Especiales

Un limbo de dolor, sufrimiento y culpa

26 de septiembre de 2020
En Arequipa hay más de dos mil familias afectadas por la pandemia.

El duelo en la pandemia

El coronavirus les ha robado a los peruanos la oportunidad de decir adiós al ser querido. Por un lado, el solitario que muere aislado en un hospital y por otro el familiar que le sobrevive. Entonces se produce un limbo de dolor, sufrimiento y culpa.

Por: Mariela Zuni M.

Entender el proceso del duelo en esta especial coyuntura es complejo por la oleada de palabras, pensamientos, sentimientos, cuestiones sociales y culturales que han sido reprimidas por el escenario de una pandemia que nos impide incluso consolarnos con un abrazo.

El psicólogo Erick Pumacayo Rocha, coordinador del Programa Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar (Aurora), explica que el duelo es un proceso emocional que experimentan las personas ante una pérdida. Cuando la vinculación emocional – afectiva es mayor con el ser que se va, el duelo nos va afectar más.

El duelo no es el mismo en todas las personas, en esta coyuntura de pandemia hay más de 2 mil familias afectadas por la muerte del padre, la madre, el abuelo, la abuela o el hermano. Es un proceso emocional que se vive distinto según el vínculo y la madurez de las personas, en adultos y niños.

El duelo es dinámico (pasa), el cual implica cambios en las personas, tanto en el aspecto social, laboral o psicológico, con situaciones que van a afectar mucho en la vida. Es un tiempo de adaptación a vivir sin una persona, y depende mucho del entorno familiar el poder superar sus cinco etapas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

En este trance lo importante es el acompañamiento respetuoso y activo. Hablar de la persona fallecida es bueno, sacarla de ese contexto es no permitirle que afronte su duelo. Algunas doblan la ropa del fallecido, otras las regalan o queman. Tienen diferentes manifestaciones de amor que deben ser comprendidas.

INEVITABLE DOLOR

Muchas víctimas de la COVID-19 mueren en aislamiento hospitalario sin la compañía de familia ni amigos. Por el alto riesgo de contagio las visitas están prohibidas y cuando el paciente ingresa es una incertidumbre saber si lo volverán a ver.  

Para Javier Echevarría Escribens, psicólogo en la Pontificia Universidad Católica del Perú y coaching, cuando la muerte se produce en circunstancias tan trágicas como en esta pandemia, el dolor que es inevitable llega acompañado del sufrimiento. La diferencia es precisa, “el sufrimiento es la pelea contra el dolor, es cuando quieres interrumpir ello, como intentar adormecerlo o desviarlo, lo que hace que el dolor dure más.  

“Una pérdida implica un dolor inminente y el dolor tiene un tiempo, no es momento de aliviar es momento de acompañar, dejar que genere sus propios aprendizajes. Puede generar la unión o separación de una familia”, dijo.  

SENTIMIENTO DE CULPA  

El sentimiento de culpa complica el proceso de duelo. Es algo natural cuando vivimos en una sociedad con el dedo señalando culpables. En la etapa de la ira es el tiempo en que se buscan culpables o te declaras culpable.  

Al culparte es una forma de querer cargar el dolor, aliviar el del otro, y decir que fue tuya la culpa como un acto de amor, pero el verdadero amor tiene que ver con soltar, no hay culpables. 

La culpa aparece a mitad del proceso del duelo y es mejor que se descargue, se hable y pase como un escalón al no ser la forma de honrar al ser querido.  

RITOS  

Acompañar el cuerpo, ponerle flores como un homenaje a la persona que se va, recibir el pésame, la reunión de la familia, la misa y el sepelio, son ritos que al no poder hacerlos causa que el proceso de duelo este inconcluso.  

“Al no poder hacer ese proceso de despedida queda un vacío. Sientes que esa persona que murió va volver y te quedas en una especie de limbo. Eso va ser la gran herida que quedará en la salud emocional y mental de las más de 2 mil familias en Arequipa”, comenta Pumacayo Rocha.  

El duelo es tremendo y doloroso. Las muertes abruptas son más difíciles de procesar, lo cual no ocurre en una agonía cuando hay cierta preparación. Entonces los rituales establecidos te ayudan a prepararte para eso, pero, la pandemia nos ha quitado lo que nos ayuda a procesar la muerte, por tanto, es necesario establecer nuevos rituales.  

Los homenajes póstumos son una alternativa. Una romería a los cementerios o la despedida comunitaria donde se coloque las fotografías de los seres queridos que se fueron, placas con sus nombres grabados, la lápida en el nicho, las cenizas en los altares, ayudarán a cerrar este proceso de despedida a nuestros seres queridos.  

Prender una vela y ofrecerla a todas las personas que han tenido una pérdida es otro ritual. Representa esa luz interior que necesitamos en tiempos de oscuridad. Sentir ese calor reconfortante mientras el dolor está ocurriendo.  

LAS HISTORIAS DEBEN SER CONTADAS  

“No hay mayor agonía que llevar una historia no contada dentro de ti”, cita Javier Echevarría, quien explica lo terrible que es no poder compartir las historias de nuestros difuntos.  

“En el velorio, estás con el cuerpo presente, llevas flores, estás allí en tiempo y espacio real. Un velorio es un lugar donde se cuentan historias, las historias de la persona que se ha ido y se cuenta mil y una veces, donde los familiares las procesan y ayudan a superar ese dolor”, mencionó.  

Hablar ayuda a afrontar las etapas del duelo, sumándose el agradecimiento, donde se dé gracias a esa persona que enseñó en su vida y en su muerte, como ocurre en el caso de los médicos, que murieron por un propósito.  

EL TRÁNSITO DEL DUELO EN LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES  

El psicólogo Erick Pumacayo, destaca que existe una idea errónea de que los niños no se dan cuenta del duelo. Para hablar de la muerte frente a ellos se debe tener en cuenta la etapa evolutiva del menor, y del tipo de apoyo socio familiar que tuvo, es decir de la relación en vida con el padre o la madre.  

Muchos buscan cambiarlos de entorno y no decirles nada, pero al hacer ello están impidiendo que el menor afronte el proceso de duelo. “Se debe hacer poco a poco de acuerdo a su capacidad de comprensión, dándoles el acompañamiento necesario son capaces de entenderlo y procesarlo”.  

Por su parte el coaching Javier Echevarría, recomienda escuchar lo que siente el niño o adolescente, para que pueda decir esas historias que quiso vivir con su padre y su madre. “No es momento de dar consejos o mensajes”, eso es posterior, no en medio del duelo.  

El rol de la familia es estar más unida que nunca. La muerte de un familiar debe producir un escalón más arriba de unión familiar.  

“Si la familia está más unida sientes más compañía, si no es así haz algo para que cambie. Puedes abrir la puerta para que las emociones aparezcan”, exhorta.

El coronavirus ha tocado a la mayoría de arequipeños.

Entender el duelo es un proceso complejo.

Muchos mueren en soledad sin sus familias y amigos.

Compartir

Leer comentarios