Arequipa

«Vizcarra sí es un populista pero la ciudadanía también»

10 de noviembre de 2019

La periodista Rafaella Léon fue una de las invitadas del Hay Festival Arequipa 2019. «Vizcarra, retrato de un poder en construcción» es su primer libro en el que detalla cómo el exgobernador regional de Moquegua, exvicepresidente, y hoy mandatario peruano fue construyéndose como político. De Vizcarra, su forma de hacer política y más hablamos en esta entrevista.

Por: Gustavo Callapiña Díaz
Fotos: Adrián Quicaño P.

– Tu libro “Vizcarra retrato de un poder en construcción” lo terminas de escribir en junio de este año, antes del planteamiento del adelanto de elecciones generales y la posterior disolución del Congreso. ¿Cuál es el futuro de ese retrato, ahora que estamos sin congresistas y con miras a unas elecciones en el 2020?

El título del libro aplica para Vizcarra, pero también para la ciudadanía porque él se construye como presidente y político y nosotros también como ciudadanos. Esta es una nueva etapa del presidente en la que está proponiéndole a los ciudadanos limpiemos la casa, hagamos un saneamiento (la disolución del Congreso), saquemos lo que no está funcionando, vayamos a buscar algo mejor y seamos ahora nosotros los ciudadanos los que tengamos la oportunidad de estar más atentos, más informados y escoger mejor.

– Vizcarra se muestra como una persona que considera el poder como algo secundario, pero por otro lado vemos que quiere mantener un capital político y mantener una alta aprobación. ¿Lo ves con aspiraciones de volver a ser nuevamente presidente o gobernador regional de Moquegua más adelante?

Sí lo veo así, pero es un político que va paso a paso. Su momento es este y no está pensando en el futuro. Es un poco lo que hacemos todos en este país en el que vivimos el día a día. Él es cauto en ese sentido y no lo veo como un tipo ambicioso, sin embargo efectivamente está construyendo algo o debería estar construyendo algo con este bolsón ciudadano antifujimorista y antiaprista que le está diciendo desde la calle «no queremos este tipo de política, queremos políticos más horizontales, no queremos que los políticos sean intocables», entonces empata rápidamente con esa ciudadanía. Ahora queda ver qué va a hacer con ese capital político, si lo va a aprovechar positivamente o construir algo, un proyecto real esta vez propio para cuando vuelva. Yo sí lo veo volviendo no en el 2026, sino quizá en el 2030, esta vez con equipo y con planes propios.

– Es también un presidente muy particular, ya que el único respaldo que tiene es el de la opinión pública, que se refleja en las encuestas. ¿Esto no es un riesgo que nos podría llevar a una especie de encuestocracia y populismo en el país?

Es un riesgo y esa es la incertidumbre de estos días, semanas, meses que se vienen; además sí hay una frontera delgada en esta dosis de populismo. Ahora, Vizcarra sí es un populista, pero somos una ciudadanía también populista y él ha encajado bien en una ciudadanía que pide cosas para mañana y que no está acostumbrada a exigirle a nuestros políticos planes de largo plazo, somos cortoplacistas desde nuestros presidentes, los políticos y los ciudadanos; no digo que esté bien, y no debería ocurrir, pero en ese escenario tenemos un presidente como Vizcarra que tiene una empatía con la gente.

– Vizcarra se muestra como una persona confiada, sin embargo los hechos demuestran lo contrario. Solo confía en un círculo de amigos, la llamada “muralla moqueguana”. ¿No hay una contradicción allí?

El libro también recoge sus contradicciones y esa es una de las principales. Él me dijo: «Yo lo primero que hago es confiar por eso es que confío primero en Keiko’, pero por un lado es comprensible que un presidente o el gobernante prefiera rodearse de gente que ya conoce para él probadamente honesta y que lo conoce desde los inicios en su política en el 2006. Pienso que es una fortaleza y una debilidad, porque si bien es un grupo descontaminado, al mismo tiempo no tiende puentes y no tienes herramientas para hacer política. Es un presidente que escucha, pero que no conversa y ahí están los cabes que él solo se pone.

