confianza la Constitución dice que se da por votación, y el propio Vizcarra ha dicho que fue una denegatoria fáctica y esa figura no existe en la Constitución, entonces deberíamos decir está bien la decisión que ha tomado en términos políticos, pero en términos constitucionales no es lo correcto. En segundo lugar él no quiere gobernar, entonces hay que exigirle que gobierne y eso significa no olvidarse de la economía del país, y a él no le interesa la economía del país. Entonces no es un héroe, es un político que se vio en una encrucijada en la que no le quedó otra alternativa que disolver el Congreso.

– ¿Cómo ve el contexto político en estos cuatro meses que estaremos sin Congreso?

En estos cuatro meses Vizcarra tiene la potestad de gobernar con decretos de urgencia, entonces si se dedica a tomar las medidas que el país necesita, como las económicas que no ha tomado desde hace tiempo y se enfoca en las necesidades del país, este tiempo puede ser productivo. Que haya griterío y discusiones políticas está bien porque forma parte de la democracia, pero son cuatro meses en los que tiene que dedicarse a gobernar que es muy distinto a hacer política.

– ¿Cuál es su opinión de los grandes medios de comunicación en este escenario?
Los medios están en crisis en el Perú, la mejor muestra de eso es el descenso en la lectoría de los grandes medios nacionales, en el bajo rating de las grandes televisoras peruanas y en la disminución de la influencia de la radio y eso se da porque no se está haciendo periodismo. Este caso de la disolución del Congreso por ejemplo daba para hacer coberturas magnificas, explicarle a la población las grandes preguntas que se estaban haciendo, conocer el trasfondo de todo lo que había venido pasando, pero a lo único que se han dedicado es a poner los titulares que todo el mundo ve, pero ninguna historia de investigación detrás y se ha perdido la oportunidad de hacer una gran cobertura.

– ¿Y por qué no lo hacen?

La primera causa es que en el Perú no hay empresarios periodísticos, hay dueños de periódicos que es muy distinto. Un empresario periodístico empezaría por tener un buen plantel de periodistas, por pagar sueldos adecuados para que buenos periodistas o buenos escritores estén en la prensa, pero no lo hacen, entonces no les dan recursos a sus periodistas y apuestan por periodistas inexpertos por una cuestión, por otro lado a los periodistas mayores que puedan haber les exigen que trabajen en función de los intereses del diario, entonces no hay periodismo, y eso se refleja en la crisis que tienen.

– En estos últimos meses los fiscales del equipo especial Lava Jato han cobrado relevancia por el trabajo que realizan y pocas voces se atreven a realizar algunas críticas a su labor, ¿cuál es su opinión?

El caso de los dos fiscales de Lava Jato es otra muestra de la tendencia peruana a fabricar héroes y darles licencia para que después hagan lo que quieran. Las primeras acciones que han realizado estos dos fiscales merecen y han merecido el respaldo ciudadano, porque el trabajo que ellos han hecho permitió que, a diferencia de otros países, presidentes de la República y políticos importantes puedan ir a prisión. Pero de ahí la gente los ha convertido en una especie de héroes y hay un momento en que casi no se puede criticarlos y eso está mal, porque hay muchos errores que ellos están cometiendo, uno de ellos es el excesivo uso de la prisión preventiva sin fundamentos, señalando suposiciones cuando ellos tienen que entregar evidencias, lo segundo que ellos han convertido procesos reservados en procesos públicos, con filtración a la prensa de información que ellos deberían proteger.

– ¿Cuáles son las limitaciones que se tiene para desarrollar el periodismo de investigación?
En general el periodismo de investigación en distintos lugares del mundo es bien complicado de desarrollarse, porque al poder económico y político le es demasiado incomodo, abre puertas que otros quieren que estén cerradas, y han sido tan fuertes estos poderes que los medios tienen poco manejo para hacerles frente y eso ha dado lugar a que los libros terminen siendo las tribunas para el periodismo de investigación, eso es valioso, pero lamentablemente algunas editoriales no están respetando al género y ahí yo tengo una crítica a mi propia editorial que a veces publica algunos libros como trabajos de periodismo de investigación cuando no lo son, y entonces tenemos que entrar a una tendencia de defender el espacio de las investigaciones periodísticas.

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