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Un trago amargo en el Día Nacional del Pisco

23 de julio de 2018

De acuerdo al Ministerio de la Producción en el país durante el 2017, el consumo de pisco ascendió a cerca de 1.9 millones de litros. La cifra, significa un crecimiento del 4,1% con relación al 2016, y representa a su vez un crecimiento promedio anual de 7,8% en el último decenio.
Por: Roy Cobarrubia V.

En la Av. Dolores en una de las más populares discotecas, un grupo de jóvenes pide whisky, una “sellada”. Una joven, al lado de un chiquillo de unos 26 años de edad, vestido con ropas salseras, se acerca a la barra y pide una cerveza. Al lado una chica, de unos, aparente, 18 años con cuerpo de una mujer de 29, pide un «mojito», un trago con ron, lo toma entre sus dedos al estilo de Halle Berry, en la película de James Bond, “Otro día para morir”, sus formas son como las de la actriz afroamericana.

Según el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Pisco, Marco Zúñiga, con un suspiro y pensándoselo, acción representada en un eterno silencio porque, la bebida “bandera”, la representatividad “nacional”, ese símbolo casi patrio, eso tan nuestro por lo que cada vez que Chile sale con algo nuevo para decir que este licor es suyo, se encuentra en el quinto lugar de consumo.

Tragos como la cerveza, el ron, el whisky y el vino son los preferidos del público, el pisco está en el quinto lugar. Las interrogantes están allí y sin resolver: ¿cuestión de falta de identidad?, ¿de carácter?, ¿de alienación?, ¿de marketing?, ¿de empresas?

Hace un mes atrás, Adam L. Weintraub, presentó su libro llamado “Pisco patrimonio – La espiritualidad bandera del Perú”. El fotógrafo norteamericano no necesitó crecer en el Perú y mucho menos en Arequipa, cerca de los valles de uva, no necesitó tener abuelos o padres que tomen la bebida para darse la molestia de escribir un libro de más de 200 páginas para hacerles recordar a los propios que el pisco era una bebida superior y aclamada en otros lugares y que ciertamente, entre líneas, no conocemos lo que tenemos.

“El pisco tiene un particular atractivo para quienes hemos caído rendidos a sus encantos, despierta entre nosotros un sentimiento de privilegiada camaradería, que a su vez se traduce en cierta natural e inevitable jactancia al saber que ello nos confiere un estatus”, dice en su libro.

Su obra es viaje por las principales bodegas de esta parte del sur, es un diálogo con aquellos medianos y pequeños empresarios que se resisten a perder la tradición y la cultura de la preparación de una bebida que hoy “los chicos de discoteca”, relegan sin piedad.

Mientras que otros, como el cantante y amigo británico Edward Christopher Sheeran, o más conocido como Ed Sheeran, dicen preferir el pisco peruano.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde o hasta que el vecino te “jode”. Daniel Titinger, un periodista limeño, en su libro “Dios es peruano” – historias reales para creer en un país”, presenta la crónica El pisco y la Guerra Fría del Pacífico, allí en esa narración devela un carácter propio de la gente de este país, son poco constantes en sus convicciones.

“Hasta que un aviso publicitario recordó que en Chile también se tomaba pisco. “El pisco es peruano”, se convirtió de pronto en el eslogan nacional y el consumo de pisco aumentó en casi cien por ciento. Gracias a Chile. En contra de Chile. Al final es lo mismo: la peruanidad es solo un acto reflejo y la pataleta, una identidad nacional”, dice el cronista en su obra.

En mayo del 2017, la gente se enteró de que el pisco era exportado a Chile bajo la denominación de “agua ardiente”, fue una patada a los mismos bajos. La gente en redes sociales, escribió sus más profundos sentimientos. “El pisco es peruano, ¡carajo!”, “Empresas chilenas, vende patria”, “Salud, pero con pisco del Perú”, “De nuevo quieren robarnos al pisco”. Frases de las redes sociales que demostraban la indignación ante la afrenta, frases que hoy no se reflejan en el verdadero consumo, escritos que se borran como se borra la tiza de una pizarra.

Según un artículo de “Emol.”, dice que Chile tiene una producción de alrededor 46.5 millones de litros, y el consumo en el Perú per cápita de la bebida nacional solo llega a 0.2 litros.

“Con el Ministerio de la Cultura realizamos un censo en Tinguiña, Ica, y descubrimos que el área pisquera, siembra de uva se redujo en un 12%. En Arequipa la situación está allí, no hay cambios, y eso nos dice que algo está andando mal, porque si hubiera mayor consumo y mayor producción esos espacios, esos terrenos crecerían. Yo creo que es una falta de políticas, en Chile la situación es distinta, le han tomado mayor interés, aquí se han interesado en cuestiones políticas y cambios constantes de cabezas que no apoyan al sector o que no hacen el suficiente esfuerzo para rescatar ese proceso de cultura y tradición nacional”, dice Zúñiga.

Del último impase con Chile ha pasado un año, pero seguramente la gente ha olvidado los nombres de las empresas que fueron desenmascaradas, su actitud y su benevolencia para aceptar las condiciones extranjeras, y han olvidado tomarse un pisco para hinchar el pecho y decir que el pisco es suyo.

Pero no todo es un tema político y social, existe un rumor, un problema dentro del sector que aún no es superado, un mal inmunológico, que al parecer no ha permitido luchar contra las transnacionales, contra la indiferencia de la gente y la economía nacional, las empresas de pisco no están unidas. “Falta unión, falta un poco de eso”, expresó Weintraub, en una conversación en el Museo del Pisco, un centro de adoración de la bebida del país.

“Sí, es cierto que el Estado cambia a cada rato de funcionarios, que no hay personal técnico y profesional que tenga permanencia pero tenemos también nosotros que hacer un mea culpa, el sector no está debidamente, organizado”, expresa Zúñiga.

Los pisqueros tienen la esperanza que la gastronomía sea el primer acápite de cambio, que en sus comidas se incluya el vino y el pisco de la región. Una alianza que aún no se ha dado por completo. Este sector espera que la gente se dé cuenta de que las bebidas de oferta de dos por uno o tres por dos, de venta en los supermercados no es lo propio, ni lo natural. Este grupo de apasionados que trabaja como hormigas con una producción no en masa, cree que aún dentro de los recuerdos de los jóvenes existe el recuerdo de sus abuelos, de sus padres, de su cultura y de su historia.

El seis de mayo de 1999 el Gobierno emitió la Resolución Ministerial N° 055-99-ITINCI/DM estableciendo «El Día del Pisco» cada cuarto domingo del mes de julio de cada año. Hoy se cumple un año más de esa celebración, pero aparentemente no hay nada por qué celebrar, al contrario, parece ser un día para tomar un trago para recordar que no hemos avanzado mucho ni puesto el hombro por este sector, «¡salud!»

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