– Cuando asume la presidencia, Martín Vizcarra hace una especie de deslinde con la gestión de PPK, después se acerca a Keiko. ¿No es ello una muestra de que para ascender y llegar al poder fue una persona desleal?

Una de las tesis de mi libro es que él se ha hecho presidente pescando oportunidades, que es otra manera de hablar de oportunismo político que es muy normal en cualquier político. La historia política completa de nuestro país está llena de oportunismos políticos. Vizcarra se muestra desde la campaña con PPK como una persona que puede aportar mucho y luego espera oportunidades al captar el malestar de la ciudadanía con los corruptos, después el referéndum es otro momento clave, y una oportunidad donde se construye como político. No se puede hablar de deslealtad. Vizcarra me dijo que habló con Kuczynski, y él también me lo admitió. (Vizcarra) le dijo: “Imagínate si yo renuncio ¿qué pasaría contigo? se te vienen juicios, todo un proceso judicial, además ¿quién va a gobernar? Galarreta»; entonces le dijo tienes razón, no renuncies. ¿Qué deslealtad hay ahí? Otra cosa es que PPK no dijese abiertamente a su bancada, a aquellos que tildaban de desleal a Martín, que había hablado con él, aparte que Vizcarra esos días y meses guardaba un silencio que generaba una atmósfera conspirativa y no ayudaba. Estaba prefiriendo hacerse a un lado porque hasta el último momento tenía la esperanza de que PPK pudiese continuar su gobierno. Ahora todo lo que hemos visto de Vizcarra hasta ahora ha sido una diferencia con PPK. Vizcarra me dijo: “Yo soy tranquilo, soy conciliador, y en eso me parezco a PPK, pero si hay que confrontar voy a ir a hacerlo, si hay que ir por ese camino y me están poniendo piedras yo voy a ir a sacarlas y voy a seguir», esa es la diferencia que tienen y lo está demostrando.

– Su esposa, Maribel Díaz, es una de las personas importantes en la vida del presidente, pero que no está acostumbrada a ser la primera dama, y le molesta la idea de que su marido vuelva a postular a la presidencia. ¿Es una pieza fundamental del Vizcarra actual?

Ella es su soporte emocional y es más importante de lo que creemos en la figura del presidente. No se involucra, no tiene voz ni anda en temas de decisión política, pero sí es la última persona que ve el presidente al final del día y está muy pendiente de cómo la política está o no está cambiando a su marido.

– Tu libro se escribe en un momento de convulsión política, sin embargo después han seguido pasando más cosas como la disolución del Congreso. ¿Te atreverías a hacer una segunda parte?

El libro es la radiografía de un momento, es el Martín Vizcarra que yo conocí, además es un perfil documentado, desprejuiciado y con la suficiente distancia y equilibrio para entrar por esa puerta que me dejó abierta, salir y escribir sobre él, entonces no veo todavía una segunda parte y quizá no sea necesaria. Creo que ahí está Vizcarra con el estilo muy regional que imprime a todas sus decisiones, su cercanía con la ciudadanía y además el libro no busca responder todas las preguntas del lector y eso está bien, porque nosotros los escritores y periodistas aspiramos a que los lectores se queden con más preguntas, una segunda parte del libro no, yo creo que buscaría a Vizcarra cuando salga del poder, me interesa saber qué fue realmente el poder para él.

Finalmente Rafaella, ¿el libro que has escrito ha cambiado tu vida?
Sí me ha cambiado la vida, yo siempre he sido una periodista de perfil bajo y volveré a serlo porque tengo más proyectos en mente, pero yo entré al periodismo porque quería ser escritora. Lo que pienso y lo que creo es que es importantísimo que los periodistas escriban libros, sobre todo de lo que nos pasa, sobre la coyuntura. En Argentina cada seis meses hay libros sobre Macri, sobre Menem; sobre Evo Morales se siguen escribiendo libros, entonces no hay que tenerle miedo a eso, es una obligación del periodista hacer trabajos de largo aliento.

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