Columna

¿Xenofobia o resentimiento? El reto peruano

6 de febrero de 2020
ACNUR/Regina De La Portilla

2020 ya, a un año de llegar a nuestro bicentenario y pareciera que, socialmente, seguimos enfrascados en un Perú del siglo XX, obviamente sin una marcada crisis económica y sin terrorismo, pero en lo demás, continuamos adoleciendo de los mismos problemas sociales de siempre: machismo, discriminación, segregación, clasismo, misoginia, delincuencia, crimen, corrupción y un sin fin de brechas sociales que si bien estamos avanzando, el día a día, nos recuerda que eso que avanzamos sigue siendo insuficiente o casi nada.

A todos estos problemas sociales, se sumó uno más: La migración venezolana, que bien pudo haber sido una oportunidad de encuentro, interculturalidad y emprendimiento, terminó convirtiéndose en todo lo contrario, sacando lo peor de ambas naciones, porque aquí no existe un culpable, aquí estamos fallando todos.

¿Qué hacer? ¿Cómo pasó todo esto? ¿Cuándo se jodió el Perú? Como digo, nosotros ya hemos venido con grandes falencias y heridas, con una generación que ha crecido con las historias de familiares en el extranjero y de cuan mal la pasaban en otros territorios, en otros continentes, se ha acunado un resentimiento social a lo extranjero que al primer chispazo de desazón, afloraron los demonios y descargamos esas malas experiencias en el más cercano: los venezolanos.

¿Culpa directa de ellos? No la es, nuestras cualidades de países tercermundistas se están reflejando ahora, con policías y serenazgos peruanos abusando de venezolanos y venezolanas por el simple hecho de estar aquí, hasta el actuar criminal de estos ante los peruanos y así estamos, peruanos y venezolanos hundiéndonos juntos, lo peor es que se está convirtiendo en un círculo de degeneración humana que debe de parar, si lo que buscamos es una mejor sociedad para con nosotros o extranjeros, al final, el mundo es de todos.

Fácil es señalar lo malo y pedir que se vayan, quizás lo hagan y nos dejen solos a los peruanos, encerrados en nuestra burbuja e incapacidad de afrontar las adversidades, demostrándonos al final del día que tanto venezolanos como peruanos somos iguales, ya que según algunos, ellos están escapando ante las adversidades, oh sorpresa, ¿nosotros que hacemos contra los problemas? los botamos, no los solucionamos ni les planteamos una actitud madura y responsable.

El actuar debe ser ahora, insisto, la migración venezolana debe de verse como una oportunidad y si hasta ahora, solo hay inconvenientes, hagamos el esfuerzo de tener empatía social y de predicar con el ejemplo, perdonemos a nuestros pares, perdonemos a nuestra historia y a nosotros mismos, que el resentimiento, el rencor, la discriminación y xenofobia nos van a seguir teniendo del cuello, haciéndonos vivir una vida miserable que no la merecemos. No lleguemos al bicentenario destartalados, atrevámonos a crear un Perú mejor, una Sudamérica mejor, un mundo mejor.

G. Herencia
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