Arequipa

Un librero de vocación en tiempos modernos

16 de febrero de 2020

En pleno siglo XXI, en el que el incesante avance de la tecnología ha desplazado el lugar que antes tenían los libros en las casas, universidades y demás espacios, en Arequipa aún subsisten personas como Misael Ramos, que tienen amor por la cultura y los libros. ¿En qué piensa alguien para instalar una librería en estos tiempos de smarthpones, libros digitales y hasta audiolibros?

Por: Gustavo Callapiña Díaz
Seamos sinceros. Abrir una librería en estos tiempos en que dedicar un espacio del día a la lectura no es lo más habitual ni lo ideal. Si uno quiere hacer un negocio y ganar dinero optaría por invertirlo en un rubro distinto: una discoteca, venta de productos tecnológicos, ropa, entre otros. Pese a ello, Misael Ramos, propietario de “Licántropo”, decidió hacerlo. “No podría hacer otra cosa en mi vida. Siempre he estado ligado a los libros y me gusta” sentencia este hombre de 61 años que pasa las tardes escuchando música instrumental y leyendo. Esa es su pasión.

“Hay algo seguro cuando uno pone una librería: No va a ser rico”. Efectivamente. Es la tarde del miércoles 5 de febrero del 2020, y Ramos, de contextura delgada y con más de un metro setenta de estatura, se encuentra en su reducto ubicado en la céntrica calle Santa Martha. Hay música de fondo, y ni una sola persona husmea entre los estantes repletos de libros de poesía, literatura, historia, periodismo, y demás. Lo acompañan retratos de José María Arguedas, Ernest Hemingway, José Carlos Mariátegui, Blanca Varela, y otros rostros de escritores, psicoanalistas, poetas peruanos y de otras latitudes.

Cada una de las personas guardamos amor y pasión por algo que nos gusta. Para algunas personas es algo casi religioso ir a los partidos de fútbol de su equipo preferido, para otros viajar, y así la lista continua. A Misael, el entusiasmo por los textos le inició desde joven, cuando estudiaba Medicina en la Universidad Nacional de San Agustín y decidió cambiarse a la carrera de Literatura por la atracción e interés que sentía por leer.

Años después, en 1991 y ya no como estudiante, regresó a su alma mater. Juan Manuel Guillén, rector de la casa agustina, tenía un proyecto en mente: crear una librería en esta universidad: “La librería universitaria de San Agustín”. Para realizarlo llamó a Misael, que ocupó la dirección de la Libunsa durante 25 años. Ese tiempo fue quizá una de sus mejores etapas de vinculación con la lectura y que lo impulsaría años después a ser el creador del Festival del Libro.

Su contacto con escritores, editores y representantes de importantes editoriales, que venían hasta Arequipa para comercializar sus libros, le permitió conocer a grandes personajes que cada que podían le preguntaban: “¿Y porque Arequipa no tiene una feria del libro? Como todo arequipeño orgulloso, puso en marcha la creación del Festival del Libro que inició en el 2007.

Arequipa es considerada la segunda ciudad más importante del Perú. No tener un espacio en el que se difundan novelas, cuentos, textos académicos y de investigación no era aceptable.

“El festival tiene un perfil de autogestión y con fines académicos y culturales. Nosotros por ejemplo no traeríamos a escritores mediáticos porque no nos interesa. Durante estos 12 años hemos traído a intelectuales como Antonio Cisneros, Arturo Corcuera, Julio Cottler, Hugo Neira y casi unos 90 escritores de los más importantes”, cuenta.

Luego de casi 25 años, por decisiones aún desconocidas Ramos fue retirado de la dirección de la librería universitaria.

“Mi mundo siempre ha sido la librería y como ya no estaba a cargo de la que había en la Unsa por razones que aún no se saben me vi en la obligación de abrir una librería. En abril del año pasado conseguí este local pequeño al que poco a poco vienen los clientes que me conocían y también unos nuevos”, nos relata.

Para los conocedores de libros. Esta no es una librería común a la que tienen las grandes cadenas comerciales. Acá uno encuentra aquellos escritos que muy difícilmente podrían hallarse en otras librerías comerciales.

“Mi idea es tener por ejemplo autores locales. Libros sobre Arequipa y de Literatura que no se puedan conseguir en las librerías comerciales. Por ejemplo tengo una colección de títulos con lo mejor de la poesía peruana y hemos empezado con catálogos de editoriales como el Fondo editorial del Congreso, la universidad Ricardo Palma, que nadie tiene”.

José Manuel Coaguila, es una de las personas que da fe de las palabras de Misael. Lector compulsivo desde joven, cuenta que una de las virtudes, si se podría llamar así, que tiene Ramos es el ser uno de los pocos libreros que conoce lo que vende.

“En otras librerías hay gente que únicamente saben el título del libro y el precio y hay muy pocas personas como Misael que han leído los libros y te orientan. No es de las personas que solo revisa la computadora sino que conoce el contenido de lo que vende y creo que tenemos un interés en común: El necesita de mí porque le compro los libros y yo de él porque me vende joyas que no hay en otros lugares”, rescata.

Los casi 30 años que lleva en el mundo de los libros le han permitido al gestor de esta librería conocer a gratas amistades, que cada vez que visitan Arequipa pasan por su pequeña empresa. Autores como: Susana Montesinos, Mario Montalbetti, Carlos López Degregori, Osvaldo Channove, Teresa Ruiz Rosas, entre otros, desfilaron por esta especie de refugio para los amantes de las letras y que pronto, espera, se convierta en una especie de encuentro de todos los escritores, poetas y demás autores.

Ha pasado cerca de una hora, y en ese tiempo la única persona que ha entrado a Licántropo es un adulto de 40 años. No quería comprar ningún libro, por el contrario buscaba vender algunos títulos de filosofía. Eso no desanima a Misael. Para él, en Arequipa hay una carencia de una librería que ofrezca una variedad de libros y no solo aquellos escritos por personas mediáticas.

“La mayor satisfacción que tengo es haberme dedicado en un oficio y mundo que me gusta. Ser librero es un oficio que te relaciona con gente interesante, con autores de libros, intelectuales, escritores y es algo que a mí me agrada. Creo que haber inaugurado esta librería es un servicio a la ciudad, en realidad hay que estar loco para poner una porque es la peor forma de hacer dinero creo, sin embargo no puedo hacer otra cosa. Es mi vida, lo que he hecho siempre y seguiré haciendo unos años todavía”.

